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Diciembre 2016


03/12/2016

NOTICIA. El 04/12/2016, serán depositadas las cenizas de Fidel Castro en el Cementerio Santa Ifigenia de Santiago de Cuba, donde también reposa el Héroe Nacional José Martí.

Comentario

Fidel Castro. El último universalista del siglo XX

Con la inhumación de las cenizas de Fidel Castro en el Cementerio Santa Ifigenia de Santiago de Cuba, se darán por concluidos los actos oficiales de homenaje a la figura del líder cubano, fallecido el día 25/11/2016 a los noventa años de edad en La Habana. Durante toda la semana, millones de personas en Cuba han manifestado en las calles su afecto y solidaridad al líder de la revolución que puso fin en 1959 al régimen dictatorial de Fulgencio Batista y proclamó su independencia de la tutela estadounidense. Las muestras de solidaridad se han extendido también por todo el mundo, especialmente de los países de Latinoamérica y de los países que alcanzaron su emancipación colonial a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, particularmente los de África Austral. En el otro extremo, los dirigentes y principales medios de comunicación de EEUU y de los países de la OTAN han protagonizado una campaña de opiniones contra la figura del Fidel Castro.
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Fidel Castro al igual que Che Guevara, trascendieron los límites de la revolución Cubana y se convirtieron rápidamente en figuras universales. A ello contribuyó la particular situación de los países latinoamericanos sometidos de la mano de cruentas oligarquías al dictado estadounidense. La revolución cubana en las puertas de EEUU supuso un revulsivo para todos los movimientos de la izquierda latinoamericana. La lucha armada fue la salida que encontraron para acabar con las dictaduras que asolaban el continente. El ideal del cambio por vías políticas fue abortado en 1973 en Chile con el golpe de Estado protagonizado por el general Augusto Pinochet contra el presidente electo Salvador Allende, y ello reforzaría la convicción en los movimientos de izquierda de alcanzar el poder a través de las armas. La victoria del Frente Sandinista en 1979 contra la dictadura de los Somoza a través de la lucha armada pareció mostrar el camino.
Sin embargo, en la última década del siglo XX las dictaduras fueron dando lugar a gobiernos democráticos y los movimientos de izquierda se reciclaron a la lucha democrática pacífica consiguiendo en el presente siglo llegar a gobernar en varios países latinoamericanos, como: Brasil; Bolivia; Venezuela, Ecuador y Nicaragua. A esta nueva ola política se ha sumado recientemente en Colombia la guerrilla más longeva de América Latina: Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), habiendo suscrito y ratificado recientemente el acuerdo con el gobierno de Manuel Santos para el abandono de las armas y su reintegración a la vida política. Un acuerdo que ha tenido su escenario en Cuba y del que Fidel Castro ha sido uno de sus principales impulsores.
La historia de los últimos cincuenta años en Latinoamérica no es posible entenderla sin la influencia que tuvo la revolución cubana y su carismático líder Fidel Castro. El ideal de una segunda descolonización de América Latina para la emancipación de la tutela de EEUU y la integración política del continente latinoamericano tuvo su origen y desarrollo en los principios de la revolución cubana, y tiene en la actualidad su expresión política en la constitución de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).
En ese periodo, la izquierda latinoamericana ha transitado de la lucha armada al movimiento pacífico democrático, de la división entre naciones a los inicios de la unión. En ese recorrido, el pensamiento político de Fidel Castro ha estado presente, y tiene ya un calado sociopolítico que ha pesar de los reveses de algunos gobiernos de izquierda como en Brasil, o de los intentos desestabilizadores de EEUU en Venezuela, sustancialmente perdurará.
Todos los intentos por acabar con la revolución cubana, desde la fallida invasión en 1961, los intentos de asesinato de Fidel Castro y principalmente el boicot a Cuba durante más de medio siglo, no han conseguido rendir el espíritu soberano del pueblo cubano. El boicot de EEUU a Cuba por su esencia económica y la proximidad de Cuba a EEUU tiene carácter de asedio, el cual constituye una forma de guerra económica basada en el intento de rendición del enemigo por agotamiento de la población civil, táctica utilizada contra ciudades en la Edad Media, que llegó a ser denostado por las autoridades religiosas por su crueldad porque el mismo afectaba principalmente a los sectores más vulnerables de la sociedad. Quienes critican al gobierno cubano, ignoran que EEUU esta en guerra de agresión permanente contra Cuba, y que en una situación de guerra, aunque ésta sea asimétrica deben tomarse todas las medidas para defender la soberanía de la nación. La distensión política interna solo será posible cuando la guerra acabe, es decir cuando EEUU, deje de asediar a Cuba.

Otro escenario, en el que la figura de Fidel Castro ha pasado a ser un emblema de la lucha contra la opresión y el dominio colonial, ha sido el de las naciones del África Austral, particularmente Angola, y Sudáfrica. Los máximos mandatarios de estas dos naciones en el funeral de Fidel Castro mostraron su gratitud eterna a Cuba, Angola por la ayuda a su emancipación colonial, y Sudáfrica por haber contribuido decisivamente a acabar con el régimen del Apartheid en  la batalla de “Cuito Cuanavale, de la que Nelson Mandela llegaría a afirmar: “Cuito Cuanavale fue el viraje para la lucha de liberación de mi continente y de mi pueblo del flagelo del Apartheid“.

Entre noviembre de 1987 y junio de 1988 tendría lugar en Angola la batalla de "Cuito Cuanavale”, una de las más trascendentes después de la Segunda Guerra Mundial, que constituyó un punto de inflexión en la historia de África y determinó el fin del régimen supremacista blanco sudafricano. En los años ochenta del siglo XX la región del sur de África estaba en el centro de la Guerra Fría. Los gobiernos occidentales rechazaban en ese momento apoyar al Congreso Nacional Africano (CNA) y ayudaban al gobierno blanco de Sudáfrica. Los militares del gobierno del apartheid a partir de 1975 habían ocupado todo el sur de África intentado revertir la lucha por la independencia de los pueblos de esa región. Los angolanos con ayuda internacional cubana vencieron en esa batalla a las fuerzas del apartheid. A partir de ese momento, Pretoria negoció con los angolanos y namibios y condujo a la independencia de ambos países de la ocupación de las fuerzas del régimen de Pretoria. Después se iniciaron las negociaciones con el Congreso Nacional Africano que concluyeron con la liberación de Nelson Mandela y el fin del apartheid.
La figura de Fidel Castro que dirigió las operaciones militares en Angola y Namibia contra el ejército del régimen sudafricano del Apartheid, quedaría grabada en la historia de estas naciones. Su carisma internacional en América Latina y África aumentaría, los países en desarrollo verían en sus ideas de universalidad un camino a seguir.

Los últimos diez años de su vida Fidel Castro debido a problemas de salud los pasó apartado de la vida política, sin embargo, fue un periodo donde quizás sus reflexiones sobre el acontecer mundial se hicieron más universales, preocupado por los flagelos que azotan a la humanidad: hambre, analfabetismo y carencia de asistencia sanitaria en los países en desarrollo; la amenaza de una conflagración nuclear global, y el desafío que supone el cambio climático.
Fidel Castro mantuvo toda su vida un compromiso universal en favor de las luchas de emancipación colonial, y con los más desfavorecidos en los países en desarrollo con la exportación desde Cuba de maestros y médicos fuera de sus fronteras, un compromiso que hizo de él, el universalista más distinguido del siglo XX.
Los que ignoran su contribución al mundo, porque atenta contra su historia de ambiciones de dominio imperial, tratan de confinarlo a las fronteras de Cuba como un mandatario sectario y autoritario, pero la figura de Fidel Castro ha trascendido a Cuba y a su revolución y forma parte de los anhelos de libertad y justicia de los pueblos más desfavorecidos del mundo.

Sin lugar a dudas, Cuba sin Fidel Castro será otra, no porque sus mandatarios no sean consecuentes con el modelo de justicia social cubano, sino porque Cuba ya no será tan universal. Tal vez, también, para Cuba ha llegado el momento de la reconciliación con la diáspora cubana. La cuestión estará en si la mayoría de los cubanos ubicados principalmente en Florida, entenderán que Cuba ante todo debe ser una nación soberana; si se avendrán a abandonar los sentimientos de revancha y de intentar derrocar por la fuerza al gobierno cubano, y si serán capaces de apostar por una reconciliación bajo postulados patrióticos. Si es así, la reconciliación y el pluralismo político llegarán a Cuba, pero si su interés es de nuevo uncir a Cuba a la tutela estadounidense, la mayoritaria Cuba patriótica se mantendrá firme, como lo ha hecho durante más de medio de siglo.

Noviembre 2016


21/11/2016

NOTICIA. El 20/11/2016, finalizó en Lima (Perú), la XXIV reunión del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC).

Comentario

Los caminos de la economía mundial

El 20/11/2016, el presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski, anfitrión de la XXIV Reunión del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), con una exhortación a la promoción del libre comercio y la integración regional, dio por concluida la cumbre. En rueda de prensa Kuczynski declaró que los miembros del APEC en la declaración final (Declaración de Lima) expresaron su disposición a trabajar para sentar las bases de la futura apertura del comercio en el espacio económico Asia-Pacífico, y se comprometieron a: "Estudiar cuidadosamente la posibilidad de una Área de Libre Comercio”, en el que se contempla que el Acuerdo Transpacífico de Asociación Económica (TPP,) se convierta en un punto de partida hacia una Área de Libre Comercio de los 21 países que componen el APEC. La Declaración de Lima contempla entre otros puntos: 1. la promoción de las inversiones; 2. el desarrollo innovador; 3. la conectividad económica; 4. la promoción de mercados comunes, y 5. la cooperación técnica y económica.
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Durante las sesiones de la cumbre, a la que asistieron los máximos mandatarios de los 21 países que conforman el Foro, estuvo planeando la incertidumbre del cambio político en EEUU y el posible anuncio de su retirada del TPP. La Declaración de Lima está redactada como un alegato contra el proteccionismo económico y a favor del libre comercio, como si fuera una refutación a las tesis proteccionistas declaradas por el presidente entrante de EEUU, Donald Trump.
La tendencia al proteccionismo está teniendo especial incidencia en determinados países desarrollados con una fuerte base industrial en los que una gran parte de la clase obrera percibe la globalización económica de forma negativa debido a la deslocalización industrial y la precariedad laboral.
Sin embargo, la deslocalización de la parte de la industria que requiere mano de obra poco cualificada ha venido desarrollándose en las últimas décadas sin que aparecieran tendencias proteccionistas, ha sido después de la crisis del 2008 cuando las mismas se han acentuado. La ralentización económica ha disminuido la oferta de trabajo. El desempleo y la inseguridad en el empleo han creado las condiciones para reducir los salarios ante la indefensión laboral del trabajador, y los datos de desempleo ocultan la precariedad laboral, otorgando la condición de empleado a quien solo puede trabajar unas pocas horas a la semana.
La evocación de un pasado de pleno empleo, en torno al cual se podía construir un hogar estable, se instala con fuerza entre las clases trabajadoras, que ven que su futuro no es ni será mejor que el que tuvieron la generaciones que les precedieron. La ideología del progreso por la cual cada generación debía mejorar las condiciones de vida de la precedente, opera también a favor de volver a la situación de épocas pasadas.
La justificación de que la crisis económica es un estado temporal breve, no se sostiene ocho años después de haberse iniciado la misma, sin que tampoco se atisbe un cambio futuro. La promesa del retorno al crecimiento económico y el pleno empleo de calidad, ha pasado a ser la promesa eterna que nunca se cumple.

Tras la crisis del 2008 la economía mundial ha entrado en una nueva fase. El modelo de crecimiento económico basado principalmente en la demanda efectiva de los países industrializados ha hecho techo. No es posible iniciar un nuevo ciclo económico sobre la base casi exclusiva del consumo de las sociedades desarrolladas y se precisa de la incorporación de más países a la demanda efectiva de bienes y servicios, para lo cual, las principales economías en desarrollo deben cambiar su estructura económica de ser suministradores de materias primas y mano de obra barata por otra que les permita convertirse también en productores y demandantes de bienes y servicios. Esta transformación implica una gran inversión en infraestructuras y el acceso y la capacitación en el conocimiento científico técnico para constituirse en sociedades dinámicas e innovadoras.
EEUU para situarse como líder en el nuevo escenario económico mundial ha venido impulsando una serie de iniciativas tendentes a configurar un área de influencia exclusiva económica global entre las que destacan: 1. la promoción de tratados de libre comercio con la exclusión del China y Rusia de los mismos, como son el TTP y el TTIP; 2. su autoexclusión de las iniciativas de China y de Rusia del BAII orientado a fomentar la conectividad continental asiática; 3. la confrontación de sus aliados de la OTAN con Rusia, para evitar una posible alianza económica ruso-alemana que podría dar lugar a un espacio económico desde Lisboa hasta Vladivostok quedando EEUU por sus posición geográfica fuera del mismo, y 4. la promoción de políticas desestabilizadoras en los países ricos en materias primas que encuentra su apoyo en la viejas oligarquías locales.
Sin embargo, esta iniciativa de conformar un área exclusiva de desarrollo económico con centro en EEUU, que uniría la riberas del Pacífico (TTP) y las del Atlántico (TTIP) de la que el presidente de EEUU, Barack Obama, llegaría a afirmar que debiera constituir la base para que el siglo XXI fuera estadounidense y no de China, no parece que vaya a tener éxito. En la propia reunión del APEC en Lima, EEUU ante el previsto abandono del TPP por la nueva administración republicana, tuvo que avenirse a considerar un acuerdo de libre comercio de los 21 miembros del foro, por otra parte, el TTIP, a pesar de haber encontrando en Obama y Merkel sus principales impulsores, no parece despertar el entusiasmo de otros países principalmente de Francia con una agricultura muy subvencionada. Tampoco EEUU ha encontrado, con excepción de Japón, seguidores en su política de boicot al BAII, pues casi todos sus socios europeos entre los que destaca Gran Bretaña, se han incorporado al mismo. A esta precaria situación en la conformación de un área exclusiva global de comercio bajo el liderazgo de EEUU, se ha sumado el giro político dado en la presidencia de EEUU con la llegada del partido republicano, muy crítico con estos tratados y partidario de un sistema de tratados bilaterales de EEUU con cada nación de forma individualizada.
En el fondo de la cuestión, lo que se plantea en la que deber ser la evolución de la economía mundial, es si se debe priorizar una relación entre partes de que unos ganen a costa de que otros pierdan, principio bajo el que se ha desarrollado la economía mundial desde la posguerra, o si por el contrario, se debe establecer una relación de ganar todos de forma equilibrada. Esta segunda opción es la que parece que va ganando fuerza impulsada principalmente por China que aboga por promover la integración económica regional y global, con la construcción de un área de libre comercio de Asia-Pacífico sin exclusiones, el desarrollo de la iniciativa de la nueva ruta de la seda para unir Oriente y Occidente, y la construcción de una red de conectividad asiática.
Hasta ahora, los países con un alto poder adquisitivo han sido los beneficiarios de la globalización por disponer de manufacturas baratas elaboradas con sueldos bajos fuera de sus fronteras. Las tendencias sociales proteccionistas en los países más industrializados son una reacción de defensa ante los cambios que está experimentando la economía mundo, sin embargo, los intentos de volver a un pasado de prosperidad basado, como en los últimos sesenta años, en la demanda efectiva de los países desarrollados, es un mundo que no volverá, y los intentos por restaurarlo solo pueden llevar a medidas de economía destructiva para impedir que otros prosperen y a perpetuar un escenario de sanciones, guerras e inestabilidad en el que EEUU lleva implicado todo el presente siglo.
En la actual coyuntura de la economía mundial, la opción más correcta para las clases trabajadoras en todos los países del mundo incluidos los más poderosos como EEUU, es la apuesta por una integración económica mundial, que a diferencia del denostado concepto de globalización, debiera suponer un aumento de la producción en los países desarrollados orientada a la conectividad y el desarrollo de todos los países del mundo.
Aunque el impulso al libre mercado internacional no puede realizarse de forma apresurada, pues en su contrapartida genera tendencias acusadas hacia el proteccionismo, la apertura para promover la integración económica mundial es el camino.
Si tras la Segunda Guerra Mundial, los países implicados en la contienda tuvieron que empeñarse en una ingente tarea de reconstrucción que les permitió sentar las bases de su actual desarrollo, por qué ahora no va a ser posible un esfuerzo global para la reparación del atraso que ha dejado en los países actualmente en desarrollo siglos de colonialismo y neocolonialismo. Esa es la apuesta de China, desarrollarse desarrollando el mundo, un camino al que EEUU debiera apuntarse, y en el cual tiene grandes posibilidades de prosperar. Y la paz y el desarrollo mundiales serían sus beneficiarios.

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10/11/2016

NOTICIA. Los grandes medios de comunicación occidentales acogen con sorpresa la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de EEUU.

Comentario

El descrédito de los grandes medios de comunicación occidentales

El miércoles día nueve de noviembre tras conocerse la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de EEUU, los grandes medios de comunicación occidentales reaccionaron con sorpresa por los resultados. En EEUU, Associated Press (AP) señalaría: El popular empresario, Donald Trump, debutante en política, se convertirá en el 45to presidente de Estados Unidos tras una sorpresiva victoria. En la UE, Deutsche Welle (DW), en un artículo titulado, Victoria y catástrofe, afirmaría: Ha sucedido lo impensable: Donald Trump será el próximo presidente de Estados Unidos. Otros medios, también expresarían esta sorpresa con diferentes comentarios: “Donald Trump rompe los pronósticos de los sondeos y logra la victoria”; “pese a lo que anunciaban las encuestas Donald Trump supera a los demócratas (290 votos electorales, ante a los 228 que ha obtenido Hillary Clinton)”
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Los grandes medios de comunicación occidentales, desde los primeros pasos de los candidatos presidenciales en EEUU en las elecciones primarias de cada partido, fueron claramente favorables a la candidata demócrata Hillary Clinton. Donald Trump ha sido sistemáticamente descalificado por estos medios, y las encuestas constantemente le daban como seguro perdedor. Sin embargo, esa realidad virtual no se ha correspondido con la realidad. Los electores estadounidenses han desautorizado con su voto la ingente apuesta de estos medios por la candidata demócrata.
En Occidente el principal poder fáctico lo constituye una oligarquía financiera que está estrechamente vinculada con los grandes medios de comunicación y hacen de los mismos su principal herramienta de formación de masas para orientar la conciencia política de la ciudadanía. No existe competencia mediática cuando los intereses de esta clase social están en juego, todos actúan al unísono y, esa rotundidad sin fisuras, es la que les permite creer que no puede existir una realidad más allá de la diseñada por los patrocinadores de los medios.
Para estos poderes, el demérito de Donald Trump ha sido no doblegarse a este tándem financiero-mediático, y el mérito de Hillary Clinton al igual que Obama, ha sido ser dóciles al dictado de estos poderes, lo que revela un fuerte enfrentamiento entre grupos de intereses económicos motivado por la larga ralentización económica que limita la prosperidad de todos, por un lado el sector financiero y por otro el sector industrial tradicional, los primeros partidarios de la globalización y la deslocalizacion industrial y los segundos partidarios de devolver la industria a EEUU. En la contienda electoral, el sector financiero ha dispuesto del poder mediático y sus oponentes han recurrido a los valores de la América profunda y el malestar de las clases trabajadoras por la deslocalizacion empresarial, en este duelo el malestar de la mayoría se ha impuesto a la campaña mediática.
Durante la campaña electoral, el candidato republicano Donald Trump, acusó a: NBC, CNN, CBS, ABC, The New York Times y The Washington Post, de pretender manipular a la opinión pública, una afirmación que tiene su punto de apoyo en los correos electrónicos de las cuentas de John Podesta, jefe de campaña de Hillary Clinton,  publicados por Wikileaks, que revelaron que más de cincuenta periodistas y presentadores de televisión asistieron a una reunión en la casa de Nueva York de Joel Benenson, asesor electoral demócrata, dos días antes de que ésta anunciara su candidatura en abril de 2015.
La reciente historia de los medios de comunicación estadounidenses presenta una trayectoria de una concentración empresarial sin precedentes, que hace que la supuesta libertad de información descanse cada vez en menos dueños. En 1983, el 90% de los medios de comunicación estadounidenses estaban controlados por cincuenta compañías, en la actualidad, están controlados por solo seis empresas que son las que deciden lo que los estadounidenses escuchan y ven.
Sin embargo, la pérdida de confianza en la información mediática ha ido paralela al proceso de concentración informativa. De acuerdo con la encuestadora Gallup, la confianza de los estadounidenses en los medios de comunicación masivos con respecto a "informar de las noticias de manera completa, exacta y justa" ha caído hasta su nivel más bajo de la historia de las encuestas, y solo un 32% de los encuestados opinan que tienen mucha o bastante confianza en la prensa, un 8% menos que el año pasado, una percepción que se acentúa en los votantes republicanos, en los que la confianza en los medios de comunicación ha pasado del 32% en 2015 al 14% en 2016, el nivel más bajo en 20 años.
Las elecciones de EEUU, como lo fue en su día el referéndum en Gran Bretaña sobre su salida de la UE, han mostrado la incapacidad de estos medios para formar la opinión política de la mayoría social en estos países. La quiebra de la confianza en estos medios va a suponer un reto en como afrontan las adversidades de que fuerzas políticas y líderes políticos que cuestionan su credibilidad accedan al gobierno.
Esta quiebra de la credibilidad mediática supone también la quiebra de la cultura cínica instalada en las élites de las sociedades desarrolladas y secundada por los grandes medios de comunicación. Tal vez, la consideración de que Hillary Clinton representaba a esa cultura cínica de tener un discurso entre bastidores y otro público, resumido en el calificativo de la campaña republicana como “la deshonesta Hillary”, es lo que ha arruinado su carrera política.
En el área internacional, Donald Trump, en declaraciones realizadas tras conocer su victoria, respecto a la que será su política exterior, afirmaría: “Estamos a favor de la cooperación y no de los conflictos". "Vamos a poner en primer lugar los intereses de EEUU, vamos a ser honestos con todo el mundo, con todos los pueblos y naciones". En estas declaraciones, Donald Trump anuncia un tiempo nuevo de la política exterior estadounidense basada, hasta ahora, en la guerra y la desestabilización de los considerados enemigos, donde las agencias de inteligencia tienen todo el poder, por otro de distensión mientras se reorganizan las prioridades económicas internas en EEUU, principalmente la derivada de la enorme deuda externa que supera ya el PIB estadounidense. En este nuevo escenario, el poder de las agencias de inteligencia se vería disminuido, priorizando el papel estabilizador del mando castrense. No obstante, las disensiones entre grupos de interés económico y político en el establishment estadounidense y occidental, augura una persistente confrontación.
En esta incertidumbre, habrá que ver y esperar si esta anunciada nueva política exterior se cumple o, por el contrario, sigue siendo, una vez más, con independencia del partido que gobierne en EEUU, una puesta en escena de las ambiciones hegemónicas estadounidenses en el área internacional. El tiempo y los hechos lo demostrarán.
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Artículo relacionado:
22/07/2016. EEUU. La crisis de Liderazgo en la carrera presidencial


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02/11/2016

NOTICIA. La NASA revela en imágenes comparadas de satélite, el progresivo deshielo del Ártico entre los años 1984 y 2016.
NOTICIA. La institución científica National Oceanic & Atmospheric Administration / NOAA, notificó que en el año 2015 se habían superado las 400 ppm de CO2 en el aire atmosférico.


Comentario

Las fuerzas inexorables de la civilización global en el siglo XXI

En los últimos meses diversas instituciones científicas han presentado informes con resultados que muestran los progresivos cambios que está experimentando la troposfera terrestre debido a los emisiones de gases de efecto invernadero principalmente de CO2, con especial incidencia en la disminución de las masas heladas permanentes del planeta principalmente en el Ártico y los glaciares de montaña.
La institución científica National Oceanic & Atmospheric Administration / NOAA dependiente del Departamento de Comercio de los Estados Unidos, notificó que la tasa de crecimiento anual de CO2 en el aire atmosférico medida en el Observatorio de Mauna Loa, en Hawai, subió en 2015 en  tres  partes por millón (ppm), siendo el mayor incremento anual en 56 años de registros, hasta situarse la concentración de CO2 en el aire atmosférico en 400,8 ppm, un 43% superior a la concentración preindustrial de 280 ppm.


Nota. La gráfica muestra las concentraciones medias mensuales de CO2 registradas en Mauna Loa desde 1958. Los altibajos de la línea azul oscura muestran la influencia de la vegetación en el hemisferio norte sobre el CO2, mayor en invierno, y menor en verano, cuando el crecimiento de las plantas elimina el CO2 del aire. La línea rosa brillante muestra la concentración media anual de CO2. La tasa de aumento se ha acentuado con el paso del tiempo, habiéndose triplicado, de 0,6 ppm al año a principios de los años 60 a un promedio de 2,1 ppm durante los últimos 10 años. Fuente. NOAA.
La concentración de CO2 y otros gases de efecto invernadero en el aire atmosférico tienen una repercusión directa en el aumento de temperaturas debido a la alteración histórica del balance energético de la radiación entrante y saliente terrestre por el aumento del efecto invernadero que impide que la radiación de onda larga que emite la Tierra salga al espacio exterior; una radiación que en etapas previas de una menor concentración de CO2 era transparente en el aire atmosférico y salía al espacio exterior. Esta radiación que queda atrapada en la troposfera, según el informe del Estado del Clima 2015 de la WMO, suponía forzar un aumento radiativo de 1,94 vatios de energía por metro2, siendo el CO2 en un 60% responsable del forzamiento radiativo de todos los gases de efecto invernadero.
Debido a la correspondencia existente entre menor temperatura y mayor longitud de onda radiativa terrestre, los ambientes más fríos son los que experimentan un mayor incremento relativo del forzamiento radiativo, pues al actuar los gases de efecto invernadero en la troposfera como una red que estrecha sus ventanas en la medida que la concentración de estos gases aumenta, las longitudes de onda radiativa más largas son las primeras en dejar de ser transparentes en el aire atmosférico.
El mapa elaborado por la NASA sobre el incremento térmico de la superficie terrestre es ilustrativo al respecto, siendo los ambientes más fríos del hemisferio boreal donde más se acusa el incremento térmico.

Incremento térmico (NASA)

El incremento térmico en el hemisferio boreal se debe a que las mayores emisiones de gases de efecto invernadero se producen en el mismo. El siguiente mapa elaborado por NOAA muestra la distribución mundial de las mismas.
Emisiones de gases de efecto invernadero (NOAA; año 2012)

Las emisiones tienen una estrecha relación con el consumo energético, tal y como se puede apreciar en la siguiente imagen nocturna de la Tierra realizada por la superposición de imágenes satelitales.


Esta concentración de gases de efecto invernadero en el hemisferio boreal, con una mayor repercusión relativa en el incremento térmico en los ambientes más fríos, es lo que está ocasionando un retroceso de las masas heladas permanentes desde la última desglaciación hace 20.000 años, tal y como se puede apreciar en las imágenes satelitales publicadas recientemente por la NASA sobre los cambios acontecidos en la masa de hielo del Ártico, en las que se puede apreciar una significativa disminución entre los años 1984 y 2016.

Masa helada del Ártico (NASA)


Otros estudios realizados sobre los glaciares de montaña revelan también una disminución continúa de los mismos. En un estudio presentado al Foro Internacional de Glaciares y Ecosistemas de Montaña que se llevó a cabo del 10 al 13/08/2016 en la ciudad andina de Huaraz, mostró que Perú había registrado la pérdida del 40% de sus glaciares en los últimos cuarenta años, habiendo pasado la superficie cubierta por glaciares milenarios de 2.042 kilómetros2 en los años setenta del siglo pasado a 1.290 kilómetros2 actualmente, siendo la más afectada la denominada Cordillera Blanca, ubicada en la zona central de Perú, y que es considerada la cadena tropical más alta del mundo donde se encuentran el 70% de los glaciares tropicales del mundo. En el año 2014, el Instituto de Investigación de Medio Ambiente e Ingeniería de Regiones Frías y Áridas de la Academia de Ciencias de China publicó su segundo Inventario de Glaciares de China que incluye 46.377 glaciares que ocupaban en la década de los cincuenta del siglo XX una superficie total de 59.425 kilómetros2. Según el estudio, los glaciares de China se han reducido durante los últimos 60 años 9.000 kilómetros2. Los glaciares más afectados son los ubicados en el macizo de Altái y la cordillera Gangdise, donde el 37,2 y el 32,7% de los glaciares respectivamente han desaparecido, y los glaciares de los montes Himalayas, Tangula, Tianshan, Pamir, Hengduan, Nyenchen Tanglha y Filian que han disminuido entre un 21 y un 27%.
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La importancia de las repercusiones climáticas por el incremento de los gases de efecto invernadero hay que considerarlas por las perturbaciones que las mismas puedan ocasionar sobre la civilización humana. Quienes argumentan que la vida en la Tierra ha existido con concentraciones de CO2 superiores a las actuales y por lo tanto restan importancia a las mismas, lo hacen sin tener en cuenta un patrón de referencia, en este caso su incidencia en la especie humana y la civilización alcanzada, por lo que sus afirmaciones carecen de valor, más si se tiene en cuenta que las variaciones del CO2 en la historia geológica de la Tierra obviamente siempre han sido por causas naturales y solamente con el surgimiento de la civilización industrial hace 250 años sustentada en la transformación de la energía en trabajo productivo en base al uso masivo de combustibles fósiles es cuando la causa de esta alteración se produce por causas no naturales, es decir, por una de las especies que habita la Tierra, el ser humano, y se están manifestando en: 1. un progresivo deshielo de las masas de hielo milenarias, y 2. en alteraciones en la circulación atmosférica que están repercutiendo en un incremento de los fenómenos meteorológicos extremos.
El grado de impacto que estos cambios están produciendo en la vigente civilización se puede considerar, hasta ahora, menor, incluso existen zonas del planeta que parecen beneficiarse del mismo, como el deshielo del Ártico que puede permitir abrir una vía marítima comercial entre Europa y la costa oriental de Asia a través del estrecho de Bering, o el avance de la taiga en detrimento de la tundra en Siberia. Los deshielos de los glaciares de montaña se pueden considerar beneficiosos desde el punto de vista de un incremento de las reservas de agua subterránea y el incremento de los lagos de montaña que pudieran ser aprovechados como reservas de agua dulce.
Sin embargo, en el medio y largo plazo los cambios climáticos derivados del incremento térmico y de las alteraciones en la circulación atmosférica pueden ser catastróficos para la actual civilización. Se aprecia una tendencia a una mayor repetición y fortaleza de los fenómenos meteorológicos extremos que tienen su expresión en ciclones de fuerza desconocida y en un reforzamiento de la sequedad de las zonas anticiclónicas a la vez que éstos expanden sus límites ampliándose la desertización, sustituyendo climas semiáridos por climas áridos. Los cambios térmicos que provocan el deshielo de las plataformas heladas tendrán su punto dramático si afectan notoriamente al continente antártico pues el nivel de los mares podría crecer varios metros, lo que supondría que los asentamientos humanos costeros donde habita casi el 50% de la humanidad y entre las que se encuentran varias de las ciudades más pobladas del mundo podrían quedar anegadas por las aguas del mar.
El progresivo aumento anual de ppm de los gases de efecto invernadero en el aire atmosférico que han tenido su mayor incremento en los últimos diez años (periodo en el que estuvo en vigor el Protocolo de Kioto), con una media anual de 2,1 ppm de CO2, induce a pensar que, hasta ahora, los intentos por detener las emisiones de este gas por causas antropogénicas han tenido poca incidencia, sin que tampoco los acuerdos adoptados en la Cumbre del Clima en París en diciembre de 2015, permitan asegurar que la tendencia pueda ser revertida, más si se tiene en cuenta, que ya se ha alcanzado un nivel de concentración de 400 ppm de CO2 que por ser éste un gas muy longevo perdurará durante cientos de años en el aire atmosférico.
El cambio climático ha pasado a formar parte de la civilización global, y se ha convertido en una fuerza inexorable que puede cuestionar la habitabilidad en grandes espacios terrestres bien sea por sequías o por inundaciones. Sin embargo, las fuerzas inexorables que subyacen en la que parece inevitable acción del ser humano sobre la naturaleza tienen raíz económica y energética. El crecimiento económico es el fundamento incuestionable de la vigente civilización. El crecimiento económico sirve al desarrollo de las naciones para mejorar la vida de las sociedades que la componen, y el crecimiento demográfico estimula aun más el mismo. Sin crecimiento económico la mayoría de la humanidad que vive en los países en desarrollo estaría abocada a vivir en la pobreza sin esperanza de alcanzar el bienestar que les asegure alimentación, techo, atención en la enfermedad y educación.
Unido a lo anterior, el propio funcionamiento de la economía de mercado precisa de un constante crecimiento económico para compensar las mejoras de la productividad que el sistema competencial impone (producir más o con mejor calidad con menos coste). El empresario debido a la competencia está obligado a introducir mejoras en su productividad, pero cuando produce el mismo número de productos con menor coste ve disminuido su volumen total de ingresos de los cuales obtiene la ganancia, y para mantener el mismo volumen de ingresos precisa vender más productos, es decir, precisa del crecimiento económico.
El crecimiento económico conlleva un aumento de la utilización de energía para su conversión en trabajo productivo, y la utilización de los combustibles fósiles en un 70 a 80% para la conversión de la energía en trabajo productivo es una dependencia que difícilmente puede ser reemplazada, debido a que esta conversión en el actual paradigma tecnológico es dependiente del motor de combustión interna con el que funcionan los grandes medios de transporte y maquinarias pesadas. Por otra parte, el sistema económico competencial  induce a obtener la energía de los combustibles fósiles a través de la externalización de costes en forma de gases de efecto invernadero.
La combinación, pues, de las fuerzas que impulsan el crecimiento económico con la dependencia de los combustibles fósiles para la obtención de energía en un sistema competencial que conlleva la externalización de costes medioambientales han predominado hasta ahora sobre los intentos de controlar las emisiones de CO2 y, es muy posible, que continúe esta tendencia hasta el final de los combustibles fósiles sino se llega a un acuerdo global sobre la captura y almacenaje del CO2 a través de una masiva implementación de sumideros artificiales y naturales, o se consiga su sustitución por un avance tecnológico que permita obtener energía ilimitada de la fusión nuclear, y la sustitución del motor de combustión interna.
El género humano se enfrenta en el siglo XXI a fuerzas inexorables contradictorias; las mejoras en la productividad pueden conseguir que las máquinas realicen el trabajo más ímprobo y se alcance el bienestar social en todas las naciones del mundo pero, a su vez, las fuerzas económicas de un mercado global desregulado en conjunción con la externalización de gases de efecto invernadero, amenazan esa prosperidad anhelada.
Los acuerdos globales sobre el cambio climático como el alcanzado en en la (COP21) en París en diciembre de 2015, y los que se puedan acordar en la cumbre del clima (COP22) en Marrakech, son necesarios pero insuficientes, pues no abordan integralmente la regulación del conjunto de las fuerzas económicas, energéticas y políticas globales que influyen negativamente en el medio ambiente. Solamente alcanzando una gobernanza global consensuada entre todas las naciones del mundo será posible conjugar estas fuerzas contradictorias.

El mundo se ha convertido en un barco en el que solamente es posible evitar el naufragio económico y medioambiental con el empeño de una única tripulación, el género humano.

Octubre 2016


22/10/2016

NOTICIA. El 21/10/2016 en el Palacio del Pueblo de Beijing se celebró una convención para conmemorar el 80º aniversario de la Larga Marcha.

Comentario

La larga marcha de China

Con la asistencia de los principales dirigentes de China y la asistencia de más de 3.000 asistentes, el 21/10/2016, el Palacio del Pueblo de Beijing acogió una convención para conmemorar el 80º aniversario de la Larga Marcha.
En sus declaraciones en el evento, el presidente chino, Xi Jinping, hizo un llamamiento a continuar la Larga Marcha de China en el camino de la revitalización histórica de China. Cada generación realiza su propia "Larga Marcha", que debe acometer a su manera. En la actualidad, nuestra Larga Marcha es hacer realidad el sueño de los dos “objetivos centenarios”, a saber: crear una sociedad modestamente acomodada para el centenario de la fundación del PCCh (año 1921), y la constitución de una sociedad socialista moderna para el centenario de la república (año 2049).
La Larga Marcha fue una maniobra de estrategia militar que llevó a cabo el Ejército Rojo liderado por el Partido Comunista de China (PCCh) entre octubre de 1934 y octubre de 1936. Durante la Larga Marcha, el Ejército Rojo, compuesto por unas decenas de miles de combatientes, recorrió 12.500 kilómetros cruzando China de sur a norte, en un periplo de supervivencia para sobreponerse al asedio de las fuerzas del Kuomintang, en el que solamente sobrevivieron a su llegada a la norteña provincia de Shaanxi alrededor de una décima parte de las tropas que salieron dos años antes de la provincia de Jiangxi. La Larga Marcha, por las dificultades en las que se realizó, constituyó un acontecimiento épico en la historia militar y de China, y la gesta se conmemora en China como un ejemplo de tesón y firmeza a seguir en el esfuerzo para cumplir los objetivos en todas las facetas: políticas, económicas, sociales, militares y científicas.
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En la actualidad, China está inmersa en una etapa de profunda transformación. La crisis económica mundial ha obligado a China a comprometerse en un cambio en su estructura económica. La caída del consumo en las sociedades desarrolladas le está impulsando a pasar de un modelo económico netamente manufacturero sustentado en la mano de obra barata y orientado a la exportación a otro complementado con una mayor participación del mercado interno, y a una apuesta sin precedentes por la innovación científica y tecnológica. En el presente año, el mercado interno de China ha constituido ya la parte más importante de la economía de China. En los primeros tres trimestres, el consumo contribuyó con el 71% al crecimiento económico, un 13,3% más que en el mismo periodo del año anterior, habiendo sido en septiembre de 2016 el crecimiento interanual del PIB de un 6,7%. Unos datos que apuntan a la consolidación de la transición del modelo económico sustentado en las exportaciones y la industria pesada, al de servicios y consumo doméstico.
Desde 1979 la Larga Marcha de China está orientada a su desarrollo económico. En los últimos 30 años han salido de la pobreza en China más de 700 millones de personas. El informe sobre los objetivos de desarrollo del milenio de Naciones Unidas de 2015 muestra que la proporción de personas viviendo en la extrema pobreza (por debajo de 1$ al día) en China pasó del 61% en 1990 al 4,2% en 2014, y constituye el 70% de personas salidas de la pobreza del total mundial en ese periodo. A finales de 2015 había en China 55,75 millones de personas viviendo en la pobreza, a las que se espera haber rescatado de su situación para el año 2020.
Sin embargo, la Larga Marcha de China hacía su pleno desarrollo tiene ambiciones mayores; para el centenario de la fundación del PCCh en 1921 se plantea la meta de constituirse en una sociedad modestamente acomodada alcanzando los 12.000$ per cápita (con ello China podría alcanzar a EEUU en PIB nominal, aunque en la actualidad ya le supera por PIB en valores de paridad de poder adquisitivo PPA), y sobre esa base económica extender el Estado de bienestar al conjunto de sus 1.400 millones de habitantes, modernizar su ejército y convertirse en una potencia científica y tecnológica mundial.

La base de la evolución de la historia moderna y contemporánea es la de la formación de la economía mundo, siendo, desde el siglo XVI, las naciones occidentales que se incorporaron rápidamente al comercio de ultramar y la revolución industrial, quienes la han liderado. Desde el siglo XIX, Gran Bretaña, Francia y Alemania se disputaron el liderazgo económico mundial y, tras la Segunda Guerra Mundial, el mismo pasaría a EEUU. La antigua URSS, nunca tuvo la capacidad de ocupar ese lugar porque su modelo económico desconectado del grueso de la economía mundial, no podía crecer por situarse al margen de los mercados más dinámicos mundiales.
Sin embargo, en el caso de China, el rumbo paciente tomado en 1979 tras la adopción de la política de reforma y apertura le permitió integrarse en los mercados mundiales hasta constituirse en la primera potencia comercial manufacturera mundial, y aunque su producción ha estado basada en patentes extranjeras, China está progresivamente introduciendo patentes propias para pasar en los próximos años del “fabricado en China” al “hecho en China”. La apuesta por la innovación es el futuro de China y lo que le puede permitir llegar al centenario de  la fundación de la República Popular en 2049, con el objetivo cumplido de  constituirse en una sociedad socialista avanzada.
Quienes tras la desaparición de la URSS, proclamaron el “final de la historia” carecían de un concepto interpretativo científico de la misma y subestimaron el factor principal que ha determinado los cambios históricos desde el siglo XVI: el proceso de formación de la economía mundo, la cual, desde sus inicios con el mercado de ultramar, ha pasado por diferentes etapas, pero tiene todavía un largo camino por recorrer. La etapa actual se caracteriza por la interconexión mundial de los mercados, y el predominio económico de occidente liderado por EEUU, pero la economía mundo con la incorporación de los países en desarrollo al crecimiento económico mundial va a experimentar un cambio profundo, siendo China, como principal país en desarrollo, el buque insignia de esa gran transformación.
El incremento del  PIB de un país determina el crecimiento de su masa monetaria y de la misma se extraen los recursos financieros, por ello, la transformación de China en una potencia económica y científica, por su volumen y dinamismo tendrá una repercusión mundial importante. China transformará el mundo transformándose a si misma. El modelo político económico mundial de la segunda mitad del siglo XX, que dividía al mundo en países ricos y pobres, o países desarrollados y en desarrollo cambiará sustancialmente, y los actores influyentes de la marcha de la historia de la humanidad también. La Larga Marcha de China en el siglo XXI se sitúa en ese escenario.

Proyecciones de los cambios previstos en la conformación del PIB mundial 
(2015-2040)
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09/10/2016

NOTICIA. El 08/10/2016 el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (CSNU) fracasó en su intento de consensuar una resolución sobre el conflicto sirio.

Comentario

La cultura cínica

El 08/10/2016 el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (CSNU) reunido de urgencia a petición de Francia para tratar sobre el conflicto sirio, particularmente sobre la situación de la guerra en Alepo no consiguió consensuar una resolución sobre la forma en la que se debe prestar la ayuda humanitaria a la castigada población de Alepo.
El CSNU trató sobre dos resoluciones, una presentada por Francia y España y otra presentada por Rusia. La propuesta de resolución presentada por Francia y España, demandaba que se suspendieran los ataques aéreos sobre Alepo, y la resolución preparada por Rusia pedía a todas las partes cesar las hostilidades y abrir el acceso a la ayuda humanitaria, siendo la resolución franco española vetada por Rusia y la de Rusia por Francia. Los miembros del CSNU con derecho a veto se dividieron en dos bloques, Francia, Gran Bretaña y EEUU se alinearon con la resolución presentada por Francia/España, y  Rusia y China con la presentada por Rusia.
El texto redactado por Rusia, apoyaba la iniciativa propuesta por el representante de la ONU para asuntos sirios, De Mistura, de retirar a los combatientes del Frente al Nusra de la ciudad de Alepo (a la que el propio De Mistura se había ofrecido  a encabezar como "escudo humano” para asegurar la salida sin riesgos de los jihadistas), la resolución instaba también a implementar los acuerdos sobre Siria pactados entre EEUU y Rusia el 9 de septiembre sobre un alto el fuego. Sin embargo, previamente a la reunión del CSNU el representante de EEUU ya había anunciado que estaba en contra de desvelar el texto de los acuerdos suscritos con Rusia al CSNU, por lo que no se pudo entrar a considerar tal cuestión.
El enviado de China elogió el proyecto de Rusia por pedir el cese de las hostilidades, abrir el acceso humanitario, reforzar la lucha contra el terrorismo y apoyar al enviado especial de la ONU sobre Siria Staffan de Mistura. Sobre el proyecto de resolución de Francia indicó que "no refleja el respeto pleno de la soberanía, la independencia, la unificación y la integridad territorial de Siria".
El representante del gobierno de Siria presente en la reunión acusó a Francia de usar la crisis siria para vulnerar al Gobierno de Damasco, en un intento de restaurar su influencia colonial, instrumentalizando para ello a los insurgentes armados a su favor. Para el embajador sirio, el no a la iniciativa rusa mostró la falta de voluntad política de quienes se oponen a una solución política para el conflicto en Siria, mostrándose más preocupados por evitar la derrota del Frente Fath al-Sham (antiguo Frente Al-Nusra), aunque su intervención no fue escuchada por los representantes del Reino Unido, Francia, Ucrania y Estados Unidos que abandonaron previamente la sesión del (CSNU), en un gesto de rechazo al gobierno sirio, y de supuesta solidaridad con la victimas de Alepo. Sin embargo, los atribulados representantes de estos países no tuvieron ninguna palabra de condena contra la masacre de 140 personas en Saná capital de Yemen en un ataque ese mismo día de la coalición encabezada por su fiel aliado, Arabia Saudita, en un bombardeo contra una sala fúnebre.
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La doble moral, los dobles raseros, la división de las bandas armadas en moderadas y radicales en función de si son afines o no a los intereses de EEUU, Francia, Gran Bretaña, Arabia Saudita e Israel; el apoyo a las guerras como la de Yemen que callan en función de los mismos intereses, han ido formando en Occidente una cultura política cínica proyectada a la ciudadanía por los dirigentes políticos de los principales partidos y medios de comunicación occidentales.
En el Oriente Medio y el norte de África, los hechos objetivos en los años transcurridos de este siglo, es que se han sucedido una serie de guerras que han traído la devastación y muerte a toda la región: Afganistán; Irak, Siria, Yemen; Libia; en todas ellas, EEUU y, según los casos, países aliados han estado involucrados como agentes agresores. EEUU invadió Afganistán; luego Irak, y después intervino militarmente sin respaldo legal del CSNU en Libia, Siria y Yemen, sus intervenciones militares siempre han venido precedidas de campañas mediáticas justificando sus intervenciones en nombre de combatir a tiranos, pero la realidad es que las guerras patrocinadas por este país en la región han dejado cientos de miles de muertos en Afganistán, Irak y Libia, y han desestabilizado la región creando un éxodo de millones de refugiados.
No le ha importado a EEUU que en el transcurso del tiempo se hayan desvelado los engaños para justificar las agresiones, como las armas de destrucción masiva en Irak, ni que sus acciones militares sean desde el punto de vista internacional ilegales como lo fueron la de Irak y Libia, y lo es ahora su presencia militar en Siria y Yemen, para el representante de EEUU de asuntos exteriores John Kerry nada de lo acontecido tiene importancia y se cree investido con la autoridad para acusar a Rusia y Siria de crímenes de guerra, sin embargo sobre EEUU, única nación que ha estado presente en todas las guerras importantes habidas desde el final de la Segunda Guerra Mundial, no pesan acusaciones formales de crímenes de guerra, y en caso de que pudiera existir algún caso, ningún tribunal internacional es competente para enjuiciarlo, ya que por el concepto de inmunidad soberana estadounidense solamente puede serlo por el propio EEUU.
El presidente de EEUU Barack Obama ha hecho de la retórica cínica una parte importante de su discurso. En el presente año, ha protagonizado tres eventos donde ha mostrado el cinismo con el que se puede actuar. En su visita a Cuba, sin disculparse por el asedio de medio siglo de EEUU a Cuba y con la cárcel de Guantánamo a sus espaldas, no dudó en hablar de derechos humanos en el discurso de su visita. Lo mismo hizo en su visita a Vietnam, no consideró necesario pedir perdón por la guerra de agresión de EEUU contra ese país que causó dos millones de muertos, ni por la guerra química del agente naranja cuyas secuelas aun la padecen miles de personas; como si nada hubiera ocurrido, Obama habló de derechos humanos a las víctimas de la guerra. Sin embargo, en su visita a Arabia Saudita en su reunión con los representantes de la monarquía absolutista saudita, no hubo ninguna mención a los derechos humanos, cuando este país es regido en propiedad por la monarquía de los Saud, no existen ciudadanos sino súbditos sin derecho a voto, y la mujer está totalmente sometida al varón, pero Arabia Saudita es el principal país árabe aliado en la región del golfo pérsico y, por ello, Obama, calló. Tampoco ningún gran medio occidental se hizo eco de su silencio.
La cultura política cínica en su proyección internacional se sustenta en la autoarrogada supremacía occidental, herencia del pasado cultural colonial, que le otorga "el derecho" a injerir en otros países. Los principales medios de comunicación occidentales informan de la política internacional apoyados en fuentes de información de organizaciones creadas al servició del discurso neocolonial, despreciando cualquier otra fuente que no coincida, como sucede en Siria, con el relato occidental. Sorprende la facilidad con la que, quienes teniendo un pasado político plagado de mentiras en la justificación de sus injerencias en otros países como es el caso de Occidente en el Oriente Medio, restauran su credibilidad mediática entre la ciudadanía occidental, gracias a unos medios de comunicación que hacen de la información un instrumento de formación de masas.
Tras el fracaso de la tregua acordada en Siria por EEUU y Rusia que debiera haberse implementado en la semana del 12/09/2016 al 19/09/2016, la batalla de Alepo se ha traslado en el ámbito internacional a una guerra mediática contra Rusia y el gobierno Sirio. La presentación por parte de Francia y España del proyecto de resolución al CSNU para que Rusia y Siria dejaran de combatir desde el aire a las bandas armadas, ha formado parte de esa batalla. Francia, EEUU y Gran Bretaña, sabían de antemano que la resolución no tenía posibilidades de ser aprobada, ni tan siquiera han intentado consensuar con la parte Rusa una resolución unitaria que pudiera prosperar basada en el cese total de las hostilidades como proponía Rusia, porque el fracaso de la misma formaba parte del guión mediático.
Sin embargo, estas estratagemas  no van a cambiar las cosas en el frente de batalla, y las maniobras de desprestigio contra Rusia, solo contribuyen a aumentar la desconfianza. Rusia lleva anotadas en los últimos meses una serie de acciones por parte de las potencias occidentales que considera inamistosas cuando no hostiles. A las ya existentes sanciones, se ha venido a sumar: la considerada por el gobierno ruso de injusta y discriminatoria exclusión de atletas rusos de los últimos juegos olímpicos; el informe sobre el caso del derribo del avión del vuelo MH17 de Malaysia Airlines, calificado por la autoridades competentes rusas de político y no técnico; las  infundadas, por no presentar pruebas, acusaciones de acciones militares de Rusia en Siria contra población civil. Una lista que no hace sino incrementar la sospecha de los gobernantes de Rusia respecto a las intenciones occidentales, las cuales empieza a considerar como antesala de un posible ataque a mayor escala de la OTAN contra Rusia, en continuidad de las agresiones históricas occidentales contra Rusia en el siglo XIX por Francia y el XX por Alemania, lo cual le induce a aumentar su preparación para la guerra.
El hecho de que políticos irresponsables exporten la guerra a otros países, mientras que la paz no se ve alterada en los países propios, es tolerada, hasta ahora, por la mayoría de la ciudadanía occidental. Sin embargo, hay que considerar que la ciudadanía occidental no está preparada para una guerra de agresión contra Rusia por el grado de devastación mutua que conllevaría. La paz es el bien más preciado y solo se valora cuando se pierde. Rusia, quiere una convivencia pacífica con occidente en base al respeto de los intereses respectivos; no quiere la guerra, pero no ha existido en la historia contemporánea pueblo como el ruso con la capacidad para sobreponerse a las guerras que le han impuesto desde fuera. Tal vez ese es el mayor poder disuasorio de Rusia para que nadie ose una aventura militar contra ese país, y es lo que contiene a las potencias occidentales de iniciar una confrontación contra Rusia en Siria.

Septiembre 2016


30/09/2016

NOTICIA. El 30/09/2016 se cumplió un año de la intervención militar de Rusia en Siria.

Comentario

Siria un conflicto de alcance geoestratégico

El 28/09/2015 el presidente de Rusia, Vladímir Putin, en el marco del debate general de la 70ª Asamblea General de la ONU, pronunció un discurso en el que abordó de manera singular la lucha contra el terrorismo y en particular contra el Estado Islámico. El 30/09/2015, Rusia, con la autorización del gobierno sirio, intervino militarmente desde el aire en apoyo al ejército sirio en su lucha contra el Estado Islámico. Desde entonces la guerra ha continuado pero la situación en el campo de batalla ha ido cambiando progresivamente. El ejército sirio de estar a la defensiva y con el riesgo de que el Estado sirio, al igual que en Libia, pudiera colapsar, ha pasado a situarse a la ofensiva recuperando territorios ocupados por el Estado Islámico y el Frente Al-Nusra (actual Fatah al-Sham). La emblemática ciudad de Palmira, patrimonio histórico de la humanidad, fue liberada de la ocupación jihadista y, ahora, la batalla de Alepo se ha convertido en el eje central que puede inclinar la guerra definitivamente a favor del legítimo gobierno de Siria.
La intervención de Rusia ha removido también las posiciones de los países que participan en el conflicto sirio. Turquía ha pasado de romper las relaciones con Rusia, a reconciliarse de nuevo con Rusia, en ese periplo Turquía ha reconsiderado su posición en el conflicto sirio, de un apoyo explícito a los grupos armados opositores al gobierno sirio, a concentrarse en la lucha contra los rebeldes kurdos dentro y fuera de Turquía. Arabia Saudita ha pasado de mantener una actitud de reclamar una intervención armada terrestre foránea a moderase en sus declaraciones. EEUU ha ido cambiando de posiciones continuamente desde avivar el conflicto con su apoyo a diferentes grupos armados, a promover conjuntamente con Rusia planes de paz, que tuvieron su expresión más acabada en la resolución 2254 del Consejo de Seguridad de la ONU, en la cual se aboga por la libre determinación del pueblo sirio y la preservación de la unidad territorial de Siria.
En un año las circunstancias del conflicto han cambiado. La derrota del gobierno sirio que parecía inevitable ahora se torna imposible. Lo que parecía un conflicto regional ha ido tomando la naturaleza de un conflicto internacional. Rusia que inició su apoyo al gobierno sirio a petición de éste con el fin de evitar que sucediese en Siria lo acontecido en Libia y porque el triunfo jihadista en Siria suponía una fuente de desestabilización cercana al Cáucaso ruso, ahora se ha tornado en un conflicto en el que el triunfo del gobierno Sirio supone un retroceso de la influencia estadounidense y la de sus dos principales aliados en la región: Israel y Arabia Saudita. La derrota de las bandas armadas en Siria supone un fortalecimiento del denominado por Irán eje de resistencia a las políticas hegemónicas de EEUU, Israel y Arabia Saudita; por ello, los avances del ejército sirio en su lucha contra el Estado Islámico y otros grupos jihadistas lo interpretan negativamente a sus intereses.
Los acuerdos de paz que se han intentado aplicar por iniciativa de EEUU y Rusia tanto el acordado después de la aprobación de la resolución 2254, el 18/12/2015, como el más reciente de una semana del 12 al 19/09/2016, han sido efímeros. Este último incluso solo llegaría a implementarse de manera parcial; la reiterada violación de la tregua por las bandas armadas llevaría al ejército sirio a poner fin a la misma. En esa semana, EEUU fue incapaz de hacer cumplir el compromiso de la tregua a los opositores armados que patrocina calificados por Occidente de “rebeldes moderados”, ni tampoco cumplió el compromiso de separar a estos opositores de las facciones jihadistas, aunque tal promesa es una falacia, pues las supuestas diferencias de unos y otros solo existen en la propaganda mediática occidental con el fin de justificar ante su ciudadanía las intromisiones en Siria de los países de la OTAN al margen del derecho internacional.
En medio de estos incumplimientos sucedieron dos acontecimientos que derrumbaron cualquier esperanza de una tregua: el ataque estadounidense al ejercito Sirio en el que murieron decenas de soldados y que EEUU lo calificó como consecuencia de un error, y el ataque al convoy humanitario de la ONU con destino a Alepo, al que EEUU, sin aportar ninguna prueba, hizo responsable a Rusia.
El final de la tregua anuncia no solo la reanudación de la guerra sino que no existe voluntad alguna por parte de los opositores armados de alcanzar la Paz. La oposición armada al gobierno Sirio, debido a la multitud de grupos que la conforman y al carácter recalcitrante de la mayoría de sus miembros, no tiene capacidad para nombrar interlocutores válidos a una mesa de negociación.
Por otra parte, la guerra en Siria aunque tiene un componente de guerra civil, su naturaleza es principalmente internacional debido a que la mayoría de los combatientes armados son foráneos y a que los países de la coalición internacional liderada por EEUU tienen como objetivo derrocar por la fuerza al gobierno Sirio, y a falta de fuerzas terrestres propias se apoyan en los grupos armados.
La más elemental regla de combate exige la unión de todas las fuerzas para derrotar al enemigo principal, en este caso debiera ser el Estado Islámico, pero la coalición internacional no actúa de acuerdo a la misma y está inmersa en una lucha en dos frentes: contra el Estado islámico y a su vez contra el gobierno sirio, lo cual solo contribuye a la perpetuación del conflicto, y a la existencia de un escenario de guerra en el que el Estado Islámico y al frente Al Nusra se convierten de facto en aliados de los grupos armados que la coalición internacional apoya.
Esa es la realidad que impide que la paz pueda ser fruto de una negociación y, en esta situación, la paz solo puede ser resultado del debilitamiento militar de los grupos armados, lo cual impedirá a su vez que prosperen las intrigas de la coalición internacional por socavarla. Aunque la paz total no será posible alcanzarla en muchos años pues para EEUU, Israel y Arabia Saudita la estrategia de la guerra perpetua es lo que permite impedir que Siria e Irak se consoliden como naciones fuertes en la región que pudieran cuestionar su actual hegemonía regional. La batalla que se libra actualmente por el control de Alepo no solo decidirá el futuro de Siria sino que las naciones que conforman el eje de la guerra en la región, compuesto principalmente por EEUU, Arabia Saudita e Israel salgan debilitadas.
A pesar del cambio geoestratégico que ha adquirido el conflicto sirio, Rusia ya no puede dar marcha atrás en su defensa del legítimo gobierno y la soberanía de Siria. Negada la posibilidad de alcanzar la paz por la vía de la negociación, la opción es alcanzarla con la victoria, la cual debe sustentarse sobre las premisas del único acuerdo internacional acordado hasta ahora por el CSNU: la resolución 2254.

En el conflicto sirio, Rusia e Irán son los únicos que cumplen con la legalidad internacional, por estar autorizados por el gobierno Sirio a participar en la contienda. El resto de países, han tirado por la borda la norma principal de la ONU de que la intervención militar en un país solo es legal y legítima cuando está autorizada por el CSNU o a petición del Gobierno legítimo del país en cuestión. Ninguna de estas condiciones las cumplen los países de la denominada coalición internacional que interviene militarmente en Siria unilateralmente.

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19/09/2016

NOTICIA. El 18/09/2016, finalizó la XVII Cumbre del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) celebrada en la isla de Margarita en Venezuela.

Comentario

Los nada de hoy mañana todo pueden ser

Con la participación de 136 delegaciones provenientes de Estados de África, Asia y América Latina, dentro de las cuales asistieron 14 presidentes y primeros ministros, se desarrolló la XVII Cumbre del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL), entre el 13 y 18 de septiembre en la isla de Margarita en Venezuela. Al final de la Cumbre se emitió una declaración final de 21 puntos (Declaración de Margarita) entre los que destacan:
- La reforma de la ONU para dar un mayor poder ejecutivo a los países en desarrollo.
- La coordinación para la plena aplicación del Programa 2030 de la ONU para el Desarrollo Sostenible.
- La lucha contra el Cambio Climático, instando a los países desarrollados a cumplir sus compromisos de otorgar financiación y transferir tecnología adecuada.
- El compromiso con la Paz  Mundial promoviendo la solución pacífica de las controversias.
- La implicación en las políticas internacionales para promover el desarme, principalmente el Desarme Nuclear.
- Su oposición al Terrorismo  y el Extremismo violento.
- El desarrollo de políticas con el fin de preservar el legado y vigencia histórica de la declaración de Bandung de 1955 del derecho de pueblos y naciones a su Libre Determinación.
- El fomento de la Cooperación Sur-Sur para el desarrollo sostenible de sus pueblos, en complemento de la Cooperación Norte-Sur.

Al término de la Cumbre, Venezuela, asumió la presidencia pro tempore del bloque hasta el año 2019.
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El Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) surgió durante la Guerra Fría en respuesta a las ambiciones hegemónicas de su dos principales contendientes: EEUU y la antigua URSS. En 1955, representantes de 29 regiones y países asiáticos y africanos se reunieron en Bandung para tratar sobre la independencia, la paz y la prosperidad económica. El objetivo de la conferencia era proclamar un nuevo pensamiento independiente de los bloques alineados por la Guerra Fría, proclamando los cinco principios de la coexistencia pacífica: 1. el respeto a la soberanía e integridad territorial de cada país; 2. la no agresión; 3. la no injerencia en los asuntos internos de otros Estados; 4. la igualdad en las relaciones, y 5. el beneficio mutuo. La primera cumbre de Países No Alineados se celebró en Belgrado en 1961.
Desde la Conferencia de Bandung el mundo ha cambiado, y aunque los valores de solidaridad, amistad, cooperación entre naciones que inspiraron la misma, siguen vigentes, ha surgido una nueva realidad geopolítica de dominación global de una única superpotencia y la brecha entre el Norte y el Sur sigue abierta.
En este nuevo contexto el MNOAL necesariamente tendrá que definir más precisamente que se entiende por el no alineamento. En el periodo de la Guerra Fría, el no alineamiento tenía un claro significado de oponerse a las ambiciones hegemónicas de EEUU y la URSS. Las naciones de menor relevancia internacional precisaban forjar un movimiento intersolidario para advertir a las dos superpotencias que lideraban la Guerra Fría, que los países en desarrollo y las nuevas naciones surgidas de la descolonización y que representaban a la mayoría de la humanidad tenían la ambición de establecer una nueva cultura política universal basada en: la paz; la no dependencia política de las potencias hegemónicas, y el desarrollo económico.
Sin embargo, tras el final de la Guerra Fría, el no alineamiento dejo de tener sentido. En la actualidad, el no alineamiento solo puede entenderse por la unión de los países que no aceptan la hegemonía, que en la actualidad la lidera EEUU, pero dentro del MNOAL existen naciones en desarrollo como las monarquías árabes del Golfo Pérsico que están inquebrantablemente alineadas con EEUU, y practican la injerencia y la guerra contra sus países vecinos como la hace Arabia Saudita contra Yemen con el apoyo de EEUU, e injieren en la política y la guerra en Siria, lo que supone una incongruencia con los principios del MNOAL y por lo tanto resta credibilidad a las declaraciones de esta organización.
Los países desarrollados consideran al MNOAL como un anacronismo sin relevancia política internacional, pues aunque los países miembros de este movimiento constituyen la mayoría de las naciones participantes en la ONU, carecen de poder político en el seno de la misma. Por otra parte, más allá de las declaraciones no existen acuerdos políticos y económicos entre sus miembros que les comprometan con una disciplina de bloque.
La debilidad del MNOAL se deriva principalmente de la incongruencia con la que actúan muchos de su miembros con relación a los principios que dicen defender, y ello necesariamente tendrá que hacer evolucionar al MNOAL hacia un tipo de Organización de naciones basada en la coherencia y las posiciones comunes inequívocas en los asuntos de mayor relevancia internacional y opuestas  a las políticas de quienes desde sus ambiciones hegemónicas promueven la guerra y la injerencia para debilitar a los países en desarrollo.
El avance en la relación Sur Sur posibilita la relación Sur Norte en términos más equitativos, por el contrario, la debilidad del Sur perpetúa la tradición imperial del Norte. Esa es la relación dialéctica que marca en la actualidad las geoestrategias globales, el Norte intentando contener y tutelar el desarrollo de los países emergentes a través de promover la desestabilización y la guerra económica de las sanciones para mantener su estatus de dos siglos de predominancia mundial, y los BRICS y otros países en desarrollo promoviendo la cooperación en favor de una transformación mundial hacia un desarrollo soberano de todas las naciones.
En la actualidad, el no alineamiento con las políticas hegemónicas implica el alineamiento con las naciones que promueven la paz y el multilateralismo desde el respeto entre naciones, y ello precisa de un nuevo entendimiento de las naciones comprometidas con la construcción de un mundo multipolar.
Esta nueva asociación basada en el fomento de la paz y el desarrollo tiene un pilar fundamental en los BRICS y particularmente en la relación que tiene China como mayor país en desarrollo con el resto de países en desarrollo. China basa su política exterior en los cinco principios de la coexistencia pacífica y el apego a la legalidad internacional, está comprometida no solo con su propio desarrollo sino con el de todos los países en desarrollo, que actualmente lo realiza a través del financiamiento y construcción de infraestructuras en Latinoamérica, África y Asia, lo que debería inducir al nuevo MNOAL a un acercamiento al Grupo de los 77 más China.
Sin embargo, por encima de los alineamientos internacionales deberán ser principalmente los propios desheredados de la Tierra, que viven en su mayoría en los países en desarrollo, quienes deberán forjar su destino traduciendo en sus propios ámbitos regionales desde la premisa de la paz sus metas de desarrollo en realidades concretas.

Ese sigue siendo el desafío de la esperanza de los que, aun siendo mayoría, nada hoy son, pero que con acierto político y económico tienen un mundo por ganar, en el que mañana todo pueden ser.

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06/09/2016

NOTICIA. El Instituto Brasileño de Opinión Pública y Estadística (IBOPE), en un informe publicado el 05/09/2016, sitúa la aprobación ciudadana al gobierno del presidente brasileño, Michel Temer, entre el 8% y el 19% en las 27 capitales regionales de Brasil.

Comentario

La prolongada lucha de clases en América Latina

Michel Temer tras ejercer desde el 12 de mayo como presidente interino por la destitución por el Senado de Dilma Rousseff, el pasado 31 de agosto fue proclamado por el Congreso como nuevo presidente de Brasil con 61 votos a favor y 20 en contra.
La coherencia democrática después del fallo de destitución de la presidenta le tenía que haber llevado al Congreso a someter su veredicto al sufragio de los electores quienes fueron los que otorgaron la presidencia a Dilma Rousseff, y en caso de ratificación proceder a la convocatoria de nuevas elecciones presidenciales, sin embargo, el Congreso de Brasil en una clara contradicción democrática se erigió por encima de la voluntad popular, siendo nombrado por primera vez en la etapa democrática de Brasil el presidente de la nación sin someterse al sufragio de los ciudadanos.
Hasta ahora ninguna instancia judicial competente se ha pronunciado sobre la constitucionalidad de la decisión del Congreso de elegir un nuevo presidente en lugar de dar paso al voto popular, lo que induce a pensar que la propia judicatura está forzando la legalidad institucional en contra de los procedimientos democráticos.
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En el fondo de la cuestión, como en todas las confrontaciones políticas de importancia que han sucedido en los países latinoamericanos, existe una profunda lucha de clases entre los intereses de una oligarquía económica y política que ha detentado la propiedad de las riquezas en las diferentes naciones latinoamericanas, y el conjunto de clases populares que han venido subsistiendo en su mayoría en economías de autoconsumo en las zonas rurales y dentro del denominado sector informal en las urbanas.
El atraso latinoamericano, teniendo en cuenta el enorme recorrido histórico desde su independencia hace dos siglos, es fruto de una estructura de propiedad basada en familias oligárquicas que han antepuesto su beneficio y estatus social a la modernización de sus países. Las oligarquías han perpetuado su poder debido a que históricamente han dominado todos los resortes del Estado, policial, militar y judicial. Los intentos de cambios políticos, en unos casos por alzamientos populares, en otros por las urnas como fue el intento fallido en Chile en los años setenta por el presidente Salvador Allende, fueron ahogados con la represión.
La lucha de clases en Latinoamérica ha tenido su origen y dramatismo en la desigualdad social. En el periodo de férreas dictaduras tuvo su oposición en la sublevación armada. En los años sesenta y setenta varias naciones latinoamericanas siguiendo el ejemplo de la revolución cubana se alzaron en armas contra dictadores y regímenes corruptos. En Nicaragua, Colombia y El Salvador en guerrillas predominantemente rurales, y en Brasil, Argentina y Uruguay de tipo urbano. El contrapoder armado después de Cuba solamente llegaría al poder en Nicaragua con el derrocamiento por el Frente Sandinista de la dictadura somocista. Sin embargo, posteriormente sería Nicaragua quien marcaría la pauta de priorizar la democracia sobre el poder de las armas. El Frente Sandinista tras su llegada al poder en 1979 dio paso a una constitución democrática; en 1990 los sandinistas perdieron las elecciones, pero asumieron su derrota poniendo fin a la premisa de la izquierda revolucionaria “que el poder ganado con las armas debía ser mantenido de la misma manera”, cuestión que las fuerzas derechistas nunca lo habían hecho, pues cuando perdían las elecciones por gobiernos opuestos a sus intereses recurrían al Golpe de Estado militar.
La experiencia nicaragüense abriría la esperanza a la solución de otros conflictos armados como sucedió en El Salvador en los años noventa, y ahora está a punto de solucionarse en Colombia con el acuerdo del gobierno de Manuel Santos y las guerrillas de las FARC que pondrá fin a medio siglo de enfrentamientos armados. Desde los años noventa, el recurso al golpe militar y a la sublevación armada quedó relegado del escenario de la lucha de clases en Latinoamérica; la misma pasó a situarse en el escenario de la confrontación política democrática.
En la primera década del presente siglo, la concurrencia de tres importantes factores, contribuyeron al auge electoral de las fuerzas populares progresistas en la mayoría de los países latinoamericanos: 1. el fracaso de los gobiernos derechistas en los años noventa que no hicieron nada por redistribuir la riqueza; 2. el inicio de un ciclo económico alcista 3. la ciudadanía había superado el miedo a que un resultado electoral adverso a los poderes políticos tradicionales pudiera desembocar en un golpe de Estado militar, y 4. la apuesta de los partidos populares y soberanistas por los métodos democráticos para llevar a cabo los cambios políticos de nacionalización de los recursos naturales y la distribución de la riqueza.
Estos factores no solo contribuyeron al triunfo de las fuerzas progresistas sino que las consolidaron en el poder. Bolivia, con Evo Morales; Venezuela, con Hugo Chávez; Brasil, con Lula da Silva; Rafael Correa en Ecuador, y el retorno en nicaragua del Frente Sandinista al gobierno en el 2006 tras dieciséis años en la oposición, entre otros, marcaron una nueva etapa Latinoamericana que sería definida por el presidente ecuatoriano Rafael Correa: “no como una época de cambio, sino como un cambio de época”.
Sin embargo, la llegada al gobierno de las formaciones progresistas, en ningún momento ha significado que la lucha de clases haya terminado en los países latinoamericanos. Las oligarquías latinoamericanas impedidas para el golpe militar por el rechazo popular, han venido manteniéndose en la oposición política, pero su tradición de tomar el poder por medios ilícitos ha seguido presente, y en las naciones donde no han podido acceder al poder a través de la urnas lo han venido realizando a través de golpes institucionales blandos, como sucedió en Honduras en 2009 con la relegación del poder del presidente Manuel Zelaya, en Paraguay en 2012 con la destitución del presidente Fernando Lugo, y ahora, en Brasil, con la destitución de la presidenta Dilma Rousseff.
El éxito en la permanencia de los gobiernos progresistas en Latinoamérica ha estado muy ligado a la prosperidad económica, pues una vez que Estados como Bolivia, Venezuela, Ecuador, Brasil y Argentina tuvieron el control de los recursos naturales, sus ingresos permitían la redistribución de la riqueza, pero a pesar de las políticas económicas redistributivas, debido a la  ausencia de programas efectivos de los nuevos gobiernos orientados a la diversificación económica y al desarrollo científico técnico, la estructura económica de estos países no ha cambiado, siguiendo anclados en el viejo modelo económico sustentado principalmente en el comercio de materias primas.
En la segunda década del presente siglo, a estos errores de los gobiernos progresistas se han sumado los efectos negativos de la crisis financiera del 2008. La caída de los mercados y precios de las materias primas ha mermado los ingresos de los Estados y, con ello, las reservas dedicadas a los programas sociales también. Sectores de las clases populares han ido perdiendo confianza en los gobiernos progresistas y, esta debilidad en los apoyos sociales, está llevando a las viejas oligarquías a intentar revertir la situación política para volver a través de sus representantes políticos de nuevo al poder.
Las oligarquías latinoamericanas no tienen proyecto de país, su único interés es beneficiarse del comercio de los recursos naturales y seguir gobernando de espaldas a los intereses de la mayoría, manteniendo sus países como lo han venido haciendo durante décadas como meros suministradores de materias primas. Este proyecto es también el proyecto de EEUU y de las grandes empresas y grupos mediáticos de los países desarrollados que no ven con agrado el desarrollo económico independiente e inclusivo de Latinoamérica y quieren anclarlo de la mano de estas oligarquías apátridas al pasado para evitar la unión de las naciones latinoamericanas y para privatizar y controlar de nuevo los recursos naturales, entre los que destacan principalmente los de Venezuela, país que alberga la mayor reserva de petróleo del mundo.
Sin embargo, a pesar de que la vuelta al poder, como ha sucedido en Brasil, de los poderes fácticos oligárquicos suponga un paso atrás en el proceso de modernización e integración latinoamericana, su permanencia en el poder, por no representar los intereses populares, será efímera. Al final lo que debe contar y contará, serán los resultados prácticos del desarrollo como nación en beneficio de las clases populares.
La lucha de clases en Latinoamérica viene de un largo recorrido y aun le queda un largo trecho, hasta que ésta pase a ser historia cuando se alcance la prosperidad integral de las naciones que la componen. El gran avance histórico es que, con toda probabilidad, el camino ya no estará sembrado de dictaduras sangrientas por el rechazo popular a las mismas. Deberá ser con procedimientos democráticos como habrá que dirimir las diferencias.