Mayo 2017


15/05/2017

NOTICIA. El I Foro de Cooperación Internacional de la Franja y la Ruta se celebró en Pekín los días 14 y 15 de mayo.

Comentario

El inicio del siglo euroasiático

Con la participación de los jefes de Estado y de gobierno de 29 países, los representantes de 130 naciones y 70 organizaciones internacionales tuvo lugar en Pekín el primer Foro de Cooperación Internacional "Una Franja, Una Ruta" a iniciativa del gobierno de China. El foro contó también con la participación del secretario general de la ONU, Antonio Guterres, el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, y la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde. Estados Unidos envió una delegación liderada por Matt Pottinger, asesor especial del presidente y director sénior para Asia del Consejo de Seguridad Nacional.
El I Foro de Cooperación Internacional de la Franja y la Ruta ha sido uno de los principales encuentros económicos del mundo y la reunión internacional más prestigiosa que China ha inaugurado. En el centro de su atención ha estado el gran plan de China para combinar mejor la creciente economía china con el desarrollo de Asia, Europa y África, que conecta a países y regiones que representan casi un 60 % de la población mundial y un 30 % del producto interno bruto (PIB) global, que ha suscitado que naciones tan distantes y dispares como Rusia, Argentina, Bélgica, Italia, España, Vietnam, Grecia, Polonia, Etiopía, Kazajstán, Kenya y Hungría, hayan estado representadas por sus jefes de Estado o gobierno.
China, con su iniciativa de la Franja y la Ruta, asume el liderazgo de promover la integración económica global entre países desarrollados y en desarrollo en beneficio de todas las naciones del mundo. En palabras del presidente chino, Xi Jinping, la Franja y la Ruta solo tendrá éxito si se construye sobre la base de la paz entre naciones, por ello, la nueva ruta de la seda deber ser a su vez un camino de paz. En respuesta a las críticas y preocupaciones de algunas naciones que creen que el ambicioso plan es parte de la estrategia de China para aumentar su influencia en el mundo mediante la propagación de lazos económicos con los diferentes países, Xi Jinping, afirmo: “Lo que queremos crear es una gran familia que conviva en armonía. Lo que esperamos lograr es un nuevo modelo de cooperación ganar-ganar”.
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Propuesta por China en 2013, la iniciativa de la Franja y la Ruta busca construir una red de infraestructuras y comunicaciones y crear una plataforma de cooperación económica que conecte a decenas de países de Asia, Europa y África reeditando las antiguas vías comerciales de la Ruta de la Seda, pero el aspecto más relevante es que pretende inaugurar un nuevo modelo de desarrollo que priorice la relación de ganar todos, en oposición al modelo colonial y neocolonial de siglos de occidente basado en la relación de que unos ganen a costa de que otros pierdan.
En el modelo occidental, la globalización no puede ni debe cuestionar su hegemonía económica mundial, lo cual necesariamente implica la perpetuación del vigente estatus económico mundial de países ricos y países pobres, en el que el 75% del PIB mundial es detentado por el 20% de la población mundial. Un desarrollo económico de los países en desarrollo que aproximase la renta per cápita a la de los países desarrollados supondría que el potencial económico del PIB de los países desarrollados podría retroceder del actual 75% a un 20%, lo que supondría un cambio drástico no solo en la economía sino en las finanzas el sistema monetario y el conjunto de las relaciones internacionales.
Las políticas de freno al desarrollo económico contra determinados países lo realiza el G7 mediante la política de sanciones económicas y la desestabilización social y si es necesario con la intervención directa armada de los países de la OTAN en países que pretende controlar como ha venido sucediendo en el Medio Oriente y el Norte de África.
La iniciativa de la Franja y de la nueva Ruta de la seda es vista con recelo por EEUU, pues implica un desarrollo económico de una parte del mundo que en términos globales, cuestiona su hegemonía económica. Las acusaciones contra China y Rusia de que con esta iniciativa se pretende ampliar el área de influencia de estas naciones responde a estereotipos de la Guerra Fría, y también a la vieja mentalidad imperialista que prejuzga las acciones de los demás con el propósito que él aplica a las suyas.
Sin embargo, el propósito de China no tiene nada que ver con el modelo colonial al que fue sometida por las potencias imperiales europeas y por Japón durante más de un siglo hasta la proclamación de la República Popular en 1949. Tampoco pretende seguir en las relaciones internacionales el viejo modelo soviético de áreas de influencia, al que se opuso radicalmente en los años sesenta del siglo XX, en una controversia con la URSS que distanció a las dos potencias llegando al grado de una guerra fronteriza entre ambos. Quien juzga a China bajo el  presupuesto de que persigue objetivos neocoloniales, o es un ignorante de la historia contemporánea de China, o actúa maliciosamente para sembrar la desconfianza hacia China.
China quiere una relación de cooperación de ganar todos. En este mensaje de las autoridades chinas no solo existe la negación de no repetir el caduco modelo colonial, sino que el comunismo chino por su propia ideología sigue aspirando a alcanzar una civilización de fraternidad política de naciones y personas. Un objetivo que no es buscado por la fuerza de las armas ni la conquista de países, tal y como bajo esa bandera actuaron los revolucionarios franceses durante la Convención (1792-1795) y Napoleón para justificar la invasión de otros países, o lo hizo el imperio soviético tras la Segunda Guerra Mundial en los países del Este de Europa, sino en la convicción que la prosperidad compartida de todo el género humano solo puede ser fruto del desarrollo de los pobres del mundo sobre la base de la paz y la cooperación bajo los principios de la coexistencia pacífica.
China no exporta ideología como lo hiciera la URSS, sino que entiende que la civilización basada en la unión cooperativa de todas las naciones y seres humanos no es una aspiración única de la ideología comunista, sino que es un sentimiento político profundo consustancial al género humano que toma cuerpo en diferentes ideologías y arraiga por interés material principalmente entre los desfavorecidos de la Tierra, quienes en la medida que toman conciencia de ser artífices de su propio desarrollo económico y político se constituyen en el sujeto transformador universal.
La descolonización supuso una primera toma de conciencia de los explotados de la Tierra en su proceso emancipador, y el segundo paso lo constituye la aspiración de su desarrollo económico y social. Con el proyecto de la Franja y la Nueva Ruta de la Seda China contribuye a crear las condiciones para el desarrollo de las naciones principalmente en el espacio euroasiático proyectándose también hacia África, y favorece la implicación de los países europeos en este proyecto de desarrollo global, y con ello contribuye al objetivo del ideal comunista de la prosperidad compartida de todo el género humano.
La intelectualidad dirigente occidental carece de una teoría científica de los cambios históricos, a diferencia, los dirigentes chinos prestan gran importancia a la teoría de los cambios históricos de la que emanan sus acciones políticas adecuándola continuamente bajo el concepto marxista de la búsqueda de la verdad en los hechos. En la actualidad, para los dirigentes chinos la contradicción principal que mueve los destinos de la humanidad es la contradicción entre la pobreza y las aspiraciones de prosperidad de los países en desarrollo. China como el país más importante en desarrollo del mundo se sitúa en esa corriente transformadora.
EEUU como principal potencia del mundo liberal y depositario de la tradición histórica neocolonial occidental no termina de comprender las razones de los cambios históricos, y se aferra a una lucha por perpetuar su supremacía mundial negando el desarrollo económico y tecnológico a los países en desarrollo, un camino que solo puede derivar en un incremento de las acciones desestabilizadoras en los países que no se someten a su tutela, apoyándose como en América Latina en oligarquías reaccionarias, o en Oriente Medio en regímenes retrógrados como son las monarquías despóticas del Golfo Pérsico y el régimen de Apartheid de Israel.
Sin embargo, a pesar de los recelos de EEUU y Japón a participar en la Iniciativa de la Franja y de la Nueva Ruta de la Seda, la mayoría de los países europeos aunque son socios con EEUU en la OTAN, consideran esta iniciativa una oportunidad para ampliar sus negocios. La prolongada crisis financiera iniciada en el 2008 sigue perpetuando unas bajas tasas de crecimiento económico, y la Franja y Nueva Ruta de la Seda es un proyecto de inversión principalmente en infraestructuras que puede contribuir a ampliar la cartera de pedidos de las empresas europeas. El negocio se impone a las aspiraciones estadounidenses de exclusión de China, y supone situarse en el camino del desarrollo compartido entre los países en desarrollo y los desarrollados.
El TTIP, pensado por los dirigentes de EEUU y de la UE para unir comercialmente exclusivamente a los países ricos, no es un proyecto de crecimiento económico sino un proyecto de concentración económica, en el que unos países crecerán a costa de que otros pierdan. Si se toma como ejemplo el sector agrario, bajo el TTIP el sector agrario estadounidense crecería, pero lo haría en detrimento del sector agrario europeo, siendo uno de los países más afectados Francia, ello es el resultado de unir dos economías que no son capaces de generar crecimiento por elevación de la demanda lo cual deriva en un proceso de concentración económica en el que unos ganan y otros pierden.
La crisis que se arrastra desde el 2008, es una crisis derivada del agotamiento de un modelo de crecimiento basado en el consumismo de menos de un 20% de la población mundial. No es posible reeditar ese modelo, pues ni se pueden acortar los ciclos de consumo de productos no perentorios como automóviles, ni aumentar el consumo de otros como la doble residencia. El crecimiento económico mundial precisa de la incorporación de la población de los países en desarrollo a la demanda efectiva mundial a través de promover el acceso a las necesidades básicas de alimentación, sanidad, educación, para ampliarla posteriormente a artículos de consumo.
Este paso precisa de una fase de implementación de infraestructuras en redes eléctricas, viales, ferrocarriles y desarrollo urbano, en ese sentido, la Franja y la Nueva Ruta de la Seda, es la iniciativa más importante desde la implementación del plan Marshall después de la Segunda Guerra Mundial.
Dos conceptos de liderazgo mundial van definiéndose en el presente siglo, el de EEUU consistente en la perpetuación del modelo de dominación neocolonial, y el modelo que se abre paso en el espacio euroasiático basado en la colaboración entre naciones en pie de igualdad, respetando el sistema político de cada nación y priorizando el desarrollo de las infraestructuras civiles.
El presidente de Rusia Vladímir Putin en su intervención en el Foro de Cooperación Internacional de la Franja y la Ruta, expresaría su convencimiento del desarrollo de un proyecto euroasiático. "Rusia ve en la futura Asociación Euroasiática no solo nuevos lazos entre los Estados y los mercados, sino un cambio político y económico en el continente que traerá paz, estabilidad, prosperidad y un nuevo nivel en la calidad de vida"." En este sentido, la Gran Eurasia no es un proyecto geopolítico abstracto: es un verdadero proyecto de civilización dirigido al futuro y abierta al mundo", en el que, " la participación de los países europeos miembros de la UE la haría realmente armonizada, equilibrada y universal".
El siglo euroasiático ha comenzado.


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04/05/2019

NOTICIA. El 09/05/2017 tendrán lugar en la República de Corea las elecciones presidenciales

Comentario

Península de Corea. La paz y  el día después

El 10/03/2017, el Tribunal Constitucional de Corea del Sur ratificó la destitución de la presidenta del país, Park Geun-hye, acordada por el Parlamento bajo los cargos de corrupción política. La presidencia interina fue asumida por el primer ministro, Hwang Kyo-ahn, y la fecha de las elecciones para elegir un nuevo presidente fue fijada para el 09/05/2017.
Park Geun-hye, fue elegida presidenta de Corea del Sur el 19/12/2012, con la propuesta política de trabajar por la paz, la reconciliación y la cooperación en el Noreste Asiático. Ese discurso tuvo entonces una acogida positiva en Corea del Norte, su presidente, Kim Jong-un, el 01/01/2013 en un mensaje de Año Nuevo realizaría un llamamiento a la unificación de las dos Coreas. Sin embargo, el curso de los acontecimientos han marcado un camino contrario a la voluntad de paz y reconciliación entre ambas coreas. En los meses de marzo y abril del 2013, las maniobras militares anuales conjuntas de los ejércitos de Corea del Sur y EEUU, elevaron la tensión con Corea del Norte, tras la utilización por parte de EEUU en el espacio aéreo de Corea del Sur de dos bombarderos B-2 Spirit, con capacidad de carga nuclear que llevó al líder norcoreano Kim Jong-un, a declarar el Estado de Guerra de Corea del Norte con su vecino del Sur, la crisis alcanzó un clímax hasta el punto que el presidente estadounidense, Barack Obama, ordenó suspender temporalmente las maniobras militares conjuntas con Seúl para reducir la tensión entre las dos Coreas.
En la actualidad, coincidiendo con la maniobras militares conjuntas anuales de marzo y abril, de Corea del Sur y EEUU, la tensión ha vuelto de nuevo a la península coreana. En las últimas semanas, Corea del Norte ha venido realizando pruebas de cohetes de medio y largo alcance diseñados para transportar cargas nucleares de combate; por su parte, EEUU ha sumado a las maniobras militares conjuntas con Seúl, el  portaviones Carl Vinson, un submarino de la clase Ohio provisto de armas nucleares y dos bombarderos supersónicos B-1B  con capacidad de portar armas nucleares.
La política de la tensión entre Corea del Norte y Corea del Sur es buscada por EEUU, pues mientras exista la misma, el proyecto de reunificación de las dos Coreas  que los políticos de ambas Coreas dicen perseguir queda absolutamente descartado, pues EEUU no quiere una reunificación negociada de ambas Coreas sino la claudicación de Corea del Norte. Una pretensión que dejó muy clara en sus declaraciones el Secretario de Exteriores Rex Tillerson en la manida frase utilizada por EEUU para amedrentar a sus enemigos: Todas las opciones están sobre la mesa", aunque se daba por sentado que en el término "todas" estaba excluida la opción de la negociación.
Corea del Norte con su programa de desarrollo de armamento nuclear busca desesperadamente obtener un factor de disuasión frente a un posible ataque preventivo de EEUU, pero ese programa desarrollado en desacato a las resoluciones del CSNU que lo prohíbe categóricamente, solo contribuye también a alejar cualquier escenario de distensión que pueda favorecer un acercamiento pacífico y de negociación entre las dos Coreas.
La política de la tensión ha pasado a estar presente en la campaña electoral presidencial en Corea del Sur, el presidente interino y primer ministro surcoreano, Hwang Kyo-ahn, alineado con el  candidato derechista, Ahn Cheol-soo, ha venido alentando la retórica belicista, posicionándose a favor del despliegue del escudo antimisiles estadounidense (THAAD) en suelo de la República de Corea, sin embargo  el candidato del Partido Minju de Corea, Moon Jae-in, cree que Estados Unidos debe inmediatamente cesar el despliegue de sus sistemas THAAD considerando que es una cuestión que debe ser discutida a escala nacional después de las elecciones presidenciales; no obstante, EEUU se ha aprestado a iniciar el despliegue del THAAD antes de las elecciones tal vez en prevención de un resultado adverso del candidato más alineado con la política estadounidense, Ahn Cheol-soo, al que la última encuesta de Gallup Corea, realizada entre el 25 y el 27 abril de 2017, le otorga un 24% de intención de voto, frente a  un 40% a Moon Jae-in.
La reunificación de ambas coreas por la fuerza de las armas es una pretensión irrealizable por el grado militar de confrontación que significaría. Una segunda guerra de Corea iniciada por EEUU no asegura la derrota de Corea del Norte sino solamente una gran confrontación entre ambas coreas de consecuencias desconocidas. Tampoco Corea del Norte puede ambicionar a que en una segunda guerra de Corea en repuesta a un ataque preventivo estadounidense podría derrotar a Corea del Sur. En la actualidad, lo que detiene a ambos contendientes es lo que sucedería el día después de iniciado el conflicto, que solo puede tener como resultado el aniquilamiento muto asegurado de ambas coreas.
La imposibilidad de EEUU de rendir al régimen de Corea del Norte por la fuerza de las  armas y de las sanciones le ha llevado a definir una estrategia basada en la escenificación de la inevitabilidad de una guerra real contra Corea del Norte, orientada a presionar a China para que sea el gobierno chino quien actúe contra Corea del Norte, en el entendimiento de que China se inclinará por todos los medios en evitar una guerra en sus propias fronteras volviéndose en contra del  gobierno coreano.
El ataque del 07/04/2107, de  EEUU contra la base aérea de Shairat en la provincia siria de Homs con misiles de crucero coincidiendo con la primera reunión del presidente de China Xi Jinping con el de EEEU Donald Trump formó parte de esa escenificación de engaño a China, la utilización el 14/04/2017 de la mayor bomba no nuclear que posee EEUU conocida como GBU-43, contra una red de túneles utilizadas por los insurgentes en Afganistán, también formó parte de esa puesta en escena en el objetivo de manifestar ante Rusia y China una supuesta determinación de EEUU de ir hasta el final contra sus adversarios, y de dejar claro a los mismos que el respeto al derecho internacional no tiene relevancia en su toma de decisiones.
Con estas acciones de intimidación que se pueden considerar teatrales de matar moscas a cañonazos por el escaso efecto militar que tuvieron tanto en Siria como en Afganistán, la errática administración estadounidense de Donald Trump pensó que podía asustar a China y Rusia y que ello les llevaría a una política de apaciguamiento con EEUU, lo cual elevaría el estatus estadounidense de autoridad mundial.
Pero Rusia y China han aprendido de experiencias pasadas que la peor política que se puede seguir en las relaciones con EEUU es la política de apaciguamiento, la intervención militar de EEUU en Libia en el año 2011  puso de relieve tal cuestión. El 17/03/2011 el CSNU aprobaría con los votos de Rusia y China la resolución 1973  que autorizaba a la OTAN a intervenir en Libia con el fin de crear una zona de exclusión aérea, lejos de eso la OTAN no ceso en sus ataques hasta conseguir el derrocamiento del gobierno libio de Muamar el Gadafi.
Esa vulneración de lo acordado en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, supuso un punto de inflexión para China y Rusia en la política internacional pasando ambos a jugar un papel más activo y coordinado.
El 26/04/2017, el ministro de Exteriores chino, Wang Yi en un encuentro en la ONU con el viceministro de Exteriores ruso, Gennady Gatilov, para tratar sobre la crisis en la península de Corea, manifestaría que China y Rusia mantienen una comunicación y coordinación estrechas sobre los asuntos internacionales y regionales. Respecto a la política a seguir en el conflicto entre las dos Coreas, abogó por una política de "doble estrategia" y "doble suspensión". La "doble estrategia" se basa en aunar esfuerzos simultáneos para lograr la desnuclearización en toda la península de Corea y reemplazar el actual armisticio entre el Norte y el Sur por un tratado de paz. La "doble suspensión" propugna que Pyongyang suspenda sus actividades nucleares y lanzamientos de misiles a cambio de que Seúl y Washington cancelen sus maniobras militares a gran escala.
El futuro presidente de la República de Corea, tendrá que demostrar si apuesta por esa vía o por la continuidad de la política de la tensión. Corea del Norte también tendrá que demostrar si antepone la negociación a su programa nuclear. La apuesta por una vía que lleve a la península de Corea hacia la distensión tendrá que venir con pequeños pasos que faciliten la confianza entre ambas Coreas.
El camino de la tensión es un camino hacia ninguna parte que solo sirve a intereses ajenos a las aspiraciones de la reunificación del pueblo de Corea del Norte y del Sur.

Nota posterior al artículo:
Las elecciones presidenciales del 09/05/2017, en la República de Corea con una participación del 77,2%, ofrecieron los siguientes resultados:
Moon Jae-in, Partido Democrático 13.387.647 de votos (41,19%); Hong Jun-pyo, Partido Libertad 7.841.017 (24,10%); Ahn Cheol-soo,  Partido del Pueblo 6.982.012 (21,40%); Yoo Seong-min, Partido Bareun 2.202.601 (6,80%); Sim Sang-jung, Partido de la Justicia 2.011.182 (6,20%). En la República de Corea no existe segunda vuelta de elecciones, por lo que resultó electo presidente Moon Jae-in, partidario de abrir conversaciones con Corea del Norte en favor de una distensión entre ambas Coreas.

Abril 2017



24/04/2017

NOTICIA. El 23/04/2017, en la primera ronda de las elecciones presidenciales en Francia, los candidatos Emmanuel Macron y Marine Le Pen quedaron clasificados para  la segunda vuelta electoral prevista para el 07/05/2017.

Comentario

La Francia Insumisa tendrá que esperar

Emmanuel Macron y Marine Le Pen lograron ser los más votados en la primera ronda electoral a las elecciones presidenciales en Francia y competirán por la presidencia de Francia el 07/05/2017, si bien, esta primera ronda electoral situó a cuatro candidatos muy cercanos en votos.
Emmanuel Macron autocalificado como centrista obtuvo 8.528.585 de votos, un 23,86% de los votos válidos emitidos; Marine Le Pen, nacionalista de derechas 7.658.990 (21,43%); François Fillon del centro derecha 7.126.632 (19,94%); Jean-Luc Mélenchon de la nueva izquierda francesa 7.011.856 (19,62%) y muy distante quedó el representante del partidos socialista, Benoît Hamon con 2.268.838 de votos (6,35%); el resto de candidatos obtuvieron en su conjunto 3.142.823 de votos (8,8%).
La primera ronda electoral a la presidencia de Francia, debido a las sustanciales diferencias programáticas de los candidatos, ha estado marcada por la incertidumbre de quienes serían los dos candidatos que pasarían a la segunda vuelta.
Las incertidumbre se ha situado entre si los candidatos a la segunda vuelta serían la nacionalista Marine Le Pen (Frente Nacional) y el candidato de la nueva Izquierda (Francia Insumisa) Jean-Luc Mélenchon, lo cual hubiera supuesto una contienda electoral de dos candidatos de ideologías opuestas, pero con propuestas en común para dotarle a Francia de mayor soberanía frente a las instituciones europeas y de la OTAN, o si por el contrario, era Emmanuel Macron quien pasaba a la segunda vuelta, lo cual, aseguraba la continuidad de las políticas europeas y de la OTAN, como así ha sido.
La posibilidad de que en la segunda vuelta electoral hubiera estado el candidato de la derecha tradicional francesa François Fillon, en competencia con Marine Le Pen, preocupaba también seriamente a las élites de Bruselas y de la OTAN, pues Fillon no resultaba un candidato previsible en política exterior quien había manifestado su intención de suavizar las sanciones a Rusia, pero tal escenario quedó descartado por su descrédito tras la "oportuna" revelación de que utilizó su posición en la administración del Estado para favorecer a su familia.
Al final, Emmanuel Macron, representante de la continuidad de las políticas centralistas de Bruselas y neocoloniales de la OTAN en Oriente Medio, será quien compita con Marine Le Pen. Tanto Fillón como Hamon ya le han manifestado a Macron su apoyo incondicional, por su parte, la nueva izquierda francesa no apoyará como organización a ninguno de los dos candidatos dejando a criterio de sus electores la decisión correspondiente. En estas circunstancias las posibilidades de Marine Le Pen de obtener una victoria electoral el 07/05/2017, son escasas.
El triunfo de Macrón supone un duro revés para el partido socialista francés que ha desaparecido prácticamente del mapa político francés, sin embargo, las élites europeas, han celebrado el triunfo de Emmanuel Macron, porque supone alejar el fantasma de un cambio radical en Francia que hubiera supuesto la obligada revisión del tratado de Lisboa para alumbrar una Unión Europea en la que las naciones recuperarían una parte importante de sus competencias fiscales,  financieras y migratorias
La característica de la socialdemocracia desde la crisis del 2008 ha sido la permanente traición de sus postulados políticos. François Hollande, presidente de Francia por el Partido Socialista desde el año 2012, ha visto hundirse su popularidad hasta el punto de ser el único presidente de la V República que no ha optado a un segundo mandato.
François Hollande, en el año 2012 se comprometió a dar un mayor peso a Francia en la Unión Europea y la implementación de reformas sociales para ayudar a los más necesitados; sin embargo, los electores franceses tras cinco años de gestión socialista han comprobado la falacia de las propuestas de Hollande y en consecuencia han barrido prácticamente del escenario político francés al partido socialista.
Emmanuel Macron, se vislumbra como un renovado continuador de François Hollande, sus propuestas políticas son muy parecidas a las de Hollande en el año 2012, y posiblemente de llegar a la presidencia seguirá la estela de su predecesor, porque mientras Francia no cambie su relación con la UE y con la OTAN carecerá de competencias para realizar cambios en la política económica y las relaciones internacionales.
Emmanuel Macron, significa el cambio gatopardista, resumido en la frase: "Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie" ("Se vogliamo che tutto rimanga come è, bisogna che tutto cambi"). Para las élites financieras europeas la llegada de Macron a la presidencia francesa sería una nueva victoria frente a las aspiraciones de las clases medias que quieren devolver gran parte de la soberanía a la nación para disponer de herramientas políticas más cercanas que respondan a sus intereses.

La rebelión de las clases medias tiene dos vertientes, una escorada hacia un nacionalismo de derechas, representado en Francia en el Frente Nacional de Marine Le Pen, y otra inclinada hacia un nacionalismo de izquierdas representado en la Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon. Estos son los actuales movimientos políticos emergentes, los partidos tradicionales han sido relegados ya al basurero de la historia, Macrón solo puede suponer un paréntesis histórico de una falsa ilusión a una nueva desilusión, y al término del mismo, tal vez, la Francia Insumisa vuelva con renovado vigor.  Mientras tanto, tendrá que esperar.
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Fuente: Ministerio del Interior de Francia. Elaboración propia.
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07/04/2017

NOTICIA. En la noche del jueves al viernes del 07/04/2107,  EEUU lanzó 59 misiles de crucero Tomahawk desde los buques de guerra emplazados en el Mediterráneo contra la base aérea de Shairat en la provincia siria de Homs.

 Comentario

La quiebra del orden internacional de posguerra

El ataque de la noche del jueves al viernes del 07/04/2107, de  EEUU contra la base aérea de Shairat en la provincia siria de Homs con misiles de crucero dejó un saldo de seis soldados sirios muertos. El ataque supone una represalia al supuesto uso de armas químicas en Jan Sheihun del que Washington culpa a Damasco, que dejó 86 muertos y más de 100 heridos.

El ataque con armas químicas está sin esclarecer. EEUU y los países que forman la alianza internacional contra el Estado Islámico, sin presentar ninguna prueba han culpado al gobierno sirio de ese ataque, sin embargo, el gobierno sirio niega toda implicación en los hechos. El portavoz de la Presidencia rusa afirmó que "el Ejército de Siria no dispone de armas químicas" y recordó que  la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) había confirmado la destrucción del arsenal sirio correspondiente.

La atribución del ataque químico al gobierno sirio no solo carece de pruebas sino de toda lógica, pues, ¿cómo es posible que el gobierno sirio pueda ordenar tal ataque, cuando es notorio que los resultados del mismo se van a volver en su contra?

La realidad de los hechos conocidos es que existía un arsenal de armas químicas y las mismas se han utilizado, bien como consecuencia de una acción deliberada o porque un ataque al citado almacén las ha activado. Pero ante la falta de evidencias de que bando en conflicto era el arsenal químico y como se produjo la detonación de las armas químicas, lo más prudente hubiera sido una investigación por la (OPAQ), pero no ha sido así, una vez más EEUU alegando que poseía pruebas irrefutables que acusaban al gobierno sirio aunque todavía no ha presentado ninguna, se considera con la autoridad para agredir un país sin mandato del CSNU y, una vez más, al igual que aconteció en Irak, a través de un enorme aparato de propaganda que eleva la especulación a la categoría de prueba, hace tragar a la ciudadanía occidental las ruedas de molino de la sinrazón de una supuesta maldad intrínseca del régimen sirio que le induce a buscar la sangre de inocentes.

Si el ataque químico carece de toda justificación, el ataque estadounidense supone traspasar todas las líneas rojas de la legalidad internacional.  EEUU con este ataque ha dado a entender que está por encima de la ONU, que es el soberano internacional para juzgar y castigar a quien se oponga a sus dictados.

La fecha tampoco ha sido elegida al azar, el 07/04/2017, tiene lugar la primera reunión del presidente de China Xi Jinping con el de EEEU Donald Trump. Sobre la mesa de la reunión hay un mensaje de fondo de EEUU a China: EEUU no necesita del acuerdo de la ONU para realizar agresiones militares, un mensaje que está en consonancia con las palabras pronunciadas semanas atrás por el secretario de Estado Rex Tillerson al afirmar que EEUU impediría a China utilizar las islas artificiales que construye en el mar meridional de China, y supone también una advertencia a China sobre una posible intervención estadounidense en Corea del Norte, sin contar con el consenso de nadie.

Con este ataque EEUU rompe también con la colaboración que tenía en Siria con Rusia para evitar incidentes no deseados en los operativos aéreos. La portavoz de la Cancillería rusa, María Zajárova, afirmó el 07/04/2017 que la parte rusa “suspende el memorando con Estados Unidos suscrito en octubre del 2015 para la prevención de incidentes y seguridad de los vuelos durante las operaciones en Siria”, y afirmó que a Rusia le consta que el bombardeo ya estaba planeado de antemano por la Casa Blanca contra Siria para "hacer una demostración de fuerza".

Este ataque supone un cambio en la política exterior de EEUU anunciada por Donald Trump, que le llevaría incluso a afirmar en noviembre del 2015 tras ser elegido presidente: “Estamos a favor de la cooperación y no de los conflictos". "Vamos a poner en primer lugar los intereses de EEUU, vamos a ser honestos con todo el mundo, con todos los pueblos y naciones". Con toda probabilidad, el cambio en la política exterior ha sido consecuencia de las rivalidades internas en la cúpula dirigente estadounidense en la que han triunfado las tesis globalistas frente a las nacionalistas que auparon a Donald Trump a la presidencia. Con ello Donald Trump da un giro a su política, para situarse en la línea continuista en política exterior de la administración de Barack Obama, y hundirse en el discurso cínico que tanto criticó a su oponente a la presidencia Hillary Clinton.


En esta afrenta al orden de posguerra del que surgió la ONU como equilibrio de potencias y encuentro de todas las naciones del mundo, la actual ONU, muestra su rostro pusilánime mirando para otro lado cuando se vulnera el derecho internacional atacando a un país soberano, a la vez que la margina de su papel de garante del derecho internacional basado en la no agresión sin autorización del CSNU, un pusilanimidad que ya viene de atrás pues jamás ha condenado la ilegal actuación militar aérea en territorio sirio de la coalición internacional liderada por EEUU.

EEUU ha dejado claro que la ONU ya no representa el equilibrio de potencias del orden internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial, si ese equilibrio quedó roto a finales del siglo XX  tras las desaparición de la URSS, ahora, al igual que lo hizo con la invasión de Irak, la ONU ha quedado relegada al papel secundario de asuntos menores, y con ello, ha dejado de ser garante de la paz mundial.

Considerando que con este ataque EEUU lanza el mensaje a las naciones que no aceptan su tutela de que pueden ser agredidas sin mediar aviso, como respuesta solo les queda la claudicación o el rearme. Pero, ni China ni Rusia van avenirse a un tutelaje y otras naciones que hacen de la soberanía su valor más preciado tampoco, por lo que este ataque va a marcar un antes y un después en la política de rearme mundial.
Aunque es presumible que la respuesta de Rusia y China sea mesurada a la espera de posibles nuevas acciones unilaterales por parte de EEUU, en términos militares la relación entre grandes potencias sigue rigiéndose por la ecuación: a mayor desconfianza mayor rearme.

La actual emergencia de China y Rusia en el área internacional y que en un proceso de años debería llevar a la formación de un mundo multipolar en el que EEUU participaría como una potencia más, no parece que vaya a estar exento de conflictos.

Ese mundo multipolar que debiera devolver a la ONU su protagonismo central en la marcha de los asuntos mundiales, y que podría dar lugar a un nuevo estadio de confianza en el que abordar el desarme nuclear global ha quedado el 07/04/2017, más lejos.

Marzo 2017


23/03/2017

NOTICIA. El 22/03/2017, el secretario de Estado de EEUU, Rex Tillerson, afirmó que la derrota del Estado Islámico es el objetivo número uno en la región del Oriente Medio.
NOTICIA. El 23/03/2017, el Estado Islámico se atribuyo la autoría del atentado en Londres que costó el día anterior la vida a cuatro personas y ocasionó decenas de heridos.

Comentario

La inconsistente lucha de EEUU contra el Estado Islámico

El 22/03/2017, el Estado Islámico puso en Londres un eslabón más a su cadena de atentados en ciudades europeas, que en los tres últimos años han dejado en Francia, Alemania y Bélgica numerosas víctimas.
Ese mismo día, el secretario de Estado de EEUU, Rex Tillerson, en la cumbre celebrada en Washington de la coalición de países que combate al Estado Islámico principalmente con medios aéreos, declararía: “Reconozco que hay muchos problemas importantes en Oriente Medio, pero derrotar al Estado Islámico es el objetivo número uno de Estados Unidos en la región”.
Tillerson, explicó que el Estado Islámico perdió en 2016 unos 50.000 km2, un 23% del territorio que ocupó en Siria e Irak desde el 2014; que el flujo de terroristas extranjeros a Siria e Irak ha disminuido un 90%, y que un millón y medio de personas ha podido regresar a sus hogares. Se mostró partidario de aumentar la presión sobre el Estado Islámico y Al-Qaeda y establecer zonas provisionales de estabilidad para permitir que los refugiados regresen a sus países. Respecto a los objetivos de la coalición en la región afirmó que no existe interés en obtener beneficios económicos sino que el único fin que le guía a EEUU es acabar con el Estado Islámico.

Las palabras de Tillerson podían ser acogidas con satisfacción sino estarían en contradicción con lo que ha sido la práctica de la política de la coalición internacional liderada por EEUU en los últimos años. Los éxitos destacados en la lucha contra los grupos jihadistas, que ha permitido situarlos a la defensiva y crear zonas de paz como ha sucedido en Alepo dando oportunidad de retornar a miles de refugiados, no ha sido obra de la coalición internacional sino de la lucha del ejército regular sirio con el apoyo de Rusia e Irán.
La coalición encabezada por EEUU ha estado llevando a cabo ataques aéreos contra las posiciones del Estado Islámico pero con escasa incidencia por no estar coordinados con fuerzas desplegadas sobre el terreno, cuestión que en el caso de la intervención de Rusia en Siria si han sido eficaces al formar parte de una estrategia de lucha unificada con el ejército sirio, lo que ha permitido reconquistar territorios y ciudades en manos del Estado Islámico y el Frente Al Nusra.
Tampoco en las acciones de EEUU ha estado claro si el enemigo principal en Siria eran los grupos jihadistas armados o lo era el gobierno sirio. En los últimos años bajo la administración de Obama, la coalición liderada por EEUU ha estado más preocupada por derrocar el gobierno sirio que en acabar con el jihadismo radical, incluso la acción armada de los diferentes grupos jihadistas se veía como positiva porque suponía el retroceso del ejército sirio, lo que llevaría al antiguo ministro de exteriores galo Laurent Fabius a afirmar en diciembre del 2012 que “al-Qaeda está haciendo un buen trabajo en Siria”.
La derrota del Estado Islámico y de al Qaeda no solamente precisa de una derrota militar sino que debe serlo también en el plano financiero e ideológico, lo cual exige un plan de acción integral que ataque las bases de la financiación jihadista, los apoyos externos y sobre todo el combate a la ideología extremista inspirada en el wahabismo. Mientras esa ideología antihumana no sea erradicada, al igual que en su día lo fue el nazismo por consenso de toda la humanidad, el terrorismo jihadista seguirá vigente. El primer beneficiado de esa victoria ideológica sería el Islam como religión de paz, lo que a su vez permitiría erradicar la islamofobia. Sin embargo, hasta ahora, esa lucha ideológica no se realiza con eficacia, tal vez, porque quienes persiguen el enfrentamiento entre musulmanes prefieren que la cultura de la jihad no se extinga.
Si fueran ciertas las palabras de Tillerson de hacer de la derrota del Estado Islámico el objetivo principal  ¿que es lo que impide crear un frente común como lo propone Rusia contra el Estado Islámico y Al Qaeda en Siria y ampliarlo a Irak y Libia?, lo cual no solo posibilitaría unir fuerzas, sino que abriría un nuevo escenario político que permitiría consensuar en el CSNU una acción militar efectiva con la implicación de todos sus miembros, incluida China.
La respuesta a esta incongruencia se encuentra en que no es verdad que los intereses de la coalición internacional como dice Tillerson tengan como objetivo principal acabar con el Estado Islámico, sino que EEUU, Gran Bretaña y Francia ambicionan a su vez a reinstaurar un dominio colonial principalmente en Siria y contener a Rusia e Irán en la región.
Desde el punto de vista militar, lo más eficaz sería aparcar las diferencias hasta conseguir la capitulación incondicional del Estado Islámico y posteriormente abrir un proceso político que permitiría reinstaurar la soberanía territorial y constitucional en Siria e Irak y la vuelta de los refugiados a sus hogares.
Mientras no se avance en ese proceso, las declaraciones de EEUU carecerán de toda credibilidad.

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14/03/2017

NOTICIA. El 14/03/2017, culminaron las sesiones anuales de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino y de la Asamblea Popular Nacional

Comentario

Los caminos de la confrontación

Las sesiones de las dos instancias políticas más importantes de China, consultiva y legislativa, que se celebran una vez al año con una duración de dos semanas, se han realizado en medio de las incertidumbres creadas en el panorama internacional tras el anuncio de la nueva administración republicana de EEUU de adoptar una política comercial proteccionista y de contención política y económica de China.
De manera diferente, la orientación política emanada de las dos asambleas nacionales de China ha sido continuar con su proceso de reforma y apertura para trabajar con la comunidad internacional en base a la cooperación y el beneficio mutuo.
La orientación geopolítica mundial parece delimitarse claramente entre la política de la confrontación buscada principalmente por EEUU, y la política de la colaboración con el propósito de construir una comunidad internacional de futuro compartido que tenga como núcleo buscar la paz y la prosperidad para el conjunto de la humanidad.
Los geoestrategas occidentales, en los que predomina la mentalidad decimonónica darvinista del éxito del más fuerte, juzgan la relación entre naciones bajo ese enfoque y, por ello, no cabe en su concepción civilizatoria, que pueda ser genuina la intención de China de pretender un futuro de paz y prosperidad compartido por todas las naciones del mundo, considerando que China está formulando estrategias para destronar a EEUU y dictar un nuevo orden mundial mientras se produce un traspaso del poder de Occidente a Oriente.
La consideración Occidental de que la confrontación es lo que le ha permitido alcanzar su estatus predominante económico y militar global, se sustenta en el resultado victorioso de su lucha con la URSS, y en la supremacía alcanzada sobre el resto de naciones en el terreno científico, técnico, económico y militar.
El propósito de china de alcanzar una comunidad de futuro compartido no entra en los planes de Occidente. Para la mentalidad occidental el escenario mundial sigue dividiéndose en dos mundos, el mundo libre, y el resto de naciones. El mundo libre, liderado por EEUU, es el de la libertad y los derechos humanos y el que encarna la parte de la civilización más avanzada de la humanidad. El otro mundo es considerado dominado por gobiernos totalitarios y corruptos, que no hacen nada por sus pueblos ni por cambiar las costumbres atrasadas de los mismos.
Desde esos postulados, se entiende que los avances en los países en desarrollo no pueden venir de la mano de sus gobiernos sino que deben realizarse a través de Organizaciones no Gubernamentales (ONG) principalmente occidentales. Dentro de ese concepto, la USAID es el proyecto estadounidense más extendido entre los países en desarrollo.
Algunas ONGs occidentales, con el apoyo de los grandes medios de comunicación, han pasado a ser entre la ciudadanía la máxima autoridad en las denuncias contra los gobiernos de los países que no se alinean con las políticas de los países desarrollados, con informes siempre negativos en derechos humanos, lo cual alimenta el sesgo de excepcionalidad occidental para exportar al mundo “no libre” los supuestos valores universales occidentales, y justifica la injerencia y las intervenciones militares cuando se realizan bajo la supuesta “noble causa” de derrocar regímenes dictatoriales, como se hizo en Afganistán, Irak y Libia.
Bajo ese punto de vista, el destino de la humanidad debe ser que el mundo esté dirigido desde las metrópolis occidentales; en las naciones que no aceptan esta premisa se persigue sin descanso subvertir los gobiernos “rebeldes” por gobiernos tutelados, el campo de la colaboración está restringido al ámbito de las relaciones económicas, pero según los casos, las mismas también pueden ser instrumentalizadas mediante sanciones o bloqueos como elemento de presión política.
En el periodo de la Guerra Fría, el destino de la humanidad se fraguaba en base a dos proyectos globales, el liberal y el socialista, pero con el fin de la URSS no existe ninguna potencia que cuestione el mundo liberal, sin embargo, Occidente ha persistido en su objetivo de regir el mundo bajo patrones liberales desde la nación que se convirtió al final del siglo XX en la primera potencia mundial: EEUU.
Tal objetivo ha requerido de un despliegue militar global. EEUU tiene un presupuesto militar de 560.000 millones de dólares, que es nueve veces superior al de Rusia y cuatro veces superior al de China, aunque paradójicamente su capacidad defensiva no resulta más eficaz que la que tienen Rusia y China. Ello es debido al concepto de dominio global que le obliga a tener cientos de bases militares fuera de sus fronteras y un despliegue de flotas armadas en todos los océanos del mundo, mientras que Rusia y China limitan sus gastos militares casi exclusivamente a la protección de sus fronteras terrestres y marítimas.
Sin embargo, el proyecto de dominio neoliberal mundial que pretendió en el presente siglo cambiar el mundo a través de la confrontación solo ha dejado tras de sí caos en las naciones que ha intervenido más activamente. Sus intervenciones en Afganistán, Irak, Libia, Siria y Ucrania, bajo la bandera de la exportación de los derechos humanos, contra denostados regímenes por la prensa occidental, ha devenido en una enorme catástrofe humanitaria que suman cientos de miles de muertos, millones de refugiados y países devastados.
Estas experiencias debieran ser suficientes para demostrar que los caminos de la confrontación se han convertido en caminos sin salida que en ningún caso sirven al propósito de buscar la paz y la prosperidad para el conjunto de la humanidad; pero todavía es muy pronto para que las sociedades occidentales saquen esas conclusiones. El pensamiento político occidental tanto en los partidos de derecha como de izquierda siguen anclados en el concepto neocolonial del excepcionalismo occidental que antepone, el derecho a las injerencias en otros países, al respeto de la soberanía de las naciones; en el siglo XIX lo fue bajo la bandera de la exportación de la civilización occidental y actualmente bajo la bandera de exportación  de la democracia liberal, lo que obliga a las naciones consideradas rivales principalmente a China y Rusia a aumentar sus potencialidades defensivas.
Hay un recorrido que la humanidad inevitablemente va a tener que transitar, entre quienes siguen aferrados al camino de la confrontación bajo la premisa de una rectoría mundial desde las metrópolis occidentales, y quienes trabajan por construir un camino de destino común compartido basado en el respeto entre naciones. Este segundo camino tiene más posibilidades de abrirse paso principalmente entre los principales países emergentes y países en desarrollo quienes deberán ir forjando un frente común de personas y naciones en base a esa premisa, y en la medida que esta opción cobre fuerza, el camino de la confrontación se debilitará.
El destino de la humanidad solo puede ser el del de un destino común compartido o no lo será.


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01/03/2017

NOTICIA. El Brexit y el abandono de EEUU de los tratados multilaterales de comercio, sume en el desconcierto a los dirigentes europeos.

Comentario

La confrontación en el centro del sistema neoliberal

Con gran perplejidad el mundo contempla como el sistema liberal, triunfante tras la desaparición de la URSS, se desangra en luchas intestinas de sus élites dirigentes, y que han cobrado un inusitado clímax tras la llegada de Donald Trump a la presidencia de EEUU. El ruido abrumador de la mayoría de los medios de comunicación occidentales en contra de estos cambios, no esperados, sorprende cuando lo es contra los gobiernos del Reino Unido y de EEUU las dos naciones líderes del mundo liberal.
En menos de medio año, desde el 23/06/2016 que se celebró el referéndum en Gran Bretaña para decidir su salida de la UE, y el 08/11/2016 que tuvieron lugar las elecciones presidenciales en EEUU, el centro del sistema neoliberal formado por las potencias del G7 ha sufrido un profundo cambio.
La globalización económica que se presumía imparable y que iba a tener un fuerte impulso con el TTP y el TTIP, de pronto, se ve frenada por sus principales impulsores: EEUU y Gran Bretaña. Los actuales dirigentes europeos liderados por Alemania, se han posicionado claramente en contra de estos cambios, aunque pasado el primer momento, que puede durar unos meses, es posible que la propia UE, reflexione sobre un cambio de rumbo hacia un modelo en el que las naciones vuelvan a disponer de mayores competencias lo que significaría un cambio en el Tratado de Lisboa, que daría lugar a una UE de diferentes velocidades en la que el euro se mantendría como principal seña de unión.
El 01/03/2017, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, en la presentación, en Bruselas, del  Libro Blanco sobre El Futuro de Europa, señalaría que “La Unión ha estado por debajo de las expectativas en la peor crisis financiera, económica y social en la historia de la posguerra”, una autocrítica que viene a reconocer el carácter estructural de la crisis del modelo neoliberal iniciada el 15/09/2008 con la quiebra en EEUU del banco de inversión Lehman Brothers.
Más de ocho años esperando un cambio de rumbo positivo en las economías de los principales países desarrollados, pensando que la crisis del 2008 era una crisis cíclica y, como tal, pasado un tiempo remitiría. Un diagnóstico que ha hecho que las principales economías desarrolladas, principalmente, EEUU y Japón se hayan endeudado hasta superar su PIB, en la consideración de que la crisis por ser cíclica y no estructural volvería a la senda del crecimiento y con el mismo aumentarían los ingresos fiscales en la cantidad suficiente para mitigar las deudas soberanas.
Ocho años que han coincidido con la presidencia de Barack Obama en EEUU, negando la realidad de un crisis estructural a la que se ha intentado sortear ganando tiempo con medidas de flexibilización cuantitativa, un incremento de la deuda soberana de un 70%, y la promoción de los tratados de libre comercio, pero que, al final, estas políticas no han podido ocultar la realidad social de que 49 millones de ciudadanos estadounidenses estén fuera del mercado laboral y más de 43 millones de personas tienen que recurrir al cupón gubernamental de comidas para sobrevivir. En la UE, durante este periodo el desempleo y la deuda en los países del Sur de Europa, ha aumentado considerablemente.
La enorme acumulación de capital realizada en los años anteriores a la crisis del 2008, no desapareció con la crisis, sino que pasó a ocultarse en la sombra acentuando así la quiebra de bancos y empresas, posteriormente ese dinero ha venido aflorando principalmente como financiador de las deudas soberanas, habiéndose convertido en un dinero destinado a la especulación.
La ciudadanía ha comenzado a percibir el carácter estructural de la crisis económica y, con ello, a considerar  de equivocadas las políticas de deslocalización industrial, y de fraudulento que los beneficios empresariales amparados en una desregulación financiera internacional puedan ser ocultados fuera del alcance fiscal de los Estados.
En este recorrido, la crisis económica ha ido creando una dualidad de intereses que han conformado diferentes grupos de poder dentro del sistema liberal mundial, por una parte, la élite que se beneficia de la desregulación financiera internacional y de la especulación financiera, y que no tiene ningún interés en abandonar su supremacía económica mundial, en la que se encuentra de manera destacada el magnate especulador George Soros, muy ligado al clan del partido demócrata de Hillary Clinton y Obama, por otra parte, en oposición a estas élites han ido apareciendo empresarios de vocación nacionalista que han encontrado su apoyo en el descontento de las clases trabajadoras.
En una situación de bonanza económica estas diferencias quedan mitigadas, tal y como sucedía antes de la crisis del 2008, pero después de una crisis prolongada en la que se percibe que la globalización arrastra al declive a la nación, las diferencias surgen con fuerza. Ello ha sucedido en EEUU y Gran Bretaña y está sucediendo en Francia, pero no, por ejemplo, en Alemania quien, como importante acreedor, es el principal beneficiario de las deudas de otras naciones de la zona euro, y a pesar de ser el país que más fuerte mantiene su apuesta por la unión, siempre ha estado en contra de la mutualización de las deudas soberanas.
Hay una lucha de grupos de interés, liderado en un caso por las elites financieras globalizadas partidarias de los tratados de libre comercio TTP y TTIP que tienen sus principales aliados en EEUU dentro del partido demócrata y, en la UE en Alemania y en la Comisión Europea. En el otro extremo aparecen fuerzas políticas resueltas a rehacer sus economías nacionales a través de medidas proteccionistas y un sistema de tratados comerciales bilaterales que les permita regular el comercio desde el gobierno de la nación, sin estar sujetos a regulaciones multilaterales e instituciones supranacionales.
Dos modelos que tienen en la política un campo fructífero de confrontación en la que las élites financieras globalizadoras cuentan con el principal instrumento de influencia política: los medios de comunicación, que en el caso de EEUU han pasado de estar el 90% de los medios de comunicación en manos de cincuenta compañías en 1983 a solo seis empresas en la actualidad, que son las que, en nombre de la libertad de expresión, deciden lo que los estadounidenses escuchan y ven.
La lucha política mediática  tuvo un claro exponente en la campaña del Brexit, donde la inmensa mayoría de estos medios se posicionaron en contra de la salida de Gran Bretaña de la UE; también lo tuvieron en la campaña electoral presidencial en EEUU, en la que apoyaron sin paliativos a la candidata demócrata Hillary Clinton.
En esta lucha, la derecha política europea se está fraccionado debido a la aparición de nuevas corrientes que pretenden una recuperación nacional de competencias en materia económica y de inmigración, mientras que la derecha tradicional conjuntamente con la socialdemocracia se alinean con la política económica favorable a las élites financieras representadas institucionalmente en la Comisión Europea con Jean-Claude Juncker al frente, aunque en la izquierda al igual que en la derecha están surgiendo tendencias que cuestionan también las políticas económicas seguidas hasta ahora por la UE.
En la actual situación de la economía mundo la apertura comercial global, con independencia de que este regulada mediante tratados bilaterales o multilaterales, es la base para el crecimiento económico mundial, sin embargo, el aspecto negativo de la globalización ha venido determinado porque tras la crisis del 2008 la desregulación financiera internacional ha favorecido la formación de una elite financiera especulativa mundial que se opone abiertamente a que los Estados tengan competencias fiscales sobre su capital que permitiría traducirlos en renta consumo y renta inversión productiva.
Apertura comercial y regulación financiera internacional constituyen los ejes que pueden posibilitar el crecimiento  económico mundial con un desarrollo socioeconómico interno estructurado en cada nación.

Febrero 2017


19/02/2017

NOTICIA. El 17/02/2017 se inauguró la 53ª Conferencia de Seguridad de Munich.

Comentario

La Conferencia de Seguridad de Munich y los acuerdos de Minks

Con la participación de más de 80 ministros de Exteriores y Defensa y de 30 jefes de Estado dio comienzo la 53ª Conferencia de Seguridad de Munich. La conferencia tenía la novedad de la participación de la nueva administración republicana estadounidense representada por el vicepresidente Mike Pence y el secretario de Defensa, James Mattis,
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A pesar de los cambios políticos que están conmocionando el área internacional, debido a la decisión del Reino Unido de abandonar la UE; la incertidumbre de los cambios políticos anunciados por el nuevo presidente de EEUU; la convulsión que está suponiendo para la UE la crisis de los refugiados, y los importantes avances experimentados en la lucha contra el terrorismo jihadista en Siria, la rutina de los discursos diplomáticos no han dejado entrever que se vaya a producir ningún cambio significativo en las posiciones ya conocidas de los principales dirigentes políticos. La Conferencia de Seguridad de Munich se ha enfocado principalmente en reproducir el duelo de la OTAN con Rusia en su principal punto de desencuentro: el conflicto de Ucrania, en el que ambas partes han exigido el cumplimiento de los acuerdos Minks.
La canciller Merkel habló de mantener la unión de la OTAN con la promesa de incrementar la participación financiera alemana; Mike Pence, se comprometió a mantener la unidad de la OTAN, y ambos y el resto de dirigentes de los países pertenecientes a la OTAN coincidieron en su retórica de acusar a Rusia de la inestable situación en Ucrania, condicionando el levantamiento de las sanciones de la UE a Rusia al cumplimiento de los acuerdos Minks.
Por su parte, el canciller ruso, Serguéi Lavrov, denunció la tensión causada por la expansión de la OTAN, manifestando que Rusia no busca conflictos con nadie pero que sabrá defender sus intereses si éstos son amenazados, reafirmándose en el compromiso de Rusia de lograr sus objetivos a través del dialogo, aspirando para ello a tener con EEUU una relación pragmática de respeto mutuo. En relación con Ucrania, expreso su deseo de que se completen los acuerdos de Minsk, anunciando que Rusia no levantará las sanciones contra la Unión Europea “hasta que los acuerdos se hayan cumplido".
Mike Pence llamó a Rusia a velar por el fin de la violencia en Ucrania. “Estados Unidos seguirá pidiendo cuentas a Rusia" y exigiendo que respete los compromisos asumidos en el Acuerdo de Minsk”.
Estas declaraciones de Pence revelan o bien que desconoce los acuerdos de Minks, o  que EEUU sigue en la retórica de ignorar su contenido tergiversándolo como si los mismos fueran un acuerdo entre Rusia y Ucrania, lo cual es una afirmación falaz.
Rusia no es parte de los acuerdos de Minks, los acuerdos de Minks fueron adoptados el 12/02/2015, entre la milicias de las repúblicas de Donetsk y Lugansk y el gobierno de Kiev tras las conversaciones entre el presidente ruso Vladimir Putin, la canciller alemana, Angela Merkel, el presidente francés, Francois Hollande, y su par ucraniano, Petro Poroshenko.
Las partes firmantes son el gobierno de Kiev y las milicias del Donbass. Rusia al igual que Francia y Alemania es garante. Ser garante significa que debe velar por su cumplimiento y por ello Rusia tiene la misma responsabilidad que Francia y Alemania, sin embargo ni a Francia ni a Alemania, EEUU los invoca como parte. Mike Pence cuando habla de incumplimiento de los acuerdos de Minks, tampoco indica que parte de los acuerdos de Minsk no se cumplen, y ese es un olvido interesado, sobre todo el referente al contenido del punto 11 de los acuerdos.
 (Ver anexo de Acuerdos del 12/02/2015 en Minks).
El punto 11 dice: Realización de una reforma constitucional en Ucrania con la entrada en vigor a finales de 2015 de una nueva Constitución que prevea la descentralización como un elemento clave y la aprobación de una ley permanente sobre el estatus particular de determinadas zonas de las regiones de Donetsk y Lugansk. A día de hoy no se ha cumplido.
La iniciativa para la implementación de este punto corresponde principalmente al Gobierno de Kiev, sin embargo nada se ha hecho al respecto. Tanto Alemania como Francia, se han desentendido de su papel de garantes, lo cual debería implicar exigir al gobierno de Kiev su cumplimiento.
El soporte argumental de la hostilidad de la OTAN hacia Rusia, por haber venido fundamentándose en una mentira de lo que significan los acuerdos de Minks, revela que no ha existido ninguna voluntad de establecer unas relaciones normales con Rusia, sino que lo que se ha perseguido ha sido la confrontación.
La voluntad política de avanzar en la disminución de la tensión entre la OTAN y Rusia pasa porque efectivamente se implementen todos los puntos de los acuerdos de Minks, con el fin de alcanzar una solución política entre el gobierno de Kiev y los representantes de las repúblicas de Donetsk y Lugansk. En ese sentido, es de esperar que el acuerdo del grupo de contacto formado por los cancilleres de Francia, Alemania, Rusia y Ucrania, durante la 53ª Conferencia de Seguridad de Múnich, de un alto el fuego a partir del 20/02/2017 en la región del Donbass, suponga un giro sincero para hallar una solución definitiva al conflicto.

ANEXO
Acuerdos del 12/02/2015 en Minks
Sobre las medidas encaminadas a la implementación de los acuerdos de Minsk
1. Un alto el fuego inmediato y completo en zonas concretas de las regiones de Donetsk y Lugansk de Ucrania y su aplicación estricta a partir de las 00 h. 00 min. (Tiempo de Kiev) del 15 de febrero de 2015.
2. La retirada del armamento pesado de ambas partes a una distancia equitativa con el fin de crear una zona de seguridad de al menos 50 kilómetros entre los sistemas de artillería de calibre igual o superior a los 100 milímetros, una zona de 70 kilómetros entre los sistemas de lanzamisiles múltiples y una de 140 kilómetros entre los sistemas tipo 'Tornado-S', 'Uragan', 'Smerch' y los sistemas de misiles tácticos 'Tochka' (Tochka-U').
- Para las tropas ucranianas desde la línea real de frente.
- Para las fuerzas armadas de las distintas zonas de las regiones de Donetsk y Lugansk de Ucrania a partir de la línea de frente de conformidad con el memorando de Minsk del 19 de septiembre 2014
La retirada de las armas pesadas mencionadas anteriormente comenzará no más tarde del segundo día después del alto el fuego y se terminará es un plazo de 14 días.
3. Se garantizará el seguimiento y la verificación eficaz del alto el fuego y la retirada de las armas pesadas por parte de la OSCE desde el primer día de la retirada, haciendo uso de todos los medios necesarios, incluidos satélites, aviones no tripulados, sistemas de radar entre otros.
4. En el primer día después de la retirada se iniciará un diálogo sobre las condiciones para llevar a cabo elecciones locales de acuerdo con la legislación de Ucrania y la Ley de Ucrania "Sobre el orden temporal de los gobiernos locales en algunas jurisdicciones de las regiones de Donetsk y Lugansk", así como el funcionamiento futuro de estas áreas sobre la base de la Ley.
5. Proporcionar indultos y amnistías a través de la promulgación de una ley que prohíba la persecución y castigo de las personas en relación con los sucesos que tuvieron lugar en algunas zonas de las regiones de Ucrania de Donetsk y Lugansk.
6. Asegurar la liberación y el intercambio de rehenes y detenidos ilegalmente en base al principio de "todos por todos". Este proceso debe completarse a más tardar el quinto día después de la retirada.
7. Proporcionar un acceso, entrega, almacenamiento y distribución seguros de asistencia humanitaria a los necesitados, sobre la base de un mecanismo internacional.
8. Determinar las condiciones para la plena restauración de las relaciones socioeconómicas, incluidas las ayudas sociales, como las pensiones y otros pagos (embolsos e ingresos, el pago puntual de todas las facturas de servicios públicos, la renovación de la tributación en el marco legal de Ucrania).
9. Establecimiento de un control total sobre la frontera estatal por parte del Gobierno ucraniano a lo largo de toda la zona del conflicto, que deberá comenzar ya el día después de la celebración de elecciones locales y acabar tras un acuerdo político completo.
10. Retirada de todos los grupos armados extranjeros, el equipo militar y los mercenarios del territorio de Ucrania bajo la supervisión de la OSCE. Desarme de todos los grupos ilegales.
11. Realización de una reforma constitucional en Ucrania con la entrada en vigor a finales de 2015 de una nueva Constitución que prevea la descentralización como un elemento clave y la aprobación de una ley permanente sobre el estatus particular de determinadas zonas de las regiones de Donetsk y Lugansk.
12. La organización de las elecciones locales se discutirá y acordará con los representantes de zonas determinadas de las regiones de Donetsk y Lugansk en el marco del grupo de contacto tripartito. Las elecciones se celebrarán cumpliendo con las normas pertinentes de la OSCE.

13. Intensificar la actividad del grupo de contacto tripartito. De forma particular mediante la creación de grupos de trabajo a fin de poner en práctica los aspectos pertinentes del acuerdo de Minsk.

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10/02/2017

NOTICIA. Los presidentes de China y EEUU, Xi Jinping y Donald Trump, mantuvieron una conversación telefónica en la que trataron sobre las relaciones entre ambas naciones.

Comentario

El fin del ciclo neoliberal y la nueva etapa política

El 10/02/2017, se produjo el primer contacto directo entre los presidentes de China y EEUU, después de que Donald Trump, tomara posesión de su cargo como presidente de EEUU el 20/01/2017. Este contacto, realizado a través de una larga conversación telefónica, despejo la incertidumbre sobre las futuras relaciones de EEUU con China, tras el cuestionamiento que Donald Trump había realizado de la política estadounidense del reconocimiento de una sola China.
La conversación telefónica sirvió para eliminar dudas sobre la relaciones entre ambos países en la que la parte China reafirmó su interés en mantener unas buenas relaciones con EEUU por ser una responsabilidad que deben asumir ambos como principales economías del mundo, por su parte, Donald Trump, manifestó la voluntad estadounidense de seguir apegados a la política de reconocimiento de una sola China, y de mantener una comunicación de alto nivel entre ambas naciones.
La incógnita que se había mantenido en las últimas semanas sobre si EEUU tras su abandono del TTP se orientaría hacia una fuerte política proteccionista que podía llevarle a una confrontación con China e incluso a una guerra comercial se resolvió a favor de mantener el diálogo como forma de solucionar los diferentes contenciosos entre ambas naciones y desarrollar una política económica de beneficios mutuos.
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El proteccionismo económico es una reacción lógica cuando las naciones con capacidades económicas autosuficientes experimentan un retroceso relativo respecto de otras en las relaciones comerciales globales. La crisis económica del 2008 dejaría varadas a las economías occidentales, mientras que la China mantuvo su vigor y está transitando de una economía agraria y manufacturera de bajos salarios a otra basada en la innovación científico-técnica, la mejora de la productividad y el desarrollo del sector servicios. En varios años, el sorpasso de China ha EEUU como primera economía mundial puede ser una realidad, y ello, ha conmocionado a las economías desarrolladas particularmente a EEUU, dando lugar a tendencias proteccionistas.
Sin embargo, la conversación entre los presidentes de China y EEUU refleja que EEUU ha reflexionado sobre el camino a seguir descartando una confrontación comercial entre las dos economías más importantes del mundo, aunque sin lugar a dudas, una dosis de proteccionismo para corregir los desequilibrios socioeconómicos que la globalización está llevando a las economías más desarrolladas como la migración irregular y la deslocalización industrial terminarán por introducirse.
Paradójicamente, las dos naciones que fueron pioneras en la inauguración del ciclo neoliberal tras la crisis económica de 1973, Gran Bretaña, bajo el mandato de Margaret Thatcher y EEUU bajo el de Ronald Reagan, son ahora las dos naciones que tras la crisis del 2008 se orientan hacia la implementación de políticas proteccionistas.
Esta tendencia de pasar de una fase de globlalización a otra proteccionista, no es nueva, se ha producido en las cuatro crisis globales más relevantes desde que el capitalismo liberal accedió al poder político en el siglo XIX, la de 1873; 1929; 1973, y 2008.
Las revoluciones liberales de 1830 y 1848 traerían el libre comercio global, pero tras la crisis de 1873 se abriría un prolongado periodo proteccionista basado en áreas geopolíticas de influencia exclusivas de los diferentes imperios coloniales que terminaría en una abierta confrontación en la Primera Guerra Mundial (1914-1918); tras la guerra se inicia de nuevo un ciclo de apertura comercial que terminaría en la crisis de 1929 que daría lugar de nuevo a fuertes tendencias proteccionistas y a la repetición de las disputas que desembocarían en la Segunda Guerra Mundial. En 1945, con la derrota del fascismo se inauguraría un ciclo económico basado en el libre mercado compaginado con la economía estatal, o modelo Keynesiano, que pretendía evitar los errores del liberalismo y del proteccionismo buscando un equilibrio entre ambos; sin embargo, tras la crisis de 1973, el proteccionismo y la economía estatalizada fueron paulatinamente liquidados dando lugar al ciclo neoliberal que con el fin de la Unión Soviética y la incorporación de China a la OMC, conformaría una tendencia globalizadora de la economía mundial sin precedentes.
La crisis del 2008 pondría fin al ciclo neoliberal (1973-2008). La que en principio parecía una crisis cíclica, nueve años después se ha manifestado como una crisis estructural en la que los fundamentos económicos neoliberales que pusieron a EEUU y Gran Bretaña como líderes de la globalización se han vuelto en contra de su prosperidad económica.
Pero en la actual fase de la economía mundo, en la que las interrelaciones económicas mundiales han alcanzado un enorme grado de interdependencia y complejidad, el proteccionismo ya no puede prosperar; el recurso al mismo solamente puede tener un carácter limitado a la protección de los recursos e industrias estratégicas de una nación, y mitigar los impactos más importantes de la globalización como la inmigración irregular y la deslocalización industrial.
Comercio o proteccionismo, una dualidad a la que se referiría (Karl Polanyi) en su análisis sobre la crisis de 1929 de la siguiente manera: “la crisis del ciclo liberal, ha puesto de manifiesto que el concepto de mercado autorregulador es utópico y su desarrollo se ha visto frenado por la autodefensa realista de la sociedad, sin embargo, la deriva hacia un proteccionismo excesivo es un error causado por la impaciencia y la imprevisión.
Globalización basada en un comercio justo y transparente, y protección para lograr la meta de una prosperidad compartida de todas las naciones del mundo, son dos caras de una misma moneda que debiera ser la característica del nuevo ciclo económico que sustituya al viejo ciclo neoliberal de 1973-2008, en el que deberían implicarse y ser líderes las principales potencias del mundo.