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Enero 2017


18/01/2017

NOTICIA. El Foro Económico Mundial (FEM), en su cita anual iniciaría sus sesiones con la participación por primera vez del presidente de China.

Comentario

La integración económica mundial

En su cita anual en Davos (Suiza), el 47º Foro Económico Mundial (FEM) congregó a 3.000 destacados miembros de la política mundial, empresarios y científicos. Por primera vez, este foro ha contado con una nutrida representación de empresarios chinos encabezada por su presidente Xi Jinping, a quien correspondió pronunciar el discurso central el día de la inauguración el 17/01/2017.
En su análisis, el presidente chino consideró que la humanidad vive actualmente en un mundo de contradicciones en el que la globalización económica ha causado muchos problemas, pero  a su vez también está ofreciendo la oportunidad de un desarrollo mundial inclusivo. En ese escenario, urgió a las naciones a contrarrestar los impactos negativos y asegurar que sus beneficios lleguen a todos los países.
Por un lado, tenemos un crecimiento material y avances científicos y tecnológicos y la humanidad ha evolucionado más que nunca, por otro, tenemos conflictos regionales frecuentes, terrorismo y refugiados, pobreza, desempleo y una cada vez mayor brecha en los ingresos”. “Esta dualidad ha profundizado las incertidumbres en el mundo”. Diferenció dos modelos de globalización, la basada en la desregulación financiera internacional y la obtención de beneficios a través de la especulación, y que devino en la crisis financiera mundial, cuyas consecuencias las seguimos padeciendo, y por otra parte, la globalización que ha traído el crecimiento económico, facilitado la circulación de bienes y capitales, y promovido los avances tecnológicos e interacción entre ciudadanos de todo el mundo.
Globalización desregulada en base al interés de élites financieras, o por el contrario, una globalización que denominó inclusiva, basada en la paz entre las naciones, orientada a fomentar el desarrollo a través de la cooperación entre países desarrollados y en desarrollo, compartiendo los conocimientos, e impulsando la interconectividad de las infraestructuras, el comercio y las personas, sería la tesitura a la que se enfrenta la humanidad.
Xi Jinping apostaría por este modelo de globalización inclusivo o de integración económica mundial en la que China como segunda economía mundial, pretende ser una oportunidad para el mundo, poniendo como ejemplos: (1). el proyecto de la denominada Nueva Ruta de la Seda y la fundación del Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (BAII) que aspira a desarrollar la interconectividad del espacio euroasiático y la conexión efectiva entre oriente y occidente, y (2). la interrelación de la economía china con el resto de naciones, estando previsto que China en los próximos cinco años importe productos por valor de ocho billones de dólares, atraiga 600.000 millones de dólares de inversión extranjera, que su inversión en el exterior alcance los 750.000 millones, y que los turistas chinos realicen más de 700 millones de visitas al extranjero.
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Tras la crisis financiera del 2008 y con la emergencia de los principales países en desarrollo en el escenario económico mundial, particularmente de China, la formación del espacio económico mundo ha entrado en una nueva fase histórica.

Karl Marx (1818-1883) sería el primer intelectual que describiría como la formación de la economía mundial ha sido el aspecto principal que ha determinado la marcha de la historia mundial desde el siglo XVI. En el capítulo XXIV de su obra El Capital, describiría con crudeza la acumulación originaria de capital de los países de capitalismo emergente a expensas de la explotación de regiones del mundo. La formación de capital que dio lugar al funcionamiento capitalista industrial a gran escala precisó de una primera acumulación originaria, que no se produjo en el taller del artesano sino en la explotación de las colonias, principalmente a través de las sociedades mercantiles de los siglos XVI, XVII y XVIII. No obstante, se puede considerar, que el volumen o masa crítica de desarrollo del capitalismo para dar el salto cualitativo que le permitió regir indiscutiblemente los destinos económicos del mundo no se daría hasta la revolución industrial y las revoluciones liberales en el siglo XIX, afirmándose definitivamente el funcionamiento capitalista de las diferentes metrópolis que dominaban en régimen colonial amplias regiones del planeta que por su función subordinada en las relaciones económicas y el dominio político y militar de las metrópolis, constituirían la Periferia del Sistema Económico Mundial, hasta su progresiva emancipación política durante los siglos XVIII,  XIX y XX.
Otros intelectuales como Max Weber (1864-1920) en la obra La ética protestante y el espíritu del capitalismo; Adam Smith (1723-1790) en La riqueza de las naciones; Karl Polanyi (1866-1964) en La gran transformación; e Immanuel  Wallerstain (1930) en su amplia obra sobre El Moderno sistema mundial analizarían este periodo, siendo Wallerstain quien acuñaría el término de Economía Mundo, para describir este proceso desde el siglo XVI hasta el siglo XIX.
La formación de la Economía Mundo, o tal vez para ser más exactos La formación del espacio económico mundial, se ha desenvuelto en cinco grandes periodos: (1492-1815); (1815-1873); (1873-1945); (1945-1989) y 1989 hasta el siglo XXI, que responden a las diferentes concepciones de organización del espacio económico mundo.
El primer estadio, se corresponde con la gestación del sistema capitalista, y se inicia a finales del medievo de forma marginal en las ciudades europeas, y posteriormente desde el siglo XVI al XVIII, en el ámbito de los Estados absolutistas europeos, basado en el sistema denominado “Mercantilismo”, en el que los territorios de ultramar, distribuidos según áreas de influencia exclusivas de las diferentes metrópolis, contribuían al desarrollo económico de éstas.
El segundo, comprende el periodo 1815-1873 y corresponde a la formación de las naciones modernas y al desarrollo de las economías nacionales de los países que se incorporaban al desarrollo industrial, basado en el “Liberalismo Económico”, en el que perdió vigencia el sistema de protección comercial entre las metrópolis y sus áreas geopolíticas de influencia, y se impuso el desarrollo económico basado en el libre comercio mundial.
El tercero, pertenece al periodo 1873-1945, que se caracterizó por un retorno a las barreras proteccionistas comerciales entre los países que constituían el núcleo del desarrollo capitalista mundial, dando lugar al modelo de desarrollo capitalista imperialista basado en áreas de influencia en régimen colonial exclusivo, lo que propicio la disputa por el dominio de las mismas para su expansión económica, periodo en el que tuvo lugar la 1º y 2º Guerra Mundial, y donde se produce la primera desconexión geopolítica del sistema capitalista mundial  que dio lugar a la formación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).
El cuarto, surge tras la Segunda Guerra Mundial (1945) y dura hasta la desaparición de la URRS (1989), periodo donde se conforman tres realidades geopolíticas diferentes: La primera formada por el núcleo desarrollado capitalista, donde se impone la colaboración económica, se establecen acuerdos e instituciones para el desarrollo económico en el ámbito mundial, que daría lugar al espacio del primer mundo. Una segunda formada por las desconexiones del sistema capitalista mundial de los países industrializados denominados de “socialismo real”, que constituiría el Segundo Mundo, y una tercera, formada por países marginales en el sistema capitalista mundial como América Latina, pero principalmente por las colonias o semicolonias que habían constituido hasta entonces la Periferia del Sistema Económico Mundial, que accederían masivamente a la independencia en la segunda mitad del siglo XX, poniendo fin al imperialismo colonial, dando lugar a las nuevas naciones que formarían el Tercer Mundo.
El quinto y último estadio, tras el final del imperialismo colonial y el derrumbamiento de la URSS, está protagonizado por la formación del espacio comercial mundial, el cual tiene como objetivo el final de las fronteras comerciales nacionales en unas relaciones de libre mercado.
Este estadio tuvo su punto de inflexión más importante con la incorporación de China como principal economía manufacturera mundial a la Organización Mundial de Comercio (OMC) en el año 2001, pues supuso por parte de esta nación abandonar definitivamente el concepto de desconexión del sistema económico capitalista mundial como forma de construir un espacio económico global alternativo al mundo capitalista, que había predominado en las naciones de socialismo real desde la revolución soviética rusa en 1917 hasta el final de la URSS en la última década del siglo XX. En su alocución en el foro de Davos, Xi Jinping afirmaría que China también tuvo dudas sobre la globalización y no estaba segura si unirse o no a la Organización Mundial del Comercio (OMC), hasta que definitivamente concluyó que la integración en la economía global representaba una tendencia histórica y finalmente abrazó el vasto mercado global. En el año 2012, Rusia el primer país desconexionado en 1917 del sistema económico global también se incorporaría a la OMC.
Desde sus inicios el crecimiento de la Economía Mundo se ha concentrado primero en la metrópolis coloniales y después en las naciones que con más éxito se incorporaron a la innovación tecnológica y las mejoras de la productividad técnica, siendo la nación líder indiscutible en este proceso desde la Segunda Guerra Mundial: EEUU, seguida de Alemania, Japón, Gran Bretaña, Francia e Italia, naciones que conforman el G7 y que han venido concentrando más de dos tercios del PIB mundial a pesar representar solamente el 15% de la población mundial.
Desde la Segunda Guerra Mundial, el grueso de la demanda efectiva global se ha concentrado en estas naciones quedando excluida de la misma el resto de la población mundial, lo que ha llevado a que el crecimiento económico se haya realizado en base a la elevación de necesidades de consumo de las sociedades desarrolladas creando y produciendo productos para la satisfacción de las mismas. La generalización del uso del automóvil dio paso a la reducción del periodo de renovación de los mismos, y el uso de una primera vivienda al uso de una doble residencia. Los ciclos de consumo por extensión y elevación de necesidades se fundamentan en la publicidad para dar a conocer los nuevos productos y en el crédito destinado a la compra de los mismos. En este proceso las empresas obtienen beneficios y las entidades financieras acaparan una parte de los mismos en forma de intereses concedidos tanto al empresario como al consumidor.
La crisis financiera del 2008 puso fin a este modelo de crecimiento por imposibilidad de iniciar un ciclo consumista basado principalmente en la generalización de la segunda residencia. El excesivo volumen de dinero prestado no podía ser devuelto en el grado necesario por el apalancamiento financiero de empresas y consumidores y sobrevino la crisis financiera, que se acentuó debido a la desregulación financiera internacional que permitió a inversionistas ocultar sus capitales en paraísos fiscales acentuando así la descapitalización de las entidades financieras.
La crisis fue de tal magnitud que por primera vez en la historia, las principales entidades financieras occidentales tuvieron que ser rescatadas con el dinero de los contribuyentes, y los Estados de los países desarrollados para mantener sus servicios públicos tuvieron que recurrir a un aumento desmesurado de la deuda soberana.
Las élites políticas y  financieras neoliberales interpretaron que la crisis sería limitada en el tiempo y por ello las medidas para paliar sus efectos como ha sido principalmente el aumento de las deudas soberanas también, en la consideración de que una vez retomado el crecimiento económico se produciría un aumento de los ingresos fiscales y con los mismos se podría reducir el volumen de las deudas soberanas, pero este optimismo neoliberal ha estado muy lejos de cumplirse. Después de ocho años, la debilidad del crecimiento económico en las sociedades desarrolladas impide reducir las deudas soberanas, por el contrario, el servicio de la deuda anual que debe pagarse preferentemente sobre el resto de gastos del Estado les obliga a reducir gastos públicos y aumentar impuestos lo que limita a su vez la demanda efectiva de los consumidores.
Paradójicamente, los principales beneficiarios del endeudamiento de los Estados son los inversionistas que contribuyeron a la descapitalización financiera en el año 2008 al poner a buen recaudo sus capitales en paraísos fiscales y que operan actualmente en el mercado de la deuda a través de fondos opacos internacionales.
La incapacidad de los Estados para gravar fiscalmente estos capitales debido a la desregulación financiera internacional, los ha convertido en un dinero improductivo por no estar destinado a fomentar el crecimiento económico sino a la especulación con las deudas soberanas y que, ante la falta de crecimiento, actúa como factor de empobrecimiento de las naciones desarrolladas. Un Estado que precise destinar a pagar el servicio de la deuda un porcentaje del PIB anual superior al porcentaje de crecimiento del mismo, se está empobreciendo.
La parálisis económica de los países desarrollados se está produciendo en una coyuntura en la que los países en desarrollo más importantes como China y la India, que concentran el 40% de la población mundial, pugnan por un creciente desarrollo. En el caso de China, que hasta la crisis financiera del 2008 había basado el crecimiento de su PIB principalmente en la exportación manufacturera a las sociedades desarrolladas, la prolongada crisis en los países desarrollados le ha obligado a cambiar a marchas forzadas su modelo de desarrollo, orientándose a una reforma estructural por el lado de la oferta para pasar de una economía manufacturera a otra de manufacturas y servicios, a la vez que impulsa el consumo interno como estimulante de la demanda efectiva.
El crecimiento económico de China ha sido en el año 2016 del 6,7% de su PIB y según las previsiones del Banco Mundial será en el 2017 del 6,5% y del 6,3% en el 2018, un crecimiento que constituye el 40% del crecimiento del 3% del PIB mundial que le convierte, en la actual situación de ralentización económica de los países desarrollados, en la nación más dinámica económicamente a pesar de seguir siendo un país en desarrollo.
Con relación a la productividad, China está muy por debajo de las ratios de los países desarrollados principalmente de los que como EEUU, Alemania y Japón cuentan con los mejores estándares de efectividad productiva, para compensar este déficit China ha venido basando su competitividad en el mercado manufacturero global en bajos salarios; sin embargo, en los últimos años China ha ido acortando diferencias, de tal manera que aun partiendo de cotas de productividad bajas las mejoras en la misma son relativamente mayores que sus competidores manufactureros como Japón, Alemania y EEUU, lo que supone, al partir de salarios más bajos, un incremento diferencial de su competitividad respecto de estas naciones, una ventaja que le está permitiendo mantener su alta competitividad y subir los salarios de su población. Unido a ello China se ha embarcado en el proyecto de convertirse en una nación innovadora habiendo sido en el año 2016, junto con EEUU, la nación con mayor número de patentes registradas, lo que le sitúa en el camino de cumplir su objetivo para el año 2025 de pasar en el terreno de las manufacturas del fabricado en China al hecho en China.
Esta situación de dinamismo económico de China y de estancamiento relativo de EEUU en el que la deuda soberana de esta nación bajo el mandato de Barack Obama se ha incrementado en un 70% habiendo pasado de los 10,9 billones de dólares en el año 2009  a 18,5 billones en el 2016 superando el PIB de EEUUU, está produciendo una fuerte convulsión en cuales deben ser los caminos a seguir para mantenerse como líder indiscutible en el escenario económico mundial. Y de nuevo, como tras las dos grandes crisis del capitalismo liberal, la de 1873 y la de 1929, la sombra del proteccionismo resurge como un mecanismo de defensa frente a los competidores globales.
El modelo económico de una economía mundo basada en el principio de que unas naciones ganen a costa de que otras pierdan, y de que unas lideren la economía mundial a costa de que el resto no prospere para evitar que su auge económico relegue el poder de las naciones dominantes, es lo que está en cuestión tras la crisis financiera del 2008 y la emergencia de China y de otras naciones que aspiran a su desarrollo económico soberano.
La crisis económica global no solamente es una crisis limitada a la economía sino que es una crisis de ideas de cómo tiene que conformarse la economía mundo. La riqueza de las naciones ya no está en la confrontación para obtener beneficios unilaterales de unas a costa de otras sino de que cada una crezca desarrollando sus potencialidades y contribuyendo al desarrollo económico mundial, este concepto propuesto por China tiene más posibilidades de abrirse camino en las naciones en desarrollo que las ideas de excepcionalidad de algunas naciones sobre el resto cuyo mantenimiento solamente puede llevar a la confrontación.

La integración económica mundial, tiene que ser el destino final de la conformación de la economía mundo y las potencias económicas mundiales tienen la responsabilidad de iniciar el proceso apostando por desarrollarse contribuyendo a desarrollar el mundo.


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01/01/2017

NOTICIA. El 31/12/2016, el Consejo de Seguridad de la ONU (CSNU) aprobó por unanimidad el proyecto de resolución elaborado por Rusia y Turquía sobre el alto el fuego alcanzado en Siria.

Comentario

El nuevo paradigma sirio

La resolución 2236 del CSNU sobre el alto en fuego en Siria fue aprobada por sus 15 integrantes ratificando con ello los acuerdos alcanzados por mediación de Turquía y Rusia de un alto el fuego entre el ejército gubernamental sirio y diversas facciones armadas y el inicio de negociaciones en Astaná (Kazajistán), las cuales en la resolución se considera sean una parte básica "del proceso político sirio" y "un importante paso adelante para reanudar las negociaciones bajo los auspicios de la ONU" el próximo 8 de febrero en Ginebra (Suiza). Adicionalmente la resolución incluye una disposición que insta a las partes en conflicto a proporcionar al personal humanitario un acceso seguro y sin obstáculos para prestar ayuda a los ciudadanos sirios.

El 29/12/2016, el presidente ruso Vladimir Putin anunció la conclusión de un alto al fuego en Siria en el que Rusia y Turquía aparecen como los países garantes del mismo del que quedan excluidos los grupos calificados por la ONU de terroristas: el Estado Islámico (Daesh, en árabe) y el Frente Al-Nusra (actualmente Fath Al-Sham). El alto el fuego se realiza entre el ejército gubernamental sirio y siete grupos “rebeldes” que según el ministro de defensa de Rusia, Serguéi Shoigú, representan a unos 60.000 yihadistas, estos son: 1. Faylaq al-Sham (4.000 combatientes);  2. Ahrar al-Sham (16.000 combatientes); 3. Yesh al-Islam (12.000 combatientes); 4. Suvar agi-Sham (12.000 combatientes); 5. Yesh al-Muyahidin (8.000 combatientes); 6. Yesh Idlib (6.000 combatientes), 7. Yabhat al-Shamiyah (3 000 combatientes), que ocupan principalmente la región de Idlib al noreste de Siria junto a la frontera con Turquía; por su parte, la Coalición Nacional de Fuerzas de la Oposición y de la Revolución (oposición siria en el exterior) anunció que apoya este acuerdo
La liberación de Alepo por parte del Ejército gubernamental y sus aliados principalmente Rusia, ha situado la guerra en Siria en un escenario totalmente nuevo creándose las condiciones para un alto el fuego. Los siete grupos rebeldes que combatían en Alepo junto con los jihadistas del Frente Al-Nusra (actual Fath Al-Sham), se han visto notablemente debilitados y la continuidad de la guerra solamente les podía deparar una derrota mayor; a ello se ha sumado el debilitamiento de sus apoyos internacionales debido al cambio político de Turquía que ha pasado de apoyar a estos grupos a promover la pacificación en Siria, y, por otra parte, el acercamiento entre Qatar y Rusia al haber acordado ambos países la participación de Qatar en un 19% en el capital de la empresa petrolera y gasística rusa Rosneft.
El cambio de la política de Turquía en Siria ha venido promovida principalmente por el interés del gobierno turco de restablecer las relaciones políticas y económicas con Rusia y que tuvo un acentuado giro en esa dirección tras el fallido golpe de Estado en Turquía en julio del 2016, del que el gobierno turco ha venido acusando a sus socios de la OTAN de estar tras el mismo.
La pérdida de confianza en sus socios ha situado al gobierno turco y a su presidente Erdogan en una situación de debilidad debido a sus varios frentes abiertos: 1. las posibilidades de desestabilización interna no están del todo cerradas por la enorme influencia en las instituciones turcas de la corriente política afín al clérigo Fethullah Gülen refugiado en EEUU y al que el gobierno turco acusa de estar detrás de la intentona golpista de julio; 2. el distanciamiento económico de la UE tras el anuncio de Bruselas del congelamiento de las conversaciones para la incorporación de Turquía que le ha obligado a tener que girar hacia el espacio euroasiático lo cual implica una mayor aproximación a Rusia; 3. el creciente número de refugiados sirios en suelo turco con el riesgo de prolongarse en el tiempo mientras dure la guerra en Siria, y 4. la guerra desatada del gobierno turco contra los movimientos independentistas kurdos dentro y fuera de Turquía que se configura como una guerra de larga duración.
Con el acuerdo con Rusia sobre la pacificación de Siria, Turquía cancela sus aspiración de derrocar al presidente sirio Bashar Al Asad y aboga por cerrar uno de los frentes de la política exterior turca, con ello, sella a su vez un claro giro hacia su entendimiento con Rusia y se aleja de sus socios de la OTAN y de Arabia Saudita con los que ha venido formando un frente común contra el gobierno sirio. Ahora sus prioridades tanto en Siria como Irak se limitan a debilitar las aspiraciones de autogobierno de los kurdos que lo considera como una base para la formación de un Estado Kurdo.
Con el acuerdo de alto el fuego entre los grupos armados y el gobierno Sirio se quiebra el frente armado opositor quedando dividido en dos grupos: los que aceptan deponer las armas y negociar un acuerdo político con el actual gobierno sirio y, del otro lado, el jihadismo irreductible radical formado por el Estado Islámico y Fath Al-Sham con los que no cabe negociación alguna sino solamente su derrota y capitulación incondicional.
La tan anunciada separación por EEUU de los denominados rebeldes armados “moderados” de los “radicales”, se ha conseguido no por los auspicios del gobierno estadounidense sino por la derrota de todos los grupos armados en Alepo que les ha obligado a romper la alianza que tenían mientras existía la posibilidad de ganar la guerra al ejército sirio.
Con la separación en caminos diferentes de los grupos “rebeldes armados” del jihadismo radical, las naciones que han venido patrocinando la insurrección armada en Siria, principalmente, Arabia Saudita, EEUU, Israel, Francia y Gran Bretaña, solamente pueden apoyarse en los combatientes del Estado Islámico y de Fath Al-Sham; lo cual, en el caso de las potencias occidentales no es factible, porque ya no es posible justificar ante su ciudadanía la insurrección armada en Siria con el apoyo a los grupos que siembran el terror en el mundo entero.
Con la llegada de la paz a Alepo se acaba el prolongado sufrimiento al que han estado sometidos sus habitantes como consecuencia de la guerra por parte de todos los bandos enfrentados, la paz se ha convertido en el bien más preciado en Siria y la que puede permitir que los millones de refugiados sirios en otros países puedan volver a su patria, ello, sin duda, será un factor de enorme peso en las negociaciones en Astaná y posteriormente en Ginebra.
La reacción de las fuerzas jihadistas y de sus patrocinadores a su derrota en Alepo y al alto el fuego alcanzado entre las fuerzas opositoras sirias y el gobierno sirio bajo el patrocinio de Rusia y Turquía, no se hizo esperar, con el asesinato el 20/12/2016 del embajador de Rusia en Ankara, y con el atentado el 01/01/2017 en el club nocturno Reina de Estambul (Turquía) en el que murieron decenas de asistentes a la fiesta de final de año. Sin embargo, estos atentados que pretenden torcer la determinación de Turquía y Rusia de su acuerdo para pacificar Siria, no tiene posibilidades de éxito, porque estas dos naciones han entrado en un entendimiento estratégico del que no van abdicar, y porque no es posible claudicar al chantaje del terror.
La eficaz ayuda militar de Rusia al ejército gubernamental sirio y su capacidad para superar todos los intentos de fuerzas hostiles por descarrilar el entendimiento con Turquía, ha dejado sin iniciativa política a EEUU en la región. El anuncio por parte de Rusia de que  la actual administración estadounidense, que finaliza su mandato el 20 de enero, quedaba excluida de las conversaciones previstas en Astaná ha supuesto un duro revés para la diplomacia estadounidense; inesperadamente EEUU, que había mantenido la iniciativa en todos estos años en el conflicto sirio, perdió su relevancia en el mismo,  a su malestar y perplejidad le sucedió una fuerte reacción para intentar ocultar esta imagen de exclusión ante su ciudadanía con el anuncio del presidente Barack Obama de la expulsión de varios diplomáticos rusos de EEUU bajo la infundada acusación de intromisión en la campaña electoral estadounidense, una afrenta que Rusia ha preferido declinar a la espera de la política de la nueva administración entrante.
Aunque, el apoyo, con posterioridad a estos acontecimientos, de EEUU, Francia y Gran Bretaña a la resolución 2236 del CSNU que legitima la iniciativa de Rusia y Turquía en el inicio de las negociaciones en Astaná, supone ya un reconocimiento implícito de su incapacidad para cambiar la marcha de los acontecimientos en Siria.
En todo momento el conflicto sirio ha tenido una proyección geoestratégica para las principales potencias implicadas, y los cambios políticos experimentados han ido cambiando el papel de cada una de ellas, Turquía se ha alineado con Rusia y ambos han ocupado un lugar central en la región, mientras que EEUU, Francia, Gran Bretaña, Arabia Saudita e Israel han perdido gran parte de su iniciativa, y a pesar del interés de Arabia Saudita e Israel de perpetuar la desestabilización en  Siria e Irak para impedir que recuperen su fortaleza como naciones, pues ello debilitaría su poder en la región, sus opciones son limitadas, pues el único agente desestabilizador que puede quedar sobre el terreno es el denostado Estado Islámico al que ya no es posible justificar ningún tipo de apoyo, lo cual debiera llevar a que se produzca un entendimiento entre las naciones de la OTAN y Rusia para alcanzar un acuerdo de pacificación en la región sobre la base de la derrota del Estado Islámico.
Tal vez, a la nueva administración entrante en EEUU y a su presidente Donald Trump le concierna esa misión, a pesar de los intentos de la actual administración saliente de romper todos los puentes con Rusia.

Diciembre 2016



15/12/2016

NOTICIA. El 15/12/2016, el presidente sirio, Bashar al Assad en una comparecencia en la televisión Siria Al Mayadeen, proclamó la liberación de Alepo de las bandas armadas.

Comentario

Alepo liberada

Alepo ha sido liberada del jihadismo radical”. “Lo que está ocurriendo hoy es la escritura de una historia forjada por todos los ciudadanos sirios. La obra no comenzó hoy, empezó hace seis años cuando la crisis y la guerra estallaron en Siria", manifestaría el presidente sirio, Bashar al Assad, en diferentes medios sirios. En datos resumió el final de la batalla más importante del presente siglo para derrotar al jihadismo radical que pretende retrotraer a la civilización humana al medievo.
“Los radicales fueron expulsados de todos los barrios de Alepo. El Ejército sirio eliminó a más de 900 que se negaron a rendirse, decenas de unidades de armas quedaron destruidas. En total fueron liberados 105 barrios de Alepo con la superficie de 78,5 kilómetros cuadrados. Más de 3.000 combatientes salieron de Alepo voluntariamente, mientras 1.500 fueron amnistiados. 108.000 habitantes fueron evacuados de Alepo a los barrios seguros por corredores humanitarios.

Ciudad de Alepo (año 2016)

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No podía ser de otra manera, la paz en Siria solamente será posible forjarla sobre la derrota del jihadismo y wahabismo radical como ha sucedido en Alepo. Ante las fuerzas que pretenden imponer el totalitarismo político-religioso del Antiguo Régimen medieval que la humanidad creyó haberlo sepultado en el siglo XIX con las revoluciones liberales, y en el siglo XX con la emancipación colonial, solamente cabe la paz de la victoria, sobre la base de la capitulación incondicional.
En el siglo XXI, no es posible justificar ningún cambio político por la fuerza de las armas. Culminados los procesos de descolonización, no cabe ningún cambio político sobre la base de la insurrección armada. Las armas deben dar paso a los movimientos políticos en la demanda de cambios políticos.
Pero, Francia y Gran Bretaña,  las fuerzas coloniales que en el pasado fueron expulsadas del Oriente Medio, ahora, de la mano de EEUU y de las retrógradas monarquías absolutistas del golfo pérsico han creído disponer de una segunda oportunidad para volver a dominar la región en alianza con jihadistas armados llegados por decenas de miles de países foráneos, que en su obsesión por acabar con la civilización laica siria coinciden con sus patrocinadores occidentales en desmembrar Siria como nación para proclamar su reinos medievales de taifas.
Antes del 2012, existían en Alepo más de 45 iglesias cristianas y los cristianos eran un 13 % de la población, hoy, la mayoría de las iglesias están destruidas y la población cristiana es la que más ha sufrido, y ello no ha sido obra del denostado por Occidente “régimen” sirio, sino por la acción de los denominados eufemísticamente "rebeldes democráticos", quienes han impuesto en los barrios que han ocupado unas condiciones de vida brutales a la población que no era afín a su ideología.
Sin embargo, en la propaganda de la alianza de los países de la OTAN y las monarquías de la región opositora al gobierno sirio, no se conoce ninguna mención de que los “rebeldes” radicales armados hayan cometido ninguna acción luctuosa, los “rebeldes” aparecen como paladines respetuosos con los derechos humanos, mientras que toda la toda la maldad recae en el gobierno sirio.
Las promesas de EEUU en meses anteriores de separar en Alepo a los supuestos rebeldes "no moderados" armados de los "rebeldes moderados" también armados, no se pudo cumplir, y es que ello no era posible pues precisaban de la unión para hacer frente al ejército sirio, solamente tras su derrota los más moderados han optado por la rendición y se han acogido a la ley de amnistía del gobierno sirio, mientras los radicales han sido expulsados de Alepo.
Ahora Alepo precisa de ayuda humanitaria, pero ¿levantará la UE y EEUU las sanciones a Siria que impiden que lleguen por vía comercial medicamentos y artículos de primera necesidad? con toda seguridad no, porque las sanciones económicas a Siria que incide sobre los sectores de población mas vulnerables, forma parte de la guerra asimétrica contra el gobierno sirio.
La propaganda occidental que viene justificando a los radicales levantados en armas es un asalto a la razón, quienes han destruido en Siria la civilización de convivencia entre religiones que data de más de mil años son quienes para Occidente son respetuosos con los derechos humanos, mientras quien defiende el Estado laico, como es el gobierno sirio, se le considera un régimen atroz.
Los totalitarios extremistas armados son presentados como enigmáticos grupos sin rostro bajo el enunciado genérico de "rebeldes" que carecen de nombre y programa político porque se debe ocultar que en realidad pertenecen a agrupaciones jihadidtas como Fath al-Sham  antiguo frente Al Nusra filial de Al Qaeda en Siria.
La cultura mediática cínica occidental en Siria ha llegado al grado del descrédito, porque no se puede creer la información cuando ésta es presentada igual en todos los medios de comunicación, con los mismos titulares y la misma terminología basada en una burda propaganda de guerra.
Y es que la propaganda de guerra, nunca está dirigida contra al bando enemigo, sino al bando amigo, pues de lo que se trata es de convencer a la propia ciudadanía, en este caso de los países de la OTAN, de que se está en el bando correcto, que es legítimo que se pueda intervenir en un país si se realiza en nombre de los “derechos humanos”, aun cuando la intervención conlleve cientos de miles de víctimas, como viene siendo en las guerras en el Oriente Medio y Libia, en las que los países de la OTAN han estado de una u otra manera siempre implicados. El éxito de la propaganda de guerra se mide por la desmovilización de la ciudadanía ante las agresiones coloniales.
La propaganda de guerra occidental sobre el conflicto sirio lo ha contaminado todo por la enorme presión mediática y política. Los intelectuales se sienten acobardados para emitir un mensaje diferente al discurso mediático oficial. El periodismo independiente ha sido ocupado por los servicios de inteligencia de la OTAN, incluso altos funcionarios de la ONU, callan ante la vulneración flagrante por la Coalición Internacional liderada por EEUU de la carta de las Naciones Unidas en Siria, la que determina que solamente se puede intervenir militarmente en un país a petición del gobierno legítimo o por decisión del CSNU.
El pasado 12/12/2016, el nuevo secretario general de la ONU, António Guterres, en la ceremonia de toma de juramento afirmaría: "Yo, António Guterres, juro solemnemente ejercer con toda lealtad, discreción y conciencia las funciones que se me han encomendado como secretario general de las Naciones Unidas, cumplir estas funciones y regular mi conducta teniendo en mente sólo los intereses de las Naciones Unidas, y no buscar ni aceptar instrucciones con respecto al desempeño de mis funciones de ningún gobierno ni de otra autoridad externa a la organización",
Pero el conflicto de Siria, también ha puesto a prueba a la propia organización de Naciones Unidas. Ningún alto funcionario, ha denunciando públicamente la vulneración del Carta de las Naciones Unidas por parte de la coalición de la OTAN y de las monarquías árabes por su ilegal despliegue en Siria. Con el silencio se está aceptando tácitamente la deslegitimación de la ONU, cuando, como ahora, más se precisa de la exigencia del consenso de las naciones para mantener el respeto a la soberanía de las naciones y sobre la misma fraguar la Paz.
La liberación de Alepo debería marcar un antes y un después, las ciudades importantes a liberar ya no están ocupadas por insurgentes afines a Occidente, Al Raqa está ocupada por el Estado Islámico, al igual que Palmira y Mosul, una vez liberado Alepo no debería existir desacuerdo para forjar una alianza de unidad y reconciliación entre el gobierno sirio y las fuerzas opositoras sirias que  aceptan una solución negociada en base a lo establecido en la resolución 2254 de la ONU que permita a posteriori la unión de las fuerzas contra el Estado Islámico y Fath al-Sham, sin embargo, los países de la OTAN ya han demostrado sobradamente que no son de fiar en sus intenciones de acabar con el Estado Islámico, y con toda probabilidad buscaran nuevos pretextos para seguir desestabilizando a Siria. Si es así, la guerra en Siria continuará, tal vez durante años, pero lo importante es la determinación del gobierno sirio y la mayoría del pueblo de devolver la soberanía plena a Siria.

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12/12/2016

NOTICIA. El 11/12/2016, el presidente electo estadounidense Donald Trump calificó de "ridícula" la evaluación de la CIA sobre la intromisión de hackers rusos en la campaña electoral de EEUU.

Comentario

Intrigas internas en la administración estadounidense

Durante la campaña electoral a las elecciones presidenciales de EEUU del 08/11/2016, el entonces candidato republicano, Donald Trump, fue reiteradamente acusado por su oponente demócrata, Hillary Clinton, de simpatizar con Rusia. Esta acusación sin pruebas fundamentadas formó parte de la estrategia electoral de los demócratas de anteponer la denigración del candidato republicano a la difusión de sus propuestas políticas. En esta estrategia, el partido demócrata contaría con el apoyo de la mayoría de los medios de comunicación occidentales.
Sin embargo, los resultados obtenidos por Donald Trump en el colegio de compromisarios electorales fue aplastante, 306 electores fueron elegidos para votar al candidato republicano contra 232 por la candidata demócrata. Una diferencia aplastante que mostró la voluntad de cambio de la mayoría de los Estados de la Unión a pesar de que en los Estados más poblados se impusiera, Hillary Clinton, superando en voto popular a su oponente, Donald Trump.
La victoria de Donald Trump, reveló la limitada influencia de los medios de comunicación en la conformación de la opinión política en la mayoría de la sociedad estadounidense, no parecía creíble que Donald Trump, con un presupuesto menor de campaña electoral y con la mayoría de los medios de comunicación en su contra se impusiera a la candidata demócrata.
El partido demócrata lejos de asumir su derrota electoral como resultado de errores propios, se ha mantenido en la tesis de la existencia de una conspiración rusa para impedir la victoria de Hillary Clinton. Los grandes medios de comunicación occidentales incapaces también de aceptar su pérdida de credibilidad en la campaña electoral, siguen dando crédito también a estas teorías conspirativas.
Con el paso del tiempo, la tesis conspirativa ha ido perdiendo vigencia e interés en la opinión pública, pero sorprendentemente, de nuevo, ha vuelto a escena con una serie de acontecimientos concatenados: el 09/12/2016 el presidente Barack Obama, ordenó a las agencias de inteligencia realizar una revisión exhaustiva de los ataques cibernéticos contra el proceso electoral en el país poniendo en el punto de mira a Rusia; el 10/12/2016, el diario The Washington Post, informaba que la CIA había llegado a la conclusión de que Rusia intervino en el proceso electoral estadounidense con el objetivo expreso de ayudar al candidato republicano; el 11/12/2016, el presidente electo Donald Trump calificaba de "ridícula" la evaluación de la CIA sobre los hackers rusos, minusvalorando el trabajo de esta agencia.
Rusia, ha negado toda injerencia en la campaña electoral, pero aun en el caso de que hubieran existido intentos por parte de agentes externos de favorecer en la redes sociales la candidatura de Donald Trump, resulta del todo inverosímil que tal campaña pudiera eclipsar la campaña electoral del partido demócrata sustentada en un mayor gasto electoral que el del partido republicano y en el incondicional apoyo a Hillary Clinton de la inmensa mayoría de los medios de comunicación occidentales.
La consideración de que una intromisión extranjera ha sido decisiva en la victoria de Donald Trump resulta pueril y, tal vez, ese fue el error del partido demócrata, subestimar en la mayoría del electorado estadounidense la capacidad intelectual de discernimiento entre su propia experiencia de la realidad y la ofrecida mediáticamente, lo que indujo a los demócratas a basar su campaña electoral principalmente en descalificaciones y teorías conspirativas.
Ahora, a escasos días de la reunión del colegio electoral para la elección oficial del presidente de la nación, la insistencia del partido demócrata en seguir cuestionando la transparencia de la victoria de Donald Trump tiene un carácter desestabilizador y constituye un elemento de presión a los compromisarios electorales republicanos  y a  la política de designación por Donald Trump de los miembros para el nuevo gobierno de la nación particularmente al del puesto de secretario de Estado para asuntos exteriores por su relevancia en la política hacia Rusia; por otra parte, la deslegitimación tácita del partido demócrata al nuevo presidente revela las profundas divisiones de la sociedad estadounidense y el interés de sectores de la élite financiera política y mediática perdedoras de la contienda electoral por mantener la fractura social como elemento de contención de las políticas anunciadas por Donald Trump favorables a aumentar el proteccionismo económico y promover la colaboración con Rusia.
Las diferencias que dividen al poder estadounidense se han venido fraguando durante todo el periodo de la presidencia de Barack Obama. La pérdida de influencia de EEUU en la marcha de la economía mundial por la irrupción de China en el escenario económico internacional, y las fallidas políticas de la actual administración estadounidense en Oriente Medio que le ha sumido en un pantano de difícil salida, han sido las causas que han acentuado las contradicciones internas en el seno de la clase dirigente estadounidense.
En el lado de mantener la trayectoria económica de los últimos años y continuar la política actual aislacionista y de sanciones contra Rusia, se sitúan un sector de políticos republicanos opuestos a Donald Trump y la actual dirigencia del partido demócrata con estrechas relaciones con el sector financiero. En el lado de reorientar la política económica y de revisar la actual geopolítica estadounidense se sitúa el partido republicano con Donald Trump al frente, vinculado al sector industrial tradicional partidario de una mayor protección de sus industrias y opuesto a que sea la clase financiera partidaria de la globalización quien marque el rumbo económico del país.
En la marcha de la economía global, la actual administración de EEUU ha venido desarrollando una estrategia para conformar espacio geoeconómicos de libre comercio de los que estaría excluido China, esta estrategia tiene sus dos pilares fundamentales en los tratados de libre comercio TTP y TTIP. La administración entrante se orienta a una estrategia de tratados bilaterales de EEUU con diferentes naciones y la aplicación de medidas proteccionistas para estimular la industria en territorio estadounidense. En el fondo de la cuestión, lo que se dirime en ambas políticas es la forma de hacer frente al auge económico de China, en la política demócrata a través de la promoción de áreas de influencia exclusiva, y en la republicana de políticas proteccionistas.
Las diferencias en el seno de la élite estadounidense respecto a Rusia tienen que ver también con la relación que debe mantener EEUU respecto de China. La actual administración favorable a la conformación de áreas de influencia económicas exclusivas pretende a su vez debilitar el surgimiento de áreas que por su situación geográfica no puede jugar con ventaja. La autoexclusión de EEUU del Banco Asiático de Inversión en Infraestructura  (BAII), fundado a iniciativa de China y que pretende la conectividad del espacio euroasiático es una muestra de ello, pero el principal temor de EEUU es a la posibilidad de que surgiera un espacio económico que uniese Alemania y Rusia pues sobre esas dos naciones más China se conformaría un espacio terrestre desde Lisboa hasta la costa Oriental de Rusia y China del que EEUU por su situación geográfica quedaría relegado, y para evitar tal escenario, EEUU debe priorizar la conformación de los espacios oceánicos que unan las costas del Atlántico TTIP y las costas del Pacífico TTP, quedando EEUU en el centro de ambos.
En la visión de la administración entrante, esta estrategia de tratados para contener económicamente a China no tiene capacidad de prosperar mientras predomine el libre comercio bajo los auspicios de la OMC y, por ello, la creciente competitividad de China en productos manufacturados solamente es posible hacerle frente con: 1. medidas proteccionistas; 2. la reubicación de nuevo de las empresas en EEUU, y 3. el debilitamiento de la alianza de Rusia con China, con el fin de situar a Rusia dentro del ámbito occidental.
En esta visión, resulta paradójico que el mismo partido republicano que en los años setenta del siglo pasado, aprovechando el enfrentamiento existente entonces entre China y la URSS, estableció relaciones con China con el propósito de situarla del lado estadounidense frente a la URSS, ahora pretenda justo lo contrario, situar a Rusia al lado de EEUU para debilitar a China. Una pretensión que tampoco tiene posibilidades de prosperar, pues Rusia ya no se rige como la antigua URSS por criterios imperiales de dominio global, sino lo que pretende es llevarse bien con todas la naciones del mundo incluida China y EEUU, además China representa para Rusia un socio imprescindible tanto económica como políticamente con quien comparte membresía en la Organización de Cooperación de Shangai (OCS).
EEUU se encuentra en una tesitura en la que debiera pensar en que no es posible continuar la marcha de la historia con el mismo poder de superpotencia única que adquirió tras el fin de la URSS. El hecho de que otras naciones como China, India, y Rusia vayan ganando protagonismo internacional es un proceso lógico que nace de la propia modernización de esas naciones y de la interconexión económica mundial. La solución de las diferencias mediante el diálogo basado en el respeto a los intereses de cada parte es la mejor opción, los caminos de la confrontación solamente conducen a que todas las partes implicadas pierdan.

EEUU debiera reflexionar y considerar que en el actual momento histórico, el mejor proyecto para sus intereses sería buscar la unión interna de su ciudadanía y de su clase dirigente en base a una relación amistosa con todas las naciones del mundo.


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03/12/2016

NOTICIA. El 04/12/2016, serán depositadas las cenizas de Fidel Castro en el Cementerio Santa Ifigenia de Santiago de Cuba, donde también reposa el Héroe Nacional José Martí.

Comentario

Fidel Castro. El último universalista del siglo XX

Con la inhumación de las cenizas de Fidel Castro en el Cementerio Santa Ifigenia de Santiago de Cuba, se darán por concluidos los actos oficiales de homenaje a la figura del líder cubano, fallecido el día 25/11/2016 a los noventa años de edad en La Habana. Durante toda la semana, millones de personas en Cuba han manifestado en las calles su afecto y solidaridad al líder de la revolución que puso fin en 1959 al régimen dictatorial de Fulgencio Batista y proclamó su independencia de la tutela estadounidense. Las muestras de solidaridad se han extendido también por todo el mundo, especialmente de los países de Latinoamérica y de los países que alcanzaron su emancipación colonial a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, particularmente los de África Austral. En el otro extremo, los dirigentes y principales medios de comunicación de EEUU y de los países de la OTAN han protagonizado una campaña de opiniones contra la figura del Fidel Castro.
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Fidel Castro al igual que Che Guevara, trascendieron los límites de la revolución Cubana y se convirtieron rápidamente en figuras universales. A ello contribuyó la particular situación de los países latinoamericanos sometidos de la mano de cruentas oligarquías al dictado estadounidense. La revolución cubana en las puertas de EEUU supuso un revulsivo para todos los movimientos de la izquierda latinoamericana. La lucha armada fue la salida que encontraron para acabar con las dictaduras que asolaban el continente. El ideal del cambio por vías políticas fue abortado en 1973 en Chile con el golpe de Estado protagonizado por el general Augusto Pinochet contra el presidente electo Salvador Allende, y ello reforzaría la convicción en los movimientos de izquierda de alcanzar el poder a través de las armas. La victoria del Frente Sandinista en 1979 contra la dictadura de los Somoza a través de la lucha armada pareció mostrar el camino.
Sin embargo, en la última década del siglo XX las dictaduras fueron dando lugar a gobiernos democráticos y los movimientos de izquierda se reciclaron a la lucha democrática pacífica consiguiendo en el presente siglo llegar a gobernar en varios países latinoamericanos, como: Brasil; Bolivia; Venezuela, Ecuador y Nicaragua. A esta nueva ola política se ha sumado recientemente en Colombia la guerrilla más longeva de América Latina: Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), habiendo suscrito y ratificado recientemente el acuerdo con el gobierno de Manuel Santos para el abandono de las armas y su reintegración a la vida política. Un acuerdo que ha tenido su escenario en Cuba y del que Fidel Castro ha sido uno de sus principales impulsores.
La historia de los últimos cincuenta años en Latinoamérica no es posible entenderla sin la influencia que tuvo la revolución cubana y su carismático líder Fidel Castro. El ideal de una segunda descolonización de América Latina para la emancipación de la tutela de EEUU y la integración política del continente latinoamericano tuvo su origen y desarrollo en los principios de la revolución cubana, y tiene en la actualidad su expresión política en la constitución de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).
En ese periodo, la izquierda latinoamericana ha transitado de la lucha armada al movimiento pacífico democrático, de la división entre naciones a los inicios de la unión. En ese recorrido, el pensamiento político de Fidel Castro ha estado presente, y tiene ya un calado sociopolítico que ha pesar de los reveses de algunos gobiernos de izquierda como en Brasil, o de los intentos desestabilizadores de EEUU en Venezuela, sustancialmente perdurará.
Todos los intentos por acabar con la revolución cubana, desde la fallida invasión en 1961, los intentos de asesinato de Fidel Castro y principalmente el boicot a Cuba durante más de medio siglo, no han conseguido rendir el espíritu soberano del pueblo cubano. El boicot de EEUU a Cuba por su esencia económica y la proximidad de Cuba a EEUU tiene carácter de asedio, el cual constituye una forma de guerra económica basada en el intento de rendición del enemigo por agotamiento de la población civil, táctica utilizada contra ciudades en la Edad Media, que llegó a ser denostado por las autoridades religiosas por su crueldad porque el mismo afectaba principalmente a los sectores más vulnerables de la sociedad. Quienes critican al gobierno cubano, ignoran que EEUU esta en guerra de agresión permanente contra Cuba, y que en una situación de guerra, aunque ésta sea asimétrica deben tomarse todas las medidas para defender la soberanía de la nación. La distensión política interna solo será posible cuando la guerra acabe, es decir cuando EEUU, deje de asediar a Cuba.

Otro escenario, en el que la figura de Fidel Castro ha pasado a ser un emblema de la lucha contra la opresión y el dominio colonial, ha sido el de las naciones del África Austral, particularmente Angola, Namibia y Sudáfrica. Los máximos mandatarios de estas tres naciones en el funeral de Fidel Castro mostraron su gratitud eterna a Cuba, Angola y Namibia por la ayuda a su emancipación colonial, y Sudáfrica por haber contribuido decisivamente a acabar con el régimen del Apartheid en  la batalla de “Cuito Cuanavale, de la que Nelson Mandela llegaría a afirmar: “Cuito Cuanavale fue el viraje para la lucha de liberación de mi continente y de mi pueblo del flagelo del Apartheid“.

Entre noviembre de 1987 y junio de 1988 tendría lugar en Angola la batalla de "Cuito Cuanavale”, una de las más trascendentes después de la Segunda Guerra Mundial, que constituyó un punto de inflexión en la historia de África y determinó el fin del régimen supremacista blanco sudafricano. En los años ochenta del siglo XX la región del sur de África estaba en el centro de la Guerra Fría. Los gobiernos occidentales rechazaban en ese momento apoyar al Congreso Nacional Africano (CNA) y ayudaban al gobierno blanco de Sudáfrica. Los militares del gobierno del apartheid a partir de 1975 habían ocupado todo el sur de África intentado revertir la lucha por la independencia de los pueblos de esa región. Los angolanos con ayuda internacional cubana vencieron en esa batalla a las fuerzas del apartheid. A partir de ese momento, Pretoria negoció con los angolanos y namibios y condujo a la independencia de ambos países de la ocupación de las fuerzas del régimen de Pretoria. Después se iniciaron las negociaciones con el Congreso Nacional Africano que concluyeron con la liberación de Nelson Mandela y el fin del apartheid.
La figura de Fidel Castro que dirigió las operaciones militares en Angola y Namibia contra el ejército del régimen sudafricano del Apartheid, quedaría grabada en la historia de estas naciones. Su carisma internacional en América Latina y África aumentaría, los países en desarrollo verían en sus ideas de universalidad un camino a seguir.

Los últimos diez años de su vida Fidel Castro debido a problemas de salud los pasó apartado de la vida política, sin embargo, fue un periodo donde quizás sus reflexiones sobre el acontecer mundial se hicieron más universales, preocupado por los flagelos que azotan a la humanidad: hambre, analfabetismo y carencia de asistencia sanitaria en los países en desarrollo; la amenaza de una conflagración nuclear global, y el desafío que supone el cambio climático.
Fidel Castro mantuvo toda su vida un compromiso universal en favor de las luchas de emancipación colonial, y con los más desfavorecidos en los países en desarrollo con la exportación desde Cuba de maestros y médicos fuera de sus fronteras, un compromiso que hizo de él, el universalista más distinguido del siglo XX.
Los que ignoran su contribución al mundo, porque atenta contra su historia de ambiciones de dominio imperial, tratan de confinarlo a las fronteras de Cuba como un mandatario sectario y autoritario, pero la figura de Fidel Castro ha trascendido a Cuba y a su revolución y forma parte de los anhelos de libertad y justicia de los pueblos más desfavorecidos del mundo.

Sin lugar a dudas, Cuba sin Fidel Castro será otra, no porque sus mandatarios no sean consecuentes con el modelo de justicia social cubano, sino porque Cuba ya no será tan universal. Tal vez, también, para Cuba ha llegado el momento de la reconciliación con la diáspora cubana. La cuestión estará en si la mayoría de los cubanos ubicados principalmente en Florida, entenderán que Cuba ante todo debe ser una nación soberana; si se avendrán a abandonar los sentimientos de revancha y de intentar derrocar por la fuerza al gobierno cubano, y si serán capaces de apostar por una reconciliación bajo postulados patrióticos. Si es así, la reconciliación y el pluralismo político llegarán a Cuba, pero si su interés es de nuevo uncir a Cuba a la tutela estadounidense, la mayoritaria Cuba patriótica se mantendrá firme, como lo ha hecho durante más de medio de siglo.

Noviembre 2016



21/11/2016

NOTICIA. El 20/11/2016, finalizó en Lima (Perú), la XXIV reunión del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC).

Comentario

Los caminos de la economía mundial

El 20/11/2016, el presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski, anfitrión de la XXIV Reunión del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), con una exhortación a la promoción del libre comercio y la integración regional, dio por concluida la cumbre. En rueda de prensa Kuczynski declaró que los miembros del APEC en la declaración final (Declaración de Lima) expresaron su disposición a trabajar para sentar las bases de la futura apertura del comercio en el espacio económico Asia-Pacífico, y se comprometieron a: "Estudiar cuidadosamente la posibilidad de una Área de Libre Comercio”, en el que se contempla que el Acuerdo Transpacífico de Asociación Económica (TPP,) se convierta en un punto de partida hacia una Área de Libre Comercio de los 21 países que componen el APEC. La Declaración de Lima contempla entre otros puntos: 1. la promoción de las inversiones; 2. el desarrollo innovador; 3. la conectividad económica; 4. la promoción de mercados comunes, y 5. la cooperación técnica y económica.
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Durante las sesiones de la cumbre, a la que asistieron los máximos mandatarios de los 21 países que conforman el Foro, estuvo planeando la incertidumbre del cambio político en EEUU y el posible anuncio de su retirada del TPP. La Declaración de Lima está redactada como un alegato contra el proteccionismo económico y a favor del libre comercio, como si fuera una refutación a las tesis proteccionistas declaradas por el presidente entrante de EEUU, Donald Trump.
La tendencia al proteccionismo está teniendo especial incidencia en determinados países desarrollados con una fuerte base industrial en los que una gran parte de la clase obrera percibe la globalización económica de forma negativa debido a la deslocalización industrial y la precariedad laboral.
Sin embargo, la deslocalización de la parte de la industria que requiere mano de obra poco cualificada ha venido desarrollándose en las últimas décadas sin que aparecieran tendencias proteccionistas, ha sido después de la crisis del 2008 cuando las mismas se han acentuado. La ralentización económica ha disminuido la oferta de trabajo. El desempleo y la inseguridad en el empleo han creado las condiciones para reducir los salarios ante la indefensión laboral del trabajador, y los datos de desempleo ocultan la precariedad laboral, otorgando la condición de empleado a quien solo puede trabajar unas pocas horas a la semana.
La evocación de un pasado de pleno empleo, en torno al cual se podía construir un hogar estable, se instala con fuerza entre las clases trabajadoras, que ven que su futuro no es ni será mejor que el que tuvieron la generaciones que les precedieron. La ideología del progreso por la cual cada generación debía mejorar las condiciones de vida de la precedente, opera también a favor de volver a la situación de épocas pasadas.
La justificación de que la crisis económica es un estado temporal breve, no se sostiene ocho años después de haberse iniciado la misma, sin que tampoco se atisbe un cambio futuro. La promesa del retorno al crecimiento económico y el pleno empleo de calidad, ha pasado a ser la promesa eterna que nunca se cumple.

Tras la crisis del 2008 la economía mundial ha entrado en una nueva fase. El modelo de crecimiento económico basado principalmente en la demanda efectiva de los países industrializados ha hecho techo. No es posible iniciar un nuevo ciclo económico sobre la base casi exclusiva del consumo de las sociedades desarrolladas y se precisa de la incorporación de más países a la demanda efectiva de bienes y servicios, para lo cual, las principales economías en desarrollo deben cambiar su estructura económica de ser suministradores de materias primas y mano de obra barata por otra que les permita convertirse también en productores y demandantes de bienes y servicios. Esta transformación implica una gran inversión en infraestructuras y el acceso y la capacitación en el conocimiento científico técnico para constituirse en sociedades dinámicas e innovadoras.
EEUU para situarse como líder en el nuevo escenario económico mundial ha venido impulsando una serie de iniciativas tendentes a configurar un área de influencia exclusiva económica global entre las que destacan: 1. la promoción de tratados de libre comercio con la exclusión del China y Rusia de los mismos, como son el TTP y el TTIP; 2. su autoexclusión de las iniciativas de China y de Rusia del BAII orientado a fomentar la conectividad continental asiática; 3. la confrontación de sus aliados de la OTAN con Rusia, para evitar una posible alianza económica ruso-alemana que podría dar lugar a un espacio económico desde Lisboa hasta Vladivostok quedando EEUU por sus posición geográfica fuera del mismo, y 4. la promoción de políticas desestabilizadoras en los países ricos en materias primas que encuentra su apoyo en la viejas oligarquías locales.
Sin embargo, esta iniciativa de conformar un área exclusiva de desarrollo económico con centro en EEUU, que uniría la riberas del Pacífico (TTP) y las del Atlántico (TTIP) de la que el presidente de EEUU, Barack Obama, llegaría a afirmar que debiera constituir la base para que el siglo XXI fuera estadounidense y no de China, no parece que vaya a tener éxito. En la propia reunión del APEC en Lima, EEUU ante el previsto abandono del TPP por la nueva administración republicana, tuvo que avenirse a considerar un acuerdo de libre comercio de los 21 miembros del foro, por otra parte, el TTIP, a pesar de haber encontrando en Obama y Merkel sus principales impulsores, no parece despertar el entusiasmo de otros países principalmente de Francia con una agricultura muy subvencionada. Tampoco EEUU ha encontrado, con excepción de Japón, seguidores en su política de boicot al BAII, pues casi todos sus socios europeos entre los que destaca Gran Bretaña, se han incorporado al mismo. A esta precaria situación en la conformación de un área exclusiva global de comercio bajo el liderazgo de EEUU, se ha sumado el giro político dado en la presidencia de EEUU con la llegada del partido republicano, muy crítico con estos tratados y partidario de un sistema de tratados bilaterales de EEUU con cada nación de forma individualizada.
En el fondo de la cuestión, lo que se plantea en la que deber ser la evolución de la economía mundial, es si se debe priorizar una relación entre partes de que unos ganen a costa de que otros pierdan, principio bajo el que se ha desarrollado la economía mundial desde la posguerra, o si por el contrario, se debe establecer una relación de ganar todos de forma equilibrada. Esta segunda opción es la que parece que va ganando fuerza impulsada principalmente por China que aboga por promover la integración económica regional y global, con la construcción de un área de libre comercio de Asia-Pacífico sin exclusiones, el desarrollo de la iniciativa de la nueva ruta de la seda para unir Oriente y Occidente, y la construcción de una red de conectividad asiática.
Hasta ahora, los países con un alto poder adquisitivo han sido los beneficiarios de la globalización por disponer de manufacturas baratas elaboradas con sueldos bajos fuera de sus fronteras. Las tendencias sociales proteccionistas en los países más industrializados son una reacción de defensa ante los cambios que está experimentando la economía mundo, sin embargo, los intentos de volver a un pasado de prosperidad basado, como en los últimos sesenta años, en la demanda efectiva de los países desarrollados, es un mundo que no volverá, y los intentos por restaurarlo solo pueden llevar a medidas de economía destructiva para impedir que otros prosperen y a perpetuar un escenario de sanciones, guerras e inestabilidad en el que EEUU lleva implicado todo el presente siglo.
En la actual coyuntura de la economía mundial, la opción más correcta para las clases trabajadoras en todos los países del mundo incluidos los más poderosos como EEUU, es la apuesta por una integración económica mundial, que a diferencia del denostado concepto de globalización, debiera suponer un aumento de la producción en los países desarrollados orientada a la conectividad y el desarrollo de todos los países del mundo.
Aunque el impulso al libre mercado internacional no puede realizarse de forma apresurada, pues en su contrapartida genera tendencias acusadas hacia el proteccionismo, la apertura para promover la integración económica mundial es el camino.
Si tras la Segunda Guerra Mundial, los países implicados en la contienda tuvieron que empeñarse en una ingente tarea de reconstrucción que les permitió sentar las bases de su actual desarrollo, por qué ahora no va a ser posible un esfuerzo global para la reparación del atraso que ha dejado en los países actualmente en desarrollo siglos de colonialismo y neocolonialismo. Esa es la apuesta de China, desarrollarse desarrollando el mundo, un camino al que EEUU debiera apuntarse, y en el cual tiene grandes posibilidades de prosperar. Y la paz y el desarrollo mundiales serían sus beneficiarios.

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10/11/2016

NOTICIA. Los grandes medios de comunicación occidentales acogen con sorpresa la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de EEUU.

Comentario

El descrédito de los grandes medios de comunicación occidentales

El miércoles día nueve de noviembre tras conocerse la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de EEUU, los grandes medios de comunicación occidentales reaccionaron con sorpresa por los resultados. En EEUU, Associated Press (AP) señalaría: El popular empresario, Donald Trump, debutante en política, se convertirá en el 45to presidente de Estados Unidos tras una sorpresiva victoria. En la UE, Deutsche Welle (DW), en un artículo titulado, Victoria y catástrofe, afirmaría: Ha sucedido lo impensable: Donald Trump será el próximo presidente de Estados Unidos. Otros medios, también expresarían esta sorpresa con diferentes comentarios: “Donald Trump rompe los pronósticos de los sondeos y logra la victoria”; “pese a lo que anunciaban las encuestas Donald Trump supera a los demócratas (290 votos electorales, ante a los 228 que ha obtenido Hillary Clinton)”
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Los grandes medios de comunicación occidentales, desde los primeros pasos de los candidatos presidenciales en EEUU en las elecciones primarias de cada partido, fueron claramente favorables a la candidata demócrata Hillary Clinton. Donald Trump ha sido sistemáticamente descalificado por estos medios, y las encuestas constantemente le daban como seguro perdedor. Sin embargo, esa realidad virtual no se ha correspondido con la realidad. Los electores estadounidenses han desautorizado con su voto la ingente apuesta de estos medios por la candidata demócrata.
En Occidente el principal poder fáctico lo constituye una oligarquía financiera que está estrechamente vinculada con los grandes medios de comunicación y hacen de los mismos su principal herramienta de formación de masas para orientar la conciencia política de la ciudadanía. No existe competencia mediática cuando los intereses de esta clase social están en juego, todos actúan al unísono y, esa rotundidad sin fisuras, es la que les permite creer que no puede existir una realidad más allá de la diseñada por los patrocinadores de los medios.
Para estos poderes, el demérito de Donald Trump ha sido no doblegarse a este tándem financiero-mediático, y el mérito de Hillary Clinton al igual que Obama, ha sido ser dóciles al dictado de estos poderes, lo que revela un fuerte enfrentamiento entre grupos de intereses económicos motivado por la larga ralentización económica que limita la prosperidad de todos, por un lado el sector financiero y por otro el sector industrial tradicional, los primeros partidarios de la globalización y la deslocalizacion industrial y los segundos partidarios de devolver la industria a EEUU. En la contienda electoral, el sector financiero ha dispuesto del poder mediático y sus oponentes han recurrido a los valores de la América profunda y el malestar de las clases trabajadoras por la deslocalizacion empresarial, en este duelo el malestar de la mayoría se ha impuesto a la campaña mediática.
Durante la campaña electoral, el candidato republicano Donald Trump, acusó a: NBC, CNN, CBS, ABC, The New York Times y The Washington Post, de pretender manipular a la opinión pública, una afirmación que tiene su punto de apoyo en los correos electrónicos de las cuentas de John Podesta, jefe de campaña de Hillary Clinton,  publicados por Wikileaks, que revelaron que más de cincuenta periodistas y presentadores de televisión asistieron a una reunión en la casa de Nueva York de Joel Benenson, asesor electoral demócrata, dos días antes de que ésta anunciara su candidatura en abril de 2015.
La reciente historia de los medios de comunicación estadounidenses presenta una trayectoria de una concentración empresarial sin precedentes, que hace que la supuesta libertad de información descanse cada vez en menos dueños. En 1983, el 90% de los medios de comunicación estadounidenses estaban controlados por cincuenta compañías, en la actualidad, están controlados por solo seis empresas que son las que deciden lo que los estadounidenses escuchan y ven.
Sin embargo, la pérdida de confianza en la información mediática ha ido paralela al proceso de concentración informativa. De acuerdo con la encuestadora Gallup, la confianza de los estadounidenses en los medios de comunicación masivos con respecto a "informar de las noticias de manera completa, exacta y justa" ha caído hasta su nivel más bajo de la historia de las encuestas, y solo un 32% de los encuestados opinan que tienen mucha o bastante confianza en la prensa, un 8% menos que el año pasado, una percepción que se acentúa en los votantes republicanos, en los que la confianza en los medios de comunicación ha pasado del 32% en 2015 al 14% en 2016, el nivel más bajo en 20 años.
Las elecciones de EEUU, como lo fue en su día el referéndum en Gran Bretaña sobre su salida de la UE, han mostrado la incapacidad de estos medios para formar la opinión política de la mayoría social en estos países. La quiebra de la confianza en estos medios va a suponer un reto en como afrontan las adversidades de que fuerzas políticas y líderes políticos que cuestionan su credibilidad accedan al gobierno.
Esta quiebra de la credibilidad mediática supone también la quiebra de la cultura cínica instalada en las élites de las sociedades desarrolladas y secundada por los grandes medios de comunicación. Tal vez, la consideración de que Hillary Clinton representaba a esa cultura cínica de tener un discurso entre bastidores y otro público, resumido en el calificativo de la campaña republicana como “la deshonesta Hillary”, es lo que ha arruinado su carrera política.
En el área internacional, Donald Trump, en declaraciones realizadas tras conocer su victoria, respecto a la que será su política exterior, afirmaría: “Estamos a favor de la cooperación y no de los conflictos". "Vamos a poner en primer lugar los intereses de EEUU, vamos a ser honestos con todo el mundo, con todos los pueblos y naciones". En estas declaraciones, Donald Trump anuncia un tiempo nuevo de la política exterior estadounidense basada, hasta ahora, en la guerra y la desestabilización de los considerados enemigos, donde las agencias de inteligencia tienen todo el poder, por otro de distensión mientras se reorganizan las prioridades económicas internas en EEUU, principalmente la derivada de la enorme deuda externa que supera ya el PIB estadounidense. En este nuevo escenario, el poder de las agencias de inteligencia se vería disminuido, priorizando el papel estabilizador del mando castrense. No obstante, las disensiones entre grupos de interés económico y político en el establishment estadounidense y occidental, augura una persistente confrontación.
En esta incertidumbre, habrá que ver y esperar si esta anunciada nueva política exterior se cumple o, por el contrario, sigue siendo, una vez más, con independencia del partido que gobierne en EEUU, una puesta en escena de las ambiciones hegemónicas estadounidenses en el área internacional. El tiempo y los hechos lo demostrarán.
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Artículo relacionado:
22/07/2016. EEUU. La crisis de Liderazgo en la carrera presidencial


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02/11/2016

NOTICIA. La NASA revela en imágenes comparadas de satélite, el progresivo deshielo del Ártico entre los años 1984 y 2016.
NOTICIA. La institución científica National Oceanic & Atmospheric Administration / NOAA, notificó que en el año 2015 se habían superado las 400 ppm de CO2 en el aire atmosférico.


Comentario

Las fuerzas inexorables de la civilización global en el siglo XXI

En los últimos meses diversas instituciones científicas han presentado informes con resultados que muestran los progresivos cambios que está experimentando la troposfera terrestre debido a los emisiones de gases de efecto invernadero principalmente de CO2, con especial incidencia en la disminución de las masas heladas permanentes del planeta principalmente en el Ártico y los glaciares de montaña.
La institución científica National Oceanic & Atmospheric Administration / NOAA dependiente del Departamento de Comercio de los Estados Unidos, notificó que la tasa de crecimiento anual de CO2 en el aire atmosférico medida en el Observatorio de Mauna Loa, en Hawai, subió en 2015 en  tres  partes por millón (ppm), siendo el mayor incremento anual en 56 años de registros, hasta situarse la concentración de CO2 en el aire atmosférico en 400,8 ppm, un 43% superior a la concentración preindustrial de 280 ppm.


Nota. La gráfica muestra las concentraciones medias mensuales de CO2 registradas en Mauna Loa desde 1958. Los altibajos de la línea azul oscura muestran la influencia de la vegetación en el hemisferio norte sobre el CO2, mayor en invierno, y menor en verano, cuando el crecimiento de las plantas elimina el CO2 del aire. La línea rosa brillante muestra la concentración media anual de CO2. La tasa de aumento se ha acentuado con el paso del tiempo, habiéndose triplicado, de 0,6 ppm al año a principios de los años 60 a un promedio de 2,1 ppm durante los últimos 10 años. Fuente. NOAA.
La concentración de CO2 y otros gases de efecto invernadero en el aire atmosférico tienen una repercusión directa en el aumento de temperaturas debido a la alteración histórica del balance energético de la radiación entrante y saliente terrestre por el aumento del efecto invernadero que impide que la radiación de onda larga que emite la Tierra salga al espacio exterior; una radiación que en etapas previas de una menor concentración de CO2 era transparente en el aire atmosférico y salía al espacio exterior. Esta radiación que queda atrapada en la troposfera, según el informe del Estado del Clima 2015 de la WMO, suponía forzar un aumento radiativo de 1,94 vatios de energía por metro2, siendo el CO2 en un 60% responsable del forzamiento radiativo de todos los gases de efecto invernadero.
Debido a la correspondencia existente entre menor temperatura y mayor longitud de onda radiativa terrestre, los ambientes más fríos son los que experimentan un mayor incremento relativo del forzamiento radiativo, pues al actuar los gases de efecto invernadero en la troposfera como una red que estrecha sus ventanas en la medida que la concentración de estos gases aumenta, las longitudes de onda radiativa más largas son las primeras en dejar de ser transparentes en el aire atmosférico.
El mapa elaborado por la NASA sobre el incremento térmico de la superficie terrestre es ilustrativo al respecto, siendo los ambientes más fríos del hemisferio boreal donde más se acusa el incremento térmico.

Incremento térmico (NASA)

El incremento térmico en el hemisferio boreal se debe a que las mayores emisiones de gases de efecto invernadero se producen en el mismo. El siguiente mapa elaborado por NOAA muestra la distribución mundial de las mismas.
Emisiones de gases de efecto invernadero (NOAA; año 2012)

Las emisiones tienen una estrecha relación con el consumo energético, tal y como se puede apreciar en la siguiente imagen nocturna de la Tierra realizada por la superposición de imágenes satelitales.


Esta concentración de gases de efecto invernadero en el hemisferio boreal, con una mayor repercusión relativa en el incremento térmico en los ambientes más fríos, es lo que está ocasionando un retroceso de las masas heladas permanentes desde la última desglaciación hace 20.000 años, tal y como se puede apreciar en las imágenes satelitales publicadas recientemente por la NASA sobre los cambios acontecidos en la masa de hielo del Ártico, en las que se puede apreciar una significativa disminución entre los años 1984 y 2016.

Masa helada del Ártico (NASA)


Otros estudios realizados sobre los glaciares de montaña revelan también una disminución continúa de los mismos. En un estudio presentado al Foro Internacional de Glaciares y Ecosistemas de Montaña que se llevó a cabo del 10 al 13/08/2016 en la ciudad andina de Huaraz, mostró que Perú había registrado la pérdida del 40% de sus glaciares en los últimos cuarenta años, habiendo pasado la superficie cubierta por glaciares milenarios de 2.042 kilómetros2 en los años setenta del siglo pasado a 1.290 kilómetros2 actualmente, siendo la más afectada la denominada Cordillera Blanca, ubicada en la zona central de Perú, y que es considerada la cadena tropical más alta del mundo donde se encuentran el 70% de los glaciares tropicales del mundo. En el año 2014, el Instituto de Investigación de Medio Ambiente e Ingeniería de Regiones Frías y Áridas de la Academia de Ciencias de China publicó su segundo Inventario de Glaciares de China que incluye 46.377 glaciares que ocupaban en la década de los cincuenta del siglo XX una superficie total de 59.425 kilómetros2. Según el estudio, los glaciares de China se han reducido durante los últimos 60 años 9.000 kilómetros2. Los glaciares más afectados son los ubicados en el macizo de Altái y la cordillera Gangdise, donde el 37,2 y el 32,7% de los glaciares respectivamente han desaparecido, y los glaciares de los montes Himalayas, Tangula, Tianshan, Pamir, Hengduan, Nyenchen Tanglha y Filian que han disminuido entre un 21 y un 27%.
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La importancia de las repercusiones climáticas por el incremento de los gases de efecto invernadero hay que considerarlas por las perturbaciones que las mismas puedan ocasionar sobre la civilización humana. Quienes argumentan que la vida en la Tierra ha existido con concentraciones de CO2 superiores a las actuales y por lo tanto restan importancia a las mismas, lo hacen sin tener en cuenta un patrón de referencia, en este caso su incidencia en la especie humana y la civilización alcanzada, por lo que sus afirmaciones carecen de valor, más si se tiene en cuenta que las variaciones del CO2 en la historia geológica de la Tierra obviamente siempre han sido por causas naturales y solamente con el surgimiento de la civilización industrial hace 250 años sustentada en la transformación de la energía en trabajo productivo en base al uso masivo de combustibles fósiles es cuando la causa de esta alteración se produce por causas no naturales, es decir, por una de las especies que habita la Tierra, el ser humano, y se están manifestando en: 1. un progresivo deshielo de las masas de hielo milenarias, y 2. en alteraciones en la circulación atmosférica que están repercutiendo en un incremento de los fenómenos meteorológicos extremos.
El grado de impacto que estos cambios están produciendo en la vigente civilización se puede considerar, hasta ahora, menor, incluso existen zonas del planeta que parecen beneficiarse del mismo, como el deshielo del Ártico que puede permitir abrir una vía marítima comercial entre Europa y la costa oriental de Asia a través del estrecho de Bering, o el avance de la taiga en detrimento de la tundra en Siberia. Los deshielos de los glaciares de montaña se pueden considerar beneficiosos desde el punto de vista de un incremento de las reservas de agua subterránea y el incremento de los lagos de montaña que pudieran ser aprovechados como reservas de agua dulce.
Sin embargo, en el medio y largo plazo los cambios climáticos derivados del incremento térmico y de las alteraciones en la circulación atmosférica pueden ser catastróficos para la actual civilización. Se aprecia una tendencia a una mayor repetición y fortaleza de los fenómenos meteorológicos extremos que tienen su expresión en ciclones de fuerza desconocida y en un reforzamiento de la sequedad de las zonas anticiclónicas a la vez que éstos expanden sus límites ampliándose la desertización, sustituyendo climas semiáridos por climas áridos. Los cambios térmicos que provocan el deshielo de las plataformas heladas tendrán su punto dramático si afectan notoriamente al continente antártico pues el nivel de los mares podría crecer varios metros, lo que supondría que los asentamientos humanos costeros donde habita casi el 50% de la humanidad y entre las que se encuentran varias de las ciudades más pobladas del mundo podrían quedar anegadas por las aguas del mar.
El progresivo aumento anual de ppm de los gases de efecto invernadero en el aire atmosférico que han tenido su mayor incremento en los últimos diez años (periodo en el que estuvo en vigor el Protocolo de Kioto), con una media anual de 2,1 ppm de CO2, induce a pensar que, hasta ahora, los intentos por detener las emisiones de este gas por causas antropogénicas han tenido poca incidencia, sin que tampoco los acuerdos adoptados en la Cumbre del Clima en París en diciembre de 2015, permitan asegurar que la tendencia pueda ser revertida, más si se tiene en cuenta, que ya se ha alcanzado un nivel de concentración de 400 ppm de CO2 que por ser éste un gas muy longevo perdurará durante cientos de años en el aire atmosférico.
El cambio climático ha pasado a formar parte de la civilización global, y se ha convertido en una fuerza inexorable que puede cuestionar la habitabilidad en grandes espacios terrestres bien sea por sequías o por inundaciones. Sin embargo, las fuerzas inexorables que subyacen en la que parece inevitable acción del ser humano sobre la naturaleza tienen raíz económica y energética. El crecimiento económico es el fundamento incuestionable de la vigente civilización. El crecimiento económico sirve al desarrollo de las naciones para mejorar la vida de las sociedades que la componen, y el crecimiento demográfico estimula aun más el mismo. Sin crecimiento económico la mayoría de la humanidad que vive en los países en desarrollo estaría abocada a vivir en la pobreza sin esperanza de alcanzar el bienestar que les asegure alimentación, techo, atención en la enfermedad y educación.
Unido a lo anterior, el propio funcionamiento de la economía de mercado precisa de un constante crecimiento económico para compensar las mejoras de la productividad que el sistema competencial impone (producir más o con mejor calidad con menos coste). El empresario debido a la competencia está obligado a introducir mejoras en su productividad, pero cuando produce el mismo número de productos con menor coste ve disminuido su volumen total de ingresos de los cuales obtiene la ganancia, y para mantener el mismo volumen de ingresos precisa vender más productos, es decir, precisa del crecimiento económico.
El crecimiento económico conlleva un aumento de la utilización de energía para su conversión en trabajo productivo, y la utilización de los combustibles fósiles en un 70 a 80% para la conversión de la energía en trabajo productivo es una dependencia que difícilmente puede ser reemplazada, debido a que esta conversión en el actual paradigma tecnológico es dependiente del motor de combustión interna con el que funcionan los grandes medios de transporte y maquinarias pesadas. Por otra parte, el sistema económico competencial  induce a obtener la energía de los combustibles fósiles a través de la externalización de costes en forma de gases de efecto invernadero.
La combinación, pues, de las fuerzas que impulsan el crecimiento económico con la dependencia de los combustibles fósiles para la obtención de energía en un sistema competencial que conlleva la externalización de costes medioambientales han predominado hasta ahora sobre los intentos de controlar las emisiones de CO2 y, es muy posible, que continúe esta tendencia hasta el final de los combustibles fósiles sino se llega a un acuerdo global sobre la captura y almacenaje del CO2 a través de una masiva implementación de sumideros artificiales y naturales, o se consiga su sustitución por un avance tecnológico que permita obtener energía ilimitada de la fusión nuclear, y la sustitución del motor de combustión interna.
El género humano se enfrenta en el siglo XXI a fuerzas inexorables contradictorias; las mejoras en la productividad pueden conseguir que las máquinas realicen el trabajo más ímprobo y se alcance el bienestar social en todas las naciones del mundo pero, a su vez, las fuerzas económicas de un mercado global desregulado en conjunción con la externalización de gases de efecto invernadero, amenazan esa prosperidad anhelada.
Los acuerdos globales sobre el cambio climático como el alcanzado en en la (COP21) en París en diciembre de 2015, y los que se puedan acordar en la cumbre del clima (COP22) en Marrakech, son necesarios pero insuficientes, pues no abordan integralmente la regulación del conjunto de las fuerzas económicas, energéticas y políticas globales que influyen negativamente en el medio ambiente. Solamente alcanzando una gobernanza global consensuada entre todas las naciones del mundo será posible conjugar estas fuerzas contradictorias.

El mundo se ha convertido en un barco en el que solamente es posible evitar el naufragio económico y medioambiental con el empeño de una única tripulación, el género humano.