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Septiembre 2016


30/09/2016

NOTICIA. El 30/09/2016 se cumplió un año de la intervención militar de Rusia en Siria.

Comentario

Siria un conflicto de alcance geoestratégico

El 28/09/2015 el presidente de Rusia, Vladímir Putin, en el marco del debate general de la 70ª Asamblea General de la ONU, pronunció un discurso en el que abordó de manera singular la lucha contra el terrorismo y en particular contra el Estado Islámico. El 30/09/2015, Rusia, con la autorización del gobierno sirio, intervino militarmente desde el aire en apoyo al ejército sirio en su lucha contra el Estado Islámico. Desde entonces la guerra ha continuado pero la situación en el campo de batalla ha ido cambiando progresivamente. El ejército sirio de estar a la defensiva y con el riesgo de que el Estado sirio, al igual que en Libia, pudiera colapsar, ha pasado a situarse a la ofensiva recuperando territorios ocupados por el Estado Islámico y el Frente Al-Nusra (actual Fatah al-Sham). La emblemática ciudad de Palmira, patrimonio histórico de la humanidad, fue liberada de la ocupación jihadista y, ahora, la batalla de Alepo se ha convertido en el eje central que puede inclinar la guerra definitivamente a favor del legítimo gobierno de Siria.
La intervención de Rusia ha removido también las posiciones de los países que participan en el conflicto sirio. Turquía ha pasado de romper las relaciones con Rusia, a reconciliarse de nuevo con Rusia, en ese periplo Turquía ha reconsiderado su posición en el conflicto sirio, de un apoyo explícito a los grupos armados opositores al gobierno sirio, a concentrarse en la lucha contra los rebeldes kurdos dentro y fuera de Turquía. Arabia Saudita ha pasado de mantener una actitud de reclamar una intervención armada terrestre foránea a moderase en sus declaraciones. EEUU ha ido cambiando de posiciones continuamente desde avivar el conflicto con su apoyo a diferentes grupos armados, a promover conjuntamente con Rusia planes de paz, que tuvieron su expresión más acabada en la resolución 2254 del Consejo de Seguridad de la ONU, en la cual se aboga por la libre determinación del pueblo sirio y la preservación de la unidad territorial de Siria.
En un año las circunstancias del conflicto han cambiado. La derrota del gobierno sirio que parecía inevitable ahora se torna imposible. Lo que parecía un conflicto regional ha ido tomando la naturaleza de un conflicto internacional. Rusia que inició su apoyo al gobierno sirio a petición de éste con el fin de evitar que sucediese en Siria lo acontecido en Libia y porque el triunfo jihadista en Siria suponía una fuente de desestabilización cercana al Cáucaso ruso, ahora se ha tornado en un conflicto en el que el triunfo del gobierno Sirio supone un retroceso de la influencia estadounidense y la de sus dos principales aliados en la región: Israel y Arabia Saudita. La derrota de las bandas armadas en Siria supone un fortalecimiento del denominado por Irán eje de resistencia a las políticas hegemónicas de EEUU, Israel y Arabia Saudita; por ello, los avances del ejército sirio en su lucha contra el Estado Islámico y otros grupos jihadistas lo interpretan negativamente a sus intereses.
Los acuerdos de paz que se han intentado aplicar por iniciativa de EEUU y Rusia tanto el acordado después de la aprobación de la resolución 2254, el 18/12/2015, como el más reciente de una semana del 12 al 19/09/2016, han sido efímeros. Este último incluso solo llegaría a implementarse de manera parcial; la reiterada violación de la tregua por las bandas armadas llevaría al ejército sirio a poner fin a la misma. En esa semana, EEUU fue incapaz de hacer cumplir el compromiso de la tregua a los opositores armados que patrocina calificados por Occidente de “rebeldes moderados”, ni tampoco cumplió el compromiso de separar a estos opositores de las facciones jihadistas, aunque tal promesa es una falacia, pues las supuestas diferencias de unos y otros solo existen en la propaganda mediática occidental con el fin de justificar ante su ciudadanía las intromisiones en Siria de los países de la OTAN al margen del derecho internacional.
En medio de estos incumplimientos sucedieron dos acontecimientos que derrumbaron cualquier esperanza de una tregua: el ataque estadounidense al ejercito Sirio en el que murieron decenas de soldados y que EEUU lo calificó como consecuencia de un error, y el ataque al convoy humanitario de la ONU con destino a Alepo, al que EEUU, sin aportar ninguna prueba, hizo responsable a Rusia.
El final de la tregua anuncia no solo la reanudación de la guerra sino que no existe voluntad alguna por parte de los opositores armados de alcanzar la Paz. La oposición armada al gobierno Sirio, debido a la multitud de grupos que la conforman y al carácter recalcitrante de la mayoría de sus miembros, no tiene capacidad para nombrar interlocutores válidos a una mesa de negociación.
Por otra parte, la guerra en Siria aunque tiene un componente de guerra civil, su naturaleza es principalmente internacional debido a que la mayoría de los combatientes armados son foráneos y a que los países de la coalición internacional liderada por EEUU tienen como objetivo derrocar por la fuerza al gobierno Sirio, y a falta de fuerzas terrestres propias se apoyan en los grupos armados.
La más elemental regla de combate exige la unión de todas las fuerzas para derrotar al enemigo principal, en este caso debiera ser el Estado Islámico, pero la coalición internacional no actúa de acuerdo a la misma y está inmersa en una lucha en dos frentes: contra el Estado islámico y a su vez contra el gobierno sirio, lo cual solo contribuye a la perpetuación del conflicto, y a la existencia de un escenario de guerra en el que el Estado Islámico y al frente Al Nusra se convierten de facto en aliados de los grupos armados que la coalición internacional apoya.
Esa es la realidad que impide que la paz pueda ser fruto de una negociación y, en esta situación, la paz solo puede ser resultado del debilitamiento militar de los grupos armados, lo cual impedirá a su vez que prosperen las intrigas de la coalición internacional por socavarla. Aunque la paz total no será posible alcanzarla en muchos años pues para EEUU, Israel y Arabia Saudita la estrategia de la guerra perpetua es lo que permite impedir que Siria e Irak se consoliden como naciones fuertes en la región que pudieran cuestionar su actual hegemonía regional. La batalla que se libra actualmente por el control de Alepo no solo decidirá el futuro de Siria sino que las naciones que conforman el eje de la guerra en la región, compuesto principalmente por EEUU, Arabia Saudita e Israel salgan debilitadas.
A pesar del cambio geoestratégico que ha adquirido el conflicto sirio, Rusia ya no puede dar marcha atrás en su defensa del legítimo gobierno y la soberanía de Siria. Negada la posibilidad de alcanzar la paz por la vía de la negociación, la opción es alcanzarla con la victoria, la cual debe sustentarse sobre las premisas del único acuerdo internacional acordado hasta ahora por el CSNU: la resolución 2254.

En el conflicto sirio, Rusia e Irán son los únicos que cumplen con la legalidad internacional, por estar autorizados por el gobierno Sirio a participar en la contienda. El resto de países, han tirado por la borda la norma principal de la ONU de que la intervención militar en un país solo es legal y legítima cuando está autorizada por el CSNU o a petición del Gobierno legítimo del país en cuestión. Ninguna de estas condiciones las cumplen los países de la denominada coalición internacional que interviene militarmente en Siria unilateralmente.

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19/09/2016

NOTICIA. El 18/09/2016, finalizó la XVII Cumbre del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) celebrada en la isla de Margarita en Venezuela.

Comentario

Los nada de hoy mañana todo pueden ser

Con la participación de 136 delegaciones provenientes de Estados de África, Asia y América Latina, dentro de las cuales asistieron 14 presidentes y primeros ministros, se desarrolló la XVII Cumbre del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL), entre el 13 y 18 de septiembre en la isla de Margarita en Venezuela. Al final de la Cumbre se emitió una declaración final de 21 puntos (Declaración de Margarita) entre los que destacan:
- La reforma de la ONU para dar un mayor poder ejecutivo a los países en desarrollo.
- La coordinación para la plena aplicación del Programa 2030 de la ONU para el Desarrollo Sostenible.
- La lucha contra el Cambio Climático, instando a los países desarrollados a cumplir sus compromisos de otorgar financiación y transferir tecnología adecuada.
- El compromiso con la Paz  Mundial promoviendo la solución pacífica de las controversias.
- La implicación en las políticas internacionales para promover el desarme, principalmente el Desarme Nuclear.
- Su oposición al Terrorismo  y el Extremismo violento.
- El desarrollo de políticas con el fin de preservar el legado y vigencia histórica de la declaración de Bandung de 1955 del derecho de pueblos y naciones a su Libre Determinación.
- El fomento de la Cooperación Sur-Sur para el desarrollo sostenible de sus pueblos, en complemento de la Cooperación Norte-Sur.

Al término de la Cumbre, Venezuela, asumió la presidencia pro tempore del bloque hasta el año 2019.
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El Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) surgió durante la Guerra Fría en respuesta a las ambiciones hegemónicas de su dos principales contendientes: EEUU y la antigua URSS. En 1955, representantes de 29 regiones y países asiáticos y africanos se reunieron en Bandung para tratar sobre la independencia, la paz y la prosperidad económica. El objetivo de la conferencia era proclamar un nuevo pensamiento independiente de los bloques alineados por la Guerra Fría, proclamando los cinco principios de la coexistencia pacífica: 1. el respeto a la soberanía e integridad territorial de cada país; 2. la no agresión; 3. la no injerencia en los asuntos internos de otros Estados; 4. la igualdad en las relaciones, y 5. el beneficio mutuo. La primera cumbre de Países No Alineados se celebró en Belgrado en 1961.
Desde la Conferencia de Bandung el mundo ha cambiado, y aunque los valores de solidaridad, amistad, cooperación entre naciones que inspiraron la misma, siguen vigentes, ha surgido una nueva realidad geopolítica de dominación global de una única superpotencia y la brecha entre el Norte y el Sur sigue abierta.
En este nuevo contexto el MNOAL necesariamente tendrá que definir más precisamente que se entiende por el no alineamento. En el periodo de la Guerra Fría, el no alineamiento tenía un claro significado de oponerse a las ambiciones hegemónicas de EEUU y la URSS. Las naciones de menor relevancia internacional precisaban forjar un movimiento intersolidario para advertir a las dos superpotencias que lideraban la Guerra Fría, que los países en desarrollo y las nuevas naciones surgidas de la descolonización y que representaban a la mayoría de la humanidad tenían la ambición de establecer una nueva cultura política universal basada en: la paz; la no dependencia política de las potencias hegemónicas, y el desarrollo económico.
Sin embargo, tras el final de la Guerra Fría, el no alineamiento dejo de tener sentido. En la actualidad, el no alineamiento solo puede entenderse por la unión de los países que no aceptan la hegemonía, que en la actualidad la lidera EEUU, pero dentro del MNOAL existen naciones en desarrollo como las monarquías árabes del Golfo Pérsico que están inquebrantablemente alineadas con EEUU, y practican la injerencia y la guerra contra sus países vecinos como la hace Arabia Saudita contra Yemen con el apoyo de EEUU, e injieren en la política y la guerra en Siria, lo que supone una incongruencia con los principios del MNOAL y por lo tanto resta credibilidad a las declaraciones de esta organización.
Los países desarrollados consideran al MNOAL como un anacronismo sin relevancia política internacional, pues aunque los países miembros de este movimiento constituyen la mayoría de las naciones participantes en la ONU, carecen de poder político en el seno de la misma. Por otra parte, más allá de las declaraciones no existen acuerdos políticos y económicos entre sus miembros que les comprometan con una disciplina de bloque.
La debilidad del MNOAL se deriva principalmente de la incongruencia con la que actúan muchos de su miembros con relación a los principios que dicen defender, y ello necesariamente tendrá que hacer evolucionar al MNOAL hacia un tipo de Organización de naciones basada en la coherencia y las posiciones comunes inequívocas en los asuntos de mayor relevancia internacional y opuestas  a las políticas de quienes desde sus ambiciones hegemónicas promueven la guerra y la injerencia para debilitar a los países en desarrollo.
El avance en la relación Sur Sur posibilita la relación Sur Norte en términos más equitativos, por el contrario, la debilidad del Sur perpetúa la tradición imperial del Norte. Esa es la relación dialéctica que marca en la actualidad las geoestrategias globales, el Norte intentando contener y tutelar el desarrollo de los países emergentes a través de promover la desestabilización y la guerra económica de las sanciones para mantener su estatus de dos siglos de predominancia mundial, y los BRICS y otros países en desarrollo promoviendo la cooperación en favor de una transformación mundial hacia un desarrollo soberano de todas las naciones.
En la actualidad, el no alineamiento con las políticas hegemónicas implica el alineamiento con las naciones que promueven la paz y el multilateralismo desde el respeto entre naciones, y ello precisa de un nuevo entendimiento de las naciones comprometidas con la construcción de un mundo multipolar.
Esta nueva asociación basada en el fomento de la paz y el desarrollo tiene un pilar fundamental en los BRICS y particularmente en la relación que tiene China como mayor país en desarrollo con el resto de países en desarrollo. China basa su política exterior en los cinco principios de la coexistencia pacífica y el apego a la legalidad internacional, está comprometida no solo con su propio desarrollo sino con el de todos los países en desarrollo, que actualmente lo realiza a través del financiamiento y construcción de infraestructuras en Latinoamérica, África y Asia, lo que debería inducir al nuevo MNOAL a un acercamiento al Grupo de los 77 más China.
Sin embargo, por encima de los alineamientos internacionales deberán ser principalmente los propios desheredados de la Tierra, que viven en su mayoría en los países en desarrollo, quienes deberán forjar su destino traduciendo en sus propios ámbitos regionales desde la premisa de la paz sus metas de desarrollo en realidades concretas.

Ese sigue siendo el desafío de la esperanza de los que, aun siendo mayoría, nada hoy son, pero que con acierto político y económico tienen un mundo por ganar, en el que mañana todo pueden ser.

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06/09/2016

NOTICIA. El Instituto Brasileño de Opinión Pública y Estadística (IBOPE), en un informe publicado el 05/09/2016, sitúa la aprobación ciudadana al gobierno del presidente brasileño, Michel Temer, entre el 8% y el 19% en las 27 capitales regionales de Brasil.

Comentario

La prolongada lucha de clases en América Latina

Michel Temer tras ejercer desde el 12 de mayo como presidente interino por la destitución por el Senado de Dilma Rousseff, el pasado 31 de agosto fue proclamado por el Congreso como nuevo presidente de Brasil con 61 votos a favor y 20 en contra.
La coherencia democrática después del fallo de destitución de la presidenta le tenía que haber llevado al Congreso a someter su veredicto al sufragio de los electores quienes fueron los que otorgaron la presidencia a Dilma Rousseff, y en caso de ratificación proceder a la convocatoria de nuevas elecciones presidenciales, sin embargo, el Congreso de Brasil en una clara contradicción democrática se erigió por encima de la voluntad popular, siendo nombrado por primera vez en la etapa democrática de Brasil el presidente de la nación sin someterse al sufragio de los ciudadanos.
Hasta ahora ninguna instancia judicial competente se ha pronunciado sobre la constitucionalidad de la decisión del Congreso de elegir un nuevo presidente en lugar de dar paso al voto popular, lo que induce a pensar que la propia judicatura está forzando la legalidad institucional en contra de los procedimientos democráticos.
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En el fondo de la cuestión, como en todas las confrontaciones políticas de importancia que han sucedido en los países latinoamericanos, existe una profunda lucha de clases entre los intereses de una oligarquía económica y política que ha detentado la propiedad de las riquezas en las diferentes naciones latinoamericanas, y el conjunto de clases populares que han venido subsistiendo en su mayoría en economías de autoconsumo en las zonas rurales y dentro del denominado sector informal en las urbanas.
El atraso latinoamericano, teniendo en cuenta el enorme recorrido histórico desde su independencia hace dos siglos, es fruto de una estructura de propiedad basada en familias oligárquicas que han antepuesto su beneficio y estatus social a la modernización de sus países. Las oligarquías han perpetuado su poder debido a que históricamente han dominado todos los resortes del Estado, policial, militar y judicial. Los intentos de cambios políticos, en unos casos por alzamientos populares, en otros por las urnas como fue el intento fallido en Chile en los años setenta por el presidente Salvador Allende, fueron ahogados con la represión.
La lucha de clases en Latinoamérica ha tenido su origen y dramatismo en la desigualdad social. En el periodo de férreas dictaduras tuvo su oposición en la sublevación armada. En los años sesenta y setenta varias naciones latinoamericanas siguiendo el ejemplo de la revolución cubana se alzaron en armas contra dictadores y regímenes corruptos. En Nicaragua, Colombia y El Salvador en guerrillas predominantemente rurales, y en Brasil, Argentina y Uruguay de tipo urbano. El contrapoder armado después de Cuba solamente llegaría al poder en Nicaragua con el derrocamiento por el Frente Sandinista de la dictadura somocista. Sin embargo, posteriormente sería Nicaragua quien marcaría la pauta de priorizar la democracia sobre el poder de las armas. El Frente Sandinista tras su llegada al poder en 1979 dio paso a una constitución democrática; en 1990 los sandinistas perdieron las elecciones, pero asumieron su derrota poniendo fin a la premisa de la izquierda revolucionaria “que el poder ganado con las armas debía ser mantenido de la misma manera”, cuestión que las fuerzas derechistas nunca lo habían hecho, pues cuando perdían las elecciones por gobiernos opuestos a sus intereses recurrían al Golpe de Estado militar.
La experiencia nicaragüense abriría la esperanza a la solución de otros conflictos armados como sucedió en El Salvador en los años noventa, y ahora está a punto de solucionarse en Colombia con el acuerdo del gobierno de Manuel Santos y las guerrillas de las FARC que pondrá fin a medio siglo de enfrentamientos armados. Desde los años noventa, el recurso al golpe militar y a la sublevación armada quedó relegado del escenario de la lucha de clases en Latinoamérica; la misma pasó a situarse en el escenario de la confrontación política democrática.
En la primera década del presente siglo, la concurrencia de tres importantes factores, contribuyeron al auge electoral de las fuerzas populares progresistas en la mayoría de los países latinoamericanos: 1. el fracaso de los gobiernos derechistas en los años noventa que no hicieron nada por redistribuir la riqueza; 2. el inicio de un ciclo económico alcista 3. la ciudadanía había superado el miedo a que un resultado electoral adverso a los poderes políticos tradicionales pudiera desembocar en un golpe de Estado militar, y 4. la apuesta de los partidos populares y soberanistas por los métodos democráticos para llevar a cabo los cambios políticos de nacionalización de los recursos naturales y la distribución de la riqueza.
Estos factores no solo contribuyeron al triunfo de las fuerzas progresistas sino que las consolidaron en el poder. Bolivia, con Evo Morales; Venezuela, con Hugo Chávez; Brasil, con Lula da Silva; Rafael Correa en Ecuador, y el retorno en nicaragua del Frente Sandinista al gobierno en el 2006 tras dieciséis años en la oposición, entre otros, marcaron una nueva etapa Latinoamericana que sería definida por el presidente ecuatoriano Rafael Correa: “no como una época de cambio, sino como un cambio de época”.
Sin embargo, la llegada al gobierno de las formaciones progresistas, en ningún momento ha significado que la lucha de clases haya terminado en los países latinoamericanos. Las oligarquías latinoamericanas impedidas para el golpe militar por el rechazo popular, han venido manteniéndose en la oposición política, pero su tradición de tomar el poder por medios ilícitos ha seguido presente, y en las naciones donde no han podido acceder al poder a través de la urnas lo han venido realizando a través de golpes institucionales blandos, como sucedió en Honduras en 2009 con la relegación del poder del presidente Manuel Zelaya, en Paraguay en 2012 con la destitución del presidente Fernando Lugo, y ahora, en Brasil, con la destitución de la presidenta Dilma Rousseff.
El éxito en la permanencia de los gobiernos progresistas en Latinoamérica ha estado muy ligado a la prosperidad económica, pues una vez que Estados como Bolivia, Venezuela, Ecuador, Brasil y Argentina tuvieron el control de los recursos naturales, sus ingresos permitían la redistribución de la riqueza, pero a pesar de las políticas económicas redistributivas, debido a la  ausencia de programas efectivos de los nuevos gobiernos orientados a la diversificación económica y al desarrollo científico técnico, la estructura económica de estos países no ha cambiado, siguiendo anclados en el viejo modelo económico sustentado principalmente en el comercio de materias primas.
En la segunda década del presente siglo, a estos errores de los gobiernos progresistas se han sumado los efectos negativos de la crisis financiera del 2008. La caída de los mercados y precios de las materias primas ha mermado los ingresos de los Estados y, con ello, las reservas dedicadas a los programas sociales también. Sectores de las clases populares han ido perdiendo confianza en los gobiernos progresistas y, esta debilidad en los apoyos sociales, está llevando a las viejas oligarquías a intentar revertir la situación política para volver a través de sus representantes políticos de nuevo al poder.
Las oligarquías latinoamericanas no tienen proyecto de país, su único interés es beneficiarse del comercio de los recursos naturales y seguir gobernando de espaldas a los intereses de la mayoría, manteniendo sus países como lo han venido haciendo durante décadas como meros suministradores de materias primas. Este proyecto es también el proyecto de EEUU y de las grandes empresas y grupos mediáticos de los países desarrollados que no ven con agrado el desarrollo económico independiente e inclusivo de Latinoamérica y quieren anclarlo de la mano de estas oligarquías apátridas al pasado para evitar la unión de las naciones latinoamericanas y para privatizar y controlar de nuevo los recursos naturales, entre los que destacan principalmente los de Venezuela, país que alberga la mayor reserva de petróleo del mundo.
Sin embargo, a pesar de que la vuelta al poder, como ha sucedido en Brasil, de los poderes fácticos oligárquicos suponga un paso atrás en el proceso de modernización e integración latinoamericana, su permanencia en el poder, por no representar los intereses populares, será efímera. Al final lo que debe contar y contará, serán los resultados prácticos del desarrollo como nación en beneficio de las clases populares.
La lucha de clases en Latinoamérica viene de un largo recorrido y aun le queda un largo trecho, hasta que ésta pase a ser historia cuando se alcance la prosperidad integral de las naciones que la componen. El gran avance histórico es que, con toda probabilidad, el camino ya no estará sembrado de dictaduras sangrientas por el rechazo popular a las mismas. Deberá ser con procedimientos democráticos como habrá que dirimir las diferencias.

Agosto 2016

29/08/2016

NOTICIA. El 4 y 5 de septiembre tendrá lugar en Hangzhou (China), la Cumbre del G20

Comentario

La cumbre del G20 y las contradicciones del crecimiento económico mundial

La cumbre del G20 en Hangzhou, está siendo activamente preparada por China para que constituya un punto de partida nuevo en el impulso al crecimiento económico mundial.
El enfoque de la cumbre se orientará a la reforma estructural del vigente modelo económico basado casi exclusivamente en el estímulo financiero y las políticas monetarias flexibles, por otro modelo económico que persiga un crecimiento económico mundial robusto y sostenido, basado principalmente en: 1. el desarrollo de la economía verde; 2. la reactivación de la inversión en infraestructuras para lograr una mayor conectividad entre los espacios geoeconómicos, y 3. el estímulo a la innovación y al desarrollo de la nueva revolución industrial marcada por la robotización y la digitalización de la industria y los servicios, mediante políticas activas de gobiernos y emprendedores, sustentadas en un consenso internacional sobre el desarrollo, en el que deberán participar activamente los países en desarrollo.
China con este enfoque pretende aportar su experiencia en el cambio interno del modelo económico en la que está comprometida basado fundamentalmente en las premisas anteriores propuestas para el G20 (1). Sin embargo, hasta ahora, desde la crisis financiera del 2008, el G20 que desplazó al G7 para promover la reactivación económica global y una mejor gobernanza económica mundial, no ha conseguido avances de relevancia en este propósito.
La cumbre del G20 de Hangzhou, se celebra en medio de una frágil recuperación de la economía mundial y después de haber aplicado las economías desarrolladas todas las recetas económicas conocidas basadas en las políticas monetarias más agresivas y las políticas fiscales más flexibles. El G20, que funcionó al principio como un club de las principales economías del mundo, se ha convertido en la plataforma primaria mundial de coordinación de políticas económicas, la continuidad de este foro en una economía mundial fuertemente interconexionada resulta muy necesaria, pero sin éxitos que lo sustenten puede terminar por entrar en declive. La esperanza de esta cumbre es que se cambie la tendencia anterior y suponga un cambio de paradigma económico apostando por un nuevo enfoque económico en el objetivo de situar a la economía mundial en la senda del crecimiento (2).
Las contradicciones de los principales actores económicos que sustentan el G20 son profundas, principalmente las marcadas por los diferentes enfoques del modelo económico mundial que debe prevalecer. El vigente modelo económico mundial tuvo su origen tras la Segunda Guerra Mundial en los Acuerdos de Bretton Woods (1944), donde los países industriales otorgaron a EEUU, entonces única potencia industrial que no había sufrido en suelo propio la devastación de la guerra, el liderazgo de la economía mundial. En estos acuerdos se impuso el denominado modelo económico Keynesiano, el cual surgió como respuesta al fracaso del modelo liberal que conllevó a la crisis de 1929 y al posterior modelo proteccionista de los gobiernos fascistas. El modelo Keynesiano resultó una mezcla entre liberalismo y proteccionismo en el que la fuerzas económicas del mercado tenían una contraparte importante en el Papel del Estado. La crisis de 1973 pondría fin a este modelo y volvería con inusitado vigor un nuevo liberalismo económico o Neoliberalismo que se encargó de relegar al Estado de sus principales funciones económicas, y tuvo su mayor significación en la privatización del grueso de las finanzas estatales. La liberalización financiera pronto cobró importancia no solamente dentro de las naciones industrializadas sino que se internacionalizó, de tal manera que los dueños del capital operaban libremente a nivel mundial debido a una desregulación financiera internacional que continúa a día de hoy, siendo los paraísos fiscales el exponente máximo de esta desregulación.
La base principal del crecimiento económico de este modelo económico mundial se ha venido sustentando en la demanda efectiva de los países desarrollados quienes con menos de un tercio de la población mundial han venido acaparando durante décadas mas de dos tercios de su PIB. La crisis financiera del 2008 ha supuesto la mayor convulsión sufrida del orden económico mundial establecido en Bretton Woods, con su variante Keynesiana y Neoliberal. La razón principal ha sido la crisis del modelo liberal global que ya había tenido desde su instauración en el siglo XIX dos crisis importantes, en 1873 y 1929. Las crisis liberales profundas se han producido cuando el acaparamiento de capital sin regulación le induce a sus dueños a priorizar la obtención de beneficios a través de la especulación en lugar de la producción. La crisis del 2008, se produjo por el éxito que supuso alcanzar el cenit del paradigma neoliberal global de todo el periodo neoliberal de 1973 al 2008: conseguir la mayor concentración de capital con la menor regulación estatal.
La desregulación financiera internacional ha sido la característica singular del modelo de acumulación del periodo (1973-2008) sin que los Estados dominados por las convicciones neoliberales hayan hecho lo suficiente para impedirlo, con ello, a diferencia de las crisis de 1873 y 1929 que fueron contrarrestadas con medidas estatales, el liberalismo alcanzó su mayor auge económico. Actualmente, la enorme masa de capital global no la mueven los gobiernos sino instituciones financieras opacas, que siguen orientadas a la especulación, entre ellas la financiación de las deudas soberanas que lastran las economías nacionales con el servicio de la deuda anual cuyo pago a estas instituciones precisa de una carga fiscal adicional sobre las clases medias que limita la demanda efectiva. El dinero desregulado con la especulación genera beneficios a estas instituciones pero, a la vez, impide que se den las condiciones para la inversión productiva debido a la debilidad de la demanda del consumo que la carga fiscal impone, constituyéndose desde el punto de vista del crecimiento económico en un dinero improductivo.
En origen, el propósito del G20 fue desenredar este nudo gordiano introduciendo una regulación financiera internacional, no solo para controlar el mercado de capitales sino, lo más importante, para habilitar los mecanismos legales que hubiesen permitido expropiar vía fiscal parte del capital oculto para utilizarlo en aliviar de cargas fiscales a las clases medias y promover a su vez una demanda efectiva agregada dentro de las economías nacionales. Pero nada de ello ha sido posible y las economías desarrolladas se encuentran en una vía muerta de lento crecimiento. La esperanza de que las economías emergentes sustituirían a la locomotora económica global que durante décadas han constituido las economías del G7, en la actualidad, se ve mermada porque los países emergentes se han desarrollado en dependencia de la demanda efectiva de los países ricos, en unos casos por ser suministradores de materias primas como Rusia y Brasil y, en otros, como China e India por ser contribuyentes de mano de obra barata, por lo que la debilidad de las economías desarrolladas lastra también a las emergentes.
El nudo gordiano no parece pues que se pueda desenredar y precisa ser cortado con la introducción de un nuevo paradigma económico global. Ésta parece ser la apuesta de China en el G20 con la introducción del concepto de un nuevo modelo de desarrollo global, en el que los países en desarrollo, ante la incapacidad de los países desarrollados para continuar liderando el crecimiento mundial, promuevan, como lo está haciendo China internamente, un cambio de modelo económico para activar su industrialización. Como ejemplo estaría la agenda de industrialización aprobada por África-China el 05/12/2015, en la II cumbre del Foro de Cooperación África-China (FOCAC), en Johannesburgo (Sudáfrica) que agrupa a China y 50 países africanos, en la que China se comprometió a invertir 60.000 millones de dólares principalmente en infraestructuras.
Sin embargo, los países industrializados a pesar de estar en una situación económica de lento crecimiento no van a renunciar a seguir siendo los rectores de la economía mundo. La contradicción que se les presenta a las potencias industriales representadas en el G7 es que precisan de un crecimiento económico global del cual beneficiarse, pero si este crecimiento supone que las principales naciones en desarrollo les superen en PIB éstas pueden terminar relegándoles de su predomino económico mundial centenario.
Esta cuestión, le está llevando particularmente a EEUU a una cierta confusión en las relaciones económicas con otras naciones, principalmente con China. Sus dos proyectos, el Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP) y el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), están orientados a crear un ámbito económico propio como contrapeso a los BRICS, pero estos espacios que EEUU piensa crear, aunque acaparan la mayor parte del PIB mundial, no tienen el potencial de crecimiento que tienen los proyectos de conectividad euroasiática de los que el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (BAII) es su mayor exponente, y del que EEUU y Japón se han autoexcluido; por otra parte, la política económica de EEUU con relación a los países en desarrollo ha estado tradicionalmente orientada a mantenerlos como meros suministradores de materias primas apoyándose en la perpetuación de oligarquías que centenariamente no se han preocupado por el desarrollo de sus países, como sucede en casi todos los países de Latinoamérica. La hegemonía económica global estadounidense también le ha permitido la implementación de políticas económicas destructivas como forma de intentar arruinar a naciones a través de bloqueos y sanciones, como son ahora los casos más significativos de Rusia e Irán, y en otros casos con la guerra como ha sucedido tras sus intervenciones militares en Afganistán, Irak y Libia.
El concepto de un desarrollo económico mundial en una relación de ganar todos, por el que apuestan las potencias emergentes, no termina de convencer a EEUU, pues bajo ese principio en un recorrido histórico de unas pocas décadas teme ser relegada de su preponderancia económica mundial. El concepto de un mundo pobre y otro rico que le ha otorgado el dominio económico global desde los Acuerdos de Bretton Woods sigue seduciendo a los poderes económicos estadounidenses pues tal concepto es el que le asegura la perpetuación de su hegemonía económica; sin embargo, ello necesariamente debería llevar a tener que recomponer el modelo económico global del periodo (1973-2008) en el que el G7 debería ser el que seguiría liderando el crecimiento mundial por elevación del consumo de sus propias sociedades, pero desde la crisis del 2008 y las consecuencias derivadas de la misma de concentración y desregulación internacional del capital y el aumento de las deudas soberanas, no lo hacen posible. Inevitablemente, se ha entrado en una etapa histórica en la que el crecimiento económico mundial, en el grado suficiente para asegurar la rentabilidad de las empresas (3), solo es posible sumando al consumo de las sociedades desarrolladas el consumo de las sociedades en desarrollo, incorporando para ello a la demanda económica efectiva, a los miles de millones de habitantes que las componen, y ello, precisa de un nuevo modelo de desarrollo de las características propuestas por China a la cumbre del G20.
El cambio del modelo económico mundial no se producirá como si de un nuevo Bretton Woods se tratara, sino que será fruto de la confrontación prolongada de dos modelos de desarrollo económico mundial, el que pretende seguir basándose en el desarrollo del subdesarrollo para asegurar el dominio económico global de las potencias industriales neoliberales, y el que apuesta por la integración económica mundial de todos los países del mundo sin excepción basado en: 1. la cultura de la colaboración en una relación de ganar todos frente al modelo de exclusividad de unas pocas naciones; 2. la implementación de grandes proyectos de infraestructuras en los países en desarrollo frente a quienes quieren anclarlos como meros suministradores de materias primas, y 3. la promoción de la innovación en todos los ámbitos de la ciencia y la tecnología con la transferencia del conocimiento civil entre todas las naciones frente a quienes pretenden mantener en el subdesarrollo tecnológico a las naciones que históricamente se han incorporado más tarde al área del conocimiento.
En la implementación de este modelo de desarrollo económico mundial, la colaboración de las naciones en desarrollo y de las potencias emergentes constituirá la principal política  transformadora.

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NOTAS:
(1) La naciones que constituyen el G20 representan el 85% de la economía mundial, el 75% del comercio global y acogen a dos tercios de la población mundial.

(2) El Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé que el PIB mundial se incrementará un 3,1%, a este porcentaje China contribuirá con 1,2 puntos; India con 0,6 puntos; el G7 con 0,8 puntos de los que 0,3 puntos corresponderán a EEUU; el resto de la economía global contribuirá con 0,5 puntos.

 (3) Para asegurar la rentabilidad del conjunto empresaria global, la economía mundial debe crecer por encima de las optimizaciones productivas para abaratar costes que obliga al empresario en el mercado competencial a tener que vender más productos para asegurar el mismo volumen de ingresos.
Si la mejora de la productividad global anual se sitúa en un 3% el crecimiento mundial debería crecer por encima de ese porcentaje para asegurar que la expansión de la economía permita aumentar el empleo.


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09/08/2016

NOTICIA. El 09/08/2016, los presidentes de Rusia y Turquía, Vladimir Putin y Recep Tayyip Erdogan, se reunieron en San Petersburgo.

Comentario

Turquía entre Oriente y Occidente

Los presidentes de Rusia y Turquía, al término de su reunión en San Petersburgo, realizaron una rueda de prensa para transmitir las primeras impresiones tras su encuentro. En sus declaraciones ante la prensa los presidentes ruso y turco manifestaron su propósito de restablecer plenamente las relaciones entre ambos países. En palabras de Putin, “el hecho que la visita del presidente turco, se haya realizado a pesar de la complicada situación política interna de Turquía, evidencia un deseo firme de retomar el diálogo y restablecer las relaciones en particular en lo que respecta al restablecimiento de los vínculos económicos y la cooperación en la lucha contra el terrorismo", por su parte, el mandatario turco manifestó, “su confianza en que la cooperación con Rusia favorezca la resolución de muchos problemas en la región del Próximo Oriente”.
La importancia de la visita y de los temas a tratar quedó reflejada en la selecta delegación que acompaño al presidente turco compuesta por: el vicepresidente del Gobierno Mehmet Simsek; el ministro de Exteriores Mevlut Cavusoglu; el titular de Economía Nihat Zeybekci; el de Turismo y Cultura Nabi Avci; el de Alimentos, Agricultura y Ganadería Faruk Celik; el de Energía Berat Albayrak; un alto cargo del gobernante Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) Mehdi Eker, y el jefe del Servicio de Inteligencia Nacional (MIT), Hakan Fidan.
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La  cumbre de San Petersburgo anuncia un tiempo nuevo de mayor colaboración entre Rusia y Turquía.  La visita de Erdogan a Rusia se celebra tres semanas después del fallido Golpe de Estado del 15/07/2015, siendo el primer viaje al extranjero del mandatario turco después de la intentona golpista que ha enfriado las relaciones de Turquía con sus socios de la OTAN.
El deseo de reconciliación de Turquía con Rusia ya lo había manifestado el gobierno turco en el pasado mes de junio con las disculpas del presidente turco al presidente ruso por el derribo el 24/11/2015 del cazabombardero ruso Su-24 por un avión turco, y que llevó a Moscú a congelar las relaciones con Turquía. Con ese gesto de reconciliación hacia Rusia, exigido por Moscú como condición imprescindible para reanudar las relaciones diplomáticas, Turquía mostró su determinación de tomar decisiones independientes de los dictados de Occidente, lo cual fue duramente criticado por los países socios de la OTAN unos días antes de la intentona golpista.
El golpe militar fue abortado rápidamente por las protestas de los partidarios de Erdogan en las calles de las principales ciudades de Turquía en las que murieron más de 200 manifestantes a manos de los golpistas. Tras el fracasado golpe,  la reacción del gobierno turco ha sido contundente, instituyó el Estado de Emergencia por tres meses en toda Turquía, fueron apartados de sus puestos miles de militares y funcionarios y muchos de ellos se enfrentan a cargos de sedición. La respuesta dada por el gobierno turco ha sido ampliamente criticada por los países de la OTAN, considerándola desproporcionada, pero el gobierno turco ha hecho caso omiso, justificando sus medidas por la necesidad de desmontar el supuesto Estado paralelo que los seguidores del clérigo turco Fetullah Gulen, refugiado en EEUU, han ido formando durante años y, con ello, evitar posibles nuevas intentonas golpistas.
Las reacciones al fallido golpe sobre los posibles inductores, han sido diferentes, mientras que para el gobierno turco el inductor principal ha sido el clérigo Fetullah Gulen apoyado por EEUU, los países de la OTAN se han mostrado indignados por tales afirmaciones, sin embargo, los anuncios de inocencia de los países occidentales no parece que hayan convencido al gobierno turco ni a la mayoría de la sociedad que es en definitiva la opinión que cuenta y determina la acción política de los dirigentes turcos.
El presidente turco, no ha ocultado su satisfacción por la condena inmediata de Rusia al golpe, y ha reprochado a los socios de la OTAN la falta de apoyo inmediato tras la intentona golpista y a las acciones represivas y preventivas tomadas por el gobierno turco a posteriori.
De esta controversia entre el presidente turco y los mandatarios occidentales lo que si parece evidente es que el carácter independiente de Erdogan se está convirtiendo en un problema y ha dejado de ser un político de confianza para los actuales dirigentes de la OTAN, lo cual le pone al presidente turco en el disparadero de ser una victima de la intrigas occidentales cuando la ocasión lo permita. Una situación que ya ha sucedido en el pasado con otros dirigentes que, por rebelarse a la tutela estadounidense, pasaron de ser aliados a enemigos de EEUU.
El presidente Erdogan, hasta la intentona golpista creyó que la importancia de Turquía y el acuerdo alcanzado con la UE sobre la política de refugiados le convertía en un socio imprescindible lo que le permitía tomar decisiones independientes como la de retomar sus relaciones con Rusia, pero la intentona golpista ha puesto de relieve que, si bien es una realidad incuestionable la importancia de Turquía para la OTAN, no tienen porque serlo los actuales dirigentes turcos, aunque, tras el fallido golpe, convertido Erdogan en el hombre fuerte de Turquía, la UE y EEUU van a tener que gestionar las relaciones con Turquía desde la desconfianza recíproca.
El giro iniciado por Turquía hacia un restablecimiento de las relaciones con Rusia es una necesidad histórica para no quedar aislada geopolíticamente en un terreno de nadie. El proyecto de integración europea con el que los dirigentes de la UE pretenden seducir a Turquía se ha convertido en un espejismo, no solo por el recelo de algunos gobiernos europeos sino porque la creciente sensibilidad xenófoba de la sociedad europea por el problema de los refugiados, haría imposible la admisión de una masiva llegada de ciudadanos turcos a la UE, lo cual fue unos de los argumentos utilizados por los partidarios del Brexit, y de hecho, todavía la UE no ha implementado el acuerdo que tenía que haber entrado en vigor en junio del presente año para la supresión del visado a ciudadanos turcos que quieran viajar a la UE.
La política seguida hasta ahora por Turquía con relación a Siria e Irak de considerarlas como naciones que debían ser tuteladas por el gobierno de Ankara, en la anacrónica pretensión de restaurar parte del antiguo imperio Otomano, ha quedado finiquitada con la intervención rusa en el conflicto sirio. El cambio de tendencia en todos los frentes en Siria es una realidad. El Ejército Árabe Sirio ha pasado de estar a la defensiva ante los grupos armados instrumentalizados por Arabia Saudita, Israel y los países de la OTAN de los que Turquía ha sido quien más apoyo logístico les ha prestado, a situarse a la ofensiva. Y en la actualidad, la posible victoria del gobierno sirio en la batalla de Alepo va a constituir un punto de inflexión crucial en toda la política del Oriente Medio. Con la misma, la alianza de Irán, Irak, Rusia y Siria se verá fortalecida y las posiciones belicosas de Israel, Arabia Saudita y EEUU principales patrocinadores de los grupos armados en Siria quedarán debilitadas. La batalla de Alepo ha pasado a ser pues, el Stalingrado Sirio.
Este cambio de escenario, tanto de las relaciones de Turquía con la UE como de la correlación de fuerzas en el Oriente Medio ha hecho recapacitar al gobierno turco que entiende que su política expansionista en la región no tiene futuro y que su posible ingreso en la UE tras la crisis de los refugiados se vislumbra lejana cuando no imposible, y ello le ha impulsado a buscar el acercamiento a Irán y Rusia con el fin de diversificar sus relaciones, lo que le otorga mayor independencia como nación y un mayor encaje económico entre la UE y el espacio euroasiático.
El espacio euroasiático se está conformando con dos centros económicos de vital importancia, al oeste la UE y al este China. Turquía esta obligada a actuar en dos frentes, hacia Occidente por formar parte de Europa y hacia Oriente por ser una de las puertas más importantes que puede unir Europa con Asia.
Sin embargo, en el presente, el gran problema del gobierno turco es que debido a las cambiantes políticas de los últimos años carece por ahora de la confianza suficiente tanto de sus aliados de la OTAN como de Rusia, lo que induce a estos socios a tener que adoptar políticas prudentes. El restablecimiento de las relaciones con Rusia es un primer paso al que deberán suceder otros basados en intereses prácticos comunes, como la reanudación del proyecto conjunto Turk Stream, de igual manera, Turquía deberá avanzar con la UE en la misma dirección de acuerdos prácticos sin caer en el chantaje de que debe elegir entre Rusia o la UE.

Un cambio de Turquía, orientado a ser una potencia regional sin aspiraciones territoriales expansionistas; independiente de los dictados de otras potencias, y con una política de paz y diálogo para hallar soluciones de convivencia con las minorías Kurdas, permitiría situar a Turquía en la perspectiva de aprovechar su estratégica ubicación geopolítica entre oriente y Occidente para abrir una etapa de paz y desarrollo.

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01/08/2016

NOTICIA. El 31/07/2016, en la ciudad polaca de Cracovia, el Papa Francisco, puso fin a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ)

Comentario

Quién cree en el mensaje de la universalidad

El 31/07/2016, el Papa Francisco en la explanada bautizada como Campo de la Misericordia en Cracovia (Polonia), en su homilía de clausura de la XXXI Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), ante cerca de dos millones de jóvenes les animó a defender "una nueva Humanidad".
El Papa Francisco pidió a los jóvenes que crean en un "nuevo mundo sin odios o fronteras como barreras, que sabe apreciar sus propias tradiciones sin egoísmo", y les exhortó a luchar pacíficamente por la honestidad y la justicia.

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El Papa Francisco en la elaboración de un nuevo pensamiento católico adaptado a los desafíos actuales mundiales viene insistiendo en la recuperación de la universalidad como fundamento del destino de la humanidad. Lo hizo en junio del 2015, en la Carta Encíclica, Laudato Si’, sobre: El Cuidado de la Casa Común”, en la que incorporó al pensamiento católico el impacto medioambiental y humano que actualmente padece la Tierra y la humanidad. La encíclica se situó  dentro del pensamiento universal en el diagnóstico y orientaciones para abordar el necesario cambio ideológico, político y económico para lograr la  unión de los seres humanos en armonía con la Naturaleza; ahora en Cracovia, en su homilía ante cientos de miles de jóvenes de todo el mundo volvió a insistir en la necesidad de recuperar los ideales universales de redención en la Tierra de todo el Género Humano.
Entonces y ahora con su exhorto a creer y luchar por un nuevo mundo fraternal abre una puerta inconmensurable a favor del diálogo entre diferentes formas de humanismo sea laico o religioso porque en los fundamentos de su universalidad existen los puntos de encuentro de quienes desde diferentes convicciones creen y trabajan en el objetivo de la fraternidad entre todos los seres humanos.
Sin embargo, el propio Francisco sabe que su discurso puede quedar en la envoltura, sin llegar a los corazones, cuando afirmó: "No dejen que sus almas sean anestesiadas, apuesten por el hermoso amor, que supone también una renuncia y un fuerte no al doping del éxito a cualquier precio y a la droga del pensamiento que sólo gira en torno a uno mismo y su propia comodidad".

El ideal de la universalidad ha sido consustancial al nacimiento y evolución de las grandes religiones, y tomó un fuerte impulso con el surgimiento del pensamiento ilustrado basado en la razón en los siglos XVIII y XIX, pero las trágicas consecuencias de expansión por la fuerza por diferentes religiones e ideologías del ideal de la universalidad que han terminado en guerras y barbarie, suscita el escepticismo de que tal ideal sea conveniente, y los hechos históricos parecen justificarlo.
En la edad Media y Moderna, debido a las guerras de religión que asolaron el mundo cristiano y musulmán y, en la Edad Contemporánea:
-A principios del siglo XIX, con la expansión por medio de la guerra de los ideales “universales” de la revolución francesa por Napoleón al resto del mundo;
- Durante los siglos XIX y XX, con la colonización por los imperios europeos de los territorios que constituyen los actuales países en desarrollo para extender los valores “universales” de la civilización occidental;
-En la Segunda Guerra Mundial, por la ambición del fascismo de dominar el mundo en base a sus propios valores “universales” (1939-1945);
-En el periodo de la Guerra Fría, debido a la ambición soviética y estadounidense de tutelar a las naciones bajo sus áreas de influencia en base a los principios “universales” del socialismo y el liberalismo (1945-1989),
-Desde el final de la Guerra Fría, por la pretensión de EEUU de exportar por la fuerza los valores “universales” de la democracia para intentar someter a su tutela a otras naciones, como lo ha hecho en las guerras de Afganistán, Irak y Libia.
Todas estas experiencias históricas muestran como el ideal de la universalidad se convierte en un atentado a la paz entre naciones y en una catástrofe humanitaria cuando se intentan imponer por la fuerza. Los valores de la universalidad solamente pueden ser logrados desde la colaboración, porque ningún fin justifica la guerra de unas naciones contra otras. Solamente se puede considerar legítima la guerra cuando es  defensiva, considerando que quien se defiende nunca inicia la guerra sino que responde a la misma de manera proporcionada a la agresión.

Sin embargo, el pensamiento político en el seno de las sociedades occidentales sigue inspirado en el derecho a intervenir e injerir en otras naciones en base a una supuesta supremacía moral en derechos humanos. Los países de la OTAN con menos de un 15% de la población mundial concentran más del 50% de los gastos militares del mundo y las principales intervenciones militares fuera de sus fronteras lo han protagonizado naciones de la OTAN, en unos casos, sin contar con la autorización de la ONU como lo fue en Irak, en otros sin el permiso del gobierno afectado, como es el caso actual en Siria donde la coalición internacional liderada por EEUU interviene sin el permiso del gobierno legítimo sirio ni de la ONU, o en claro abuso del mandato de la ONU como lo fue en Libia donde tomó partido en la guerra interna de ese país para derrocar al régimen de Gadafi. De esta cultura occidental, que justifica la injerencia participan con mayor o menor convicción tanto los partidos y gobiernos de derechas como de izquierdas.
De manera diferente los países del área euroasiática y de la región de Asia Pacífico han ido consolidando sus relaciones en base a los cinco principios de la coexistencia pacífica nacidos de la voluntad de que ninguna nación debe imponer su hegemonía ni injerirse en los asuntos de otra nación y se fundamentan en: 1. El respeto a la soberanía e integridad territorial de cada país; 2. La no agresión; 3. La no injerencia en los asuntos internos de otros Estados; 4. La igualdad en las relaciones, y 5. El beneficio mutuo.
Estos principios se fundamentan en la carta fundacional de las Naciones Unidas y resumen la doctrina para mantener la paz y promover la confianza en las relaciones entre naciones. De manera diferente, el autoarrogado derecho excepcional de algunas naciones occidentales a la intromisión unilateral en los asuntos de otras naciones promueve la desconfianza entre las mismas, y es la base que impulsa a la carrera armamentista.

La universalidad, precisa no solo de propósitos, sino de cómo se entiende la misma en la acción política y, en la actualidad, después de siglos de enfrentamientos en su nombre, los principios de la coexistencia pacífica son uno de los principales pilares sobre los que puede construirse la confianza en las relaciones internacionales para posibilitar la unión fraternal entre naciones como forma de avanzar hacia un "nuevo mundo sin odios o fronteras como barreras, que sabe apreciar sus propias tradiciones sin egoísmo”.

Julio 2016


22/07/2016

NOTICIA. Donald Trump y Hillary Clinton competirán por la presidencia de EEUU.

Comentario

EEUU. La crisis de Liderazgo en la carrera presidencial

El 20/07/2016, Donald Trump, aspirante por el partido republicano para la presidencia de EEUU, tras una campaña plagada de cuestionamientos sobre su nominación, alcanzó en la Convención Nacional Republicana los votos necesarios de delegados para ser elegido oficialmente candidato presidencial. Hillary Clinton, después de una campaña exitosa entre los seguidores del partido demócrata, y la retirada de su oponente Bernie Sanders, a falta de ser nominada oficialmente por la Convención del partido será quien aspire a la presidencia de la nación por el lado demócrata. Ambos candidatos competirán para obtener una mayoría de compromisarios a la asamblea de los 538 electores que deberá elegir el Presidente de EEUU el martes 08/10/2016 por un periodo de cuatro años.
Donald Trump, en el proceso de primarias ha conseguido el apoyo de los republicanos de tradiciones anglosajonas más conservadoras entre los que se encuentran una buena parte de la clase trabajadora, en su detrimento, con su mensaje excluyente de hispanos y musulmanes, se ha alejado de estos sectores de electores que representan importantes minorías en la sociedad americana. El discurso conservador, retoma sus principios morales de oponerse al aborto, pretende preservar la cultura anglosajona por encima de la multiculturalidad, y se muestra partidario de combatir la deslocalización industrial para ubicarla de nuevo en EEUU como fuente de trabajo estable. En política exterior quiere revitalizar el excepcionalismo estadounidense manteniendo la actual política de contener a Rusia, China e Irán pero exigiendo a sus aliados que paguen directamente a EEUU por la protección estadounidense, lo cual haría recaer parte del actual presupuesto militar de EEUU sobre sus socios de la OTAN, Corea de Sur y Japón, con el fin de ayudar a mitigar la enorme deuda soberana de EEUU que supera su PIB. En la retórica de su política exterior el discurso de la “exportación de la democracia” se considera agotado debido a la falacia en el que se ha convertido tras el caos político que han provocado las intervenciones militares estadounidenses en Afganistán, Irak, Siria y Libia, siendo sustituida por el discurso de la “defensa de los intereses estadounidenses” en sus alianzas con independencia del régimen político del país.
Hillary Clinton, representa la continuidad de las políticas del actual presidente Barack Obama. En política interior pretende representar a la multiculturalidad de la sociedad estadounidense, con una moralidad favorable al aborto y el matrimonio homosexual; en política económica se mantendría el rumbo actual. En política exterior continuaría la seguida por la administración de Barack Obama, la cual, la propia Clinton ha sido su creadora en el periodo que estuvo al frente de la política exterior, orientada a: contener a Rusia, China e Irán; propiciar una vuelta a los gobiernos conservadores en América Latina, y mantener la tutela de EEUU sobre sus principales aliados en Europa y en la región de Asia-Pacífico. El discurso político seguiría sustentándose en la retórica de la “exportación de la democracia” como justificación de las intromisiones estadounidenses en otros países.
Cambio conservador o continuismo, son las opciones que se dirimen en las próximas elecciones presidenciales. Sin embargo, ni uno ni otro, parece satisfacer plenamente a la sociedad estadounidense. En el lado demócrata existen amplios sectores sociales, sobre todo en las generaciones más jóvenes, que quieren poner fin a las intromisiones estadounidenses en otras naciones, y en política interior reclaman cambios para tener mayores oportunidades de empleo, estos sectores no se sienten representados por Hillary Clinton que la consideran con un pasado político deshonesto y una persona cínica y mentirosa ligada a los grandes grupos financieros. En el bando republicano, la agresiva campaña de Donald Trump contra hispanos y musulmanes y su visión de la política exterior suscita muchos temores que estas políticas pudieran ahondar la división de la sociedad y distanciarse de sus aliados de la OTAN.
Cualquiera de los dos candidatos carece del liderazgo para unir a la sociedad americana ni en política interna ni exterior. La precariedad en el empleo, el peso de la inmigración y las fallidas políticas en el Oriente Medio han producido fracturas en la sociedad americana. El continuismo encarnado en Hillary Clinton augura que las mismas seguirán ahondándose. La necesidad de un cambio político encarnado por Donald Trump emerge, aunque quizás no con la suficiente fuerza como para derrotar a su oponente demócrata. Los poderes fácticos financieros y mediáticos estadounidenses y europeos apuestan por el continuismo que representa la candidata demócrata y ello supone un apoyo que puede ser decisivo aunque, en su contra, Hillary Clinton cuenta con un pasado luctuoso en política exterior que, sin duda, será recordado incisiva y reiteradamente por su oponente republicano.
El presidente electo, lo será de una sociedad dividida y carente de liderazgo. Los factores de un crecimiento económico interno débil seguirán perpetuando la deuda soberana y la misma lastrando a la economía y la sociedad americana. En el ámbito internacional, la creciente fortaleza de Rusia y China como actores independientes debiera repercutir en que se imponga el realismo político en  las relaciones internacionales, aunque también existe la posibilidad que se pretenda la confrontación con estas dos potencias. Entonces los riesgos de la guerra aumentarán.

El cambio de ciclo histórico que se vislumbra será ante todo debido a los cambios que experimentará la economía mundo por la irrupción del nuevo centro económico en Asia. Las sociedades occidentales perciben como negativos estos cambios, y la defensa de  sus condiciones materiales de vida y tradiciones determinan el ascenso de corrientes políticas conservadoras xenófobas y favorables al proteccionismo.
El mundo occidental que ha mantenido el liderazgo de la economía mundial durante 200 años, y EEUU que lo viene ejerciendo desde la Segunda Guerra Mundial no se resigna a un cambio en el que tenga que compartir su poder y se escora hacia la confrontación, sin embargo, los fundamentos económicos para un crecimiento económico mundial demandan cooperación e integración.

Cooperación o confrontación, será el sino en el que tenga que debatirse el próximo presidente de la principal potencia del planeta.

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14/07/2016

NOTICIA. El 13/07/2016 tuvo lugar el primer encuentro, Rusia – OTAN, tras la cumbre de la OTAN los días 8 y 9 en Varsovia.

Comentario

Tratados o rearme

Desde la crisis de Ucrania en 2014, las reuniones habituales entre la OTAN y Rusia fueron suspendidas. La primera reunión se celebraría en abril del presente año tras el incidente en la aproximación de dos cazas rusos Su-24 al destructor estadounidense Donald Cook, en el mar Báltico. El 13/07/2016 se celebró la segunda reunión del presente año y la primera tras la cumbre de la OTAN los días 8 y 9 en Varsovia.
La cumbre de Varsovia acordó un plan para mantener fuerzas de la OTAN permanentes de forma rotatoria en Polonia y los Países Bálticos, por otra parte, la OTAN envió el mensaje a Rusia que tal despliegue no estaba orientado contra Rusia, una promesa que como tantas otras no se corresponden con los hechos.
Tras la desaparición de la URSS, la OTAN prometió a Rusia que respetaría la neutralidad de los países fronterizos con Rusia, sin embargo, a falta de un tratado que lo confirmase, la OTAN ha ido incorporando a estos países. Sobre el despliegue del escudo antimisiles en varios países del Este europeo, ha venido manteniendo que los mismos estaban pensados como defensa contra posibles misiles iraníes, una afirmación que carece de consistencia tras el acuerdo nuclear del grupo 5+1 con Irán, y de rigor pues los mismos apuntan a las fronteras de  Rusia. Sobre los acuerdos de Minks 2, los máximos dirigentes políticos de la alianza atlántica como Angela Merkel y Barack Obama siguen mintiendo abiertamente sobre su contenido al acusar a Rusia de su incumplimiento, cuando Rusia no figura en los mismos como parte sino como garante al igual que Alemania y Francia.
Sin embargo, no es algo nuevo, el discurso de la OTAN desde el final de la Guerra Fría se ha basado en la mentira de agresores inexistentes para justificar su belicismo. El destinatario del engaño no es el adversario o enemigo sino la población civil para evitar que se produzca un rechazo ciudadano a su beligerancia, y posteriormente no responsabilizarse de las consecuencias de la misma; una estrategia que en el presente siglo ha arruinado a Afganistán, Irak, Libia, Siria y Ucrania y ha dejado a estos países en una permanente inestabilidad que ha permitido el surgimiento de grupos violentos como el Estado Islámico en Oriente Medio y el norte de África y de filofascistas en Ucrania, y ha propiciado el éxodo de millones de refugiados fuera de sus países de origen.
Esta es la obra de la OTAN en los últimos años. No existe autocrítica ni reflexión de lo sucedido por parte de quienes desde los grandes medios de comunicación alentaron y justificaron la guerra en estos países. Tras la propaganda de exportación de la democracia solo ha quedado la guerra y devastación, pero nadie se desdice de lo que dijo, nadie es responsable de lo sucedido, ni ningún tribunal es competente para enjuiciar esta tragedia. Con este currículo quién puede creer a la OTAN y a su patrocinador principal, EEUU.
El principio en el que se fundamenta la OTAN por el que, la agresión a un país miembro es un ataque a toda la organización, deja la paz y la guerra en manos de los miembros más belicosos de esta organización o de gobiernos irresponsables que puedan iniciar una confrontación con Rusia. Una situación que ya se vivió en la Primera Guerra Mundial, donde la política de Alianzas de unas naciones con otras arrastró a todas a la guerra.
Nunca, desde el final de la Guerra Fría la seguridad europea fue tan frágil como ahora al depender de tres débiles factores: La política de Alianzas para entrar todas a la vez en guerra; la desconfianza creciente entre Rusia y la OTAN, y la carencia de un liderazgo europeo que pueda anteponer los intereses propios a las políticas aventureras de EEUU.
La posible contención de las dos potencias mundiales libres de la tutela estadounidense, como son Rusia y China, actualmente se sustenta en crear elementos de tensión de países aliados de EEUU contra estas dos naciones, en el caso de Rusia principalmente con Polonia y Ucrania, y en el caso de China con Japón y Filipinas, una tensión que no interesa que se apague para mantener viva la posibilidad de aumentar el grado de contención que pasaría a fundamentarse en guerras fronterizas iniciadas por estos aliados de EEUU. En esta situación la guerra no llegaría a EEUU, y le permitiría crear una situación de caos del cual EEUU saldría beneficiado.
En la estrategia de la tensión el rearme aparece como la mejor opción para defenderse y es por la que apuesta EEUU y su industria armamentista, pero la misma solamente interesa a quien puede dirigir desde atrás el conflicto y no verse implicado directamente en el mismo. Esta es la trampa en la que han caído los gobiernos aliados de EEUU en Europa y en la región de Asia Pacífico debido a la pusilanimidad de sus dirigentes ante las exigencias de EEUU.
Sin embargo, la mejor opción para asegurar la paz en las actuales circunstancias no se basa en el rearme sino en la promoción de Tratados. Un tratado entre dos naciones es una garantía de paz mayor que el rearme. De esta manera se evitaría que terceros países pudieran provocar conflictos que implicasen una escalada.
Las negociaciones de Rusia con la OTAN, nunca van a terminar en un tratado (al cual se debía haber llegado tras la desaparición de la URSS), porque a EEUU ahora no le interesa, pues el mismo maniataría sus pretensiones belicistas. Tanto Rusia como China debieran ser quienes tendrían que liderar una política de implementación de tratados bilaterales que aseguren el equilibrio militar y las medidas de confianza. En el caso de Rusia debiera promoverlos con Alemania, Francia, Gran Bretaña y Japón, y en el caso de China con sus vecinos más importantes, particularmente con Corea del Sur, Filipinas y Japón.

Ello contribuiría sin duda a debilitar las opciones belicistas y aseguraría un escenario de paz y de medidas de confianza que permitiera centrarse en el desarrollo económico.

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04/07/2016

NOTICIA. El 01/07/2016, el Partido Comunista de China (PCCh) conmemoró el 95º aniversario de su fundación.

Comentario

El marxismo del Partido Comunista de China (PCCh)

El 01/07/2016 el Partido Comunista de China (PCCh), en una serie de actos presididos por los máximos dirigentes del PCCh conmemoró el 95º aniversario de su fundación. El secretario general de PCCh, y presidente de China, Xi Jinping, en el discurso conmemorativo, resalto el compromiso del PCCh con el marxismo: "Nuestro Partido perdería su alma y dirección si se desviara o abandonara el marxismo, que es la teoría rectora fundamental tanto para el Partido como para el país".
Con relación al presente definió que China se encuentra en la Etapa Primaria del Socialismo considerando que la tarea central es el desarrollo económico basado en la innovación tecnológica, “para revitalizar la nación china y por constituir la línea hacia el bienestar del país y la felicidad del pueblo".
En su reflexión sobre el marxismo instó a adaptar continuamente los principios marxistas a la realidad actual en China y ser innovador tanto en la teoría como en la práctica, considerando que: "El marxismo nunca es el fin de la verdad. Abre un camino hacia la verdad a través de la práctica". "El cambio de los tiempos y el alcance y la profundidad del desarrollo de China están mucho más allá de la imaginación de los escritores marxistas clásicos, por lo que, debemos explorar con valor y lograr avances teóricos de manera continua". "Los miembros del PCCh y el pueblo chino tienen plena confianza en poder ofrecer una visión a la exploración de la humanidad de un mundo social mejor".
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Cuestiones relevantes del marxismo en la historia del PCCh

El 1 de julio de 1921 en Shanghái, a iniciativa de un grupo de activistas marxistas se fundaría el Partido Comunista de China (PCCh), el 23 de julio de 1921, celebraría, también en Shanghái, su I Congreso Nacional, en el que participaron doce delegados, entre ellos Mao Zedong. El 8 de noviembre de 2012, el PCCh celebró su XVIII congreso; en todo este recorrido, el PCCh se ha declarado comprometido con el marxismo como fundamento de su inspiración comunista y teoría política.
El marxismo ha sido consustancial a la elaboración de la teoría política que ha guiado la acción del PCCh en todas las etapas que ha transitado China desde que se fundó el PCCh. En la etapa de la lucha contra la invasión japonesa, el PCCh abogó por la constitución del Frente Único Antijaponés instando a incluir en el mismo a su enemigo declarado el Kuomintang; tras la capitulación japonesa en 1945, el PCCh intento evitar la guerra civil con el Kuomintang, pero este partido liderado por Chiang Kai-shek no admitió el control de extensas áreas de China por el PCCh y la guerra civil fue inevitable. La misma se saldó con la derrota del Kuomintang  y la proclamación de la República Popular de China (RPCh) en 1949. Los primeros años de la República Popular de China sirvieron para nacionalizar la tierra, principal recurso económico en ese momento en el que la población de China era en un 90% rural. Sin embargo, la construcción del socialismo y la tarea de la industrialización en una nación de campesinos, llevaría al PCCh a enfrentamientos internos sobre cual debía ser el camino a seguir, los cuales estuvieron presididos por una fuerte controversia sobre los principios del marxismo, tanto entre los miembros del PCCh como entre este partido y el entonces Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS).
Tras la reforma agraria, a finales de los años cincuenta comenzaron los debates en el seno del PCCh de cómo abordar la industrialización de China. La mayoría de la población se situaba en el campo, y el PCCh detentaba el poder político en el mismo; sin embargo, en las ciudades donde se ubicaba el grueso del viejo aparato del Estado seguía estando dominado por burócratas ligados a las formas tradicionales de gestión de los emperadores chinos y del antiguo Kuomintang. El fondo de la cuestión era que cualquier proceso industrializador de manera centralizada debía contar con la legión de administradores no vinculados al PCCh, frente a lo cual el PCCh, optó por iniciar un proceso industrializador descentralizado basado en las comunas populares agrarias y urbanas, en el que se denominó el Gran Salto Adelante (1959). La producción de acero se iniciaría en hornos artesanos en dichas comunas. Esto crearía fuertes tensiones dentro del PCCh y de este partido con el PCUS, quien desechaba la opción de las comunas populares. El posterior fracaso de este proyecto, llevaría a que triunfara la tesis de abordar la industrialización apoyándose en la burocracia estatal. Mao Zedong pasaría a la oposición y apoyado en los militantes más jóvenes iniciaría la Revolución Cultural (1966-1976).
Para la corriente liderada por Mao Zedong, la cuestión o contradicción principal, no se situaba en ese momento en la industrialización sino en quien lideraba la misma, y la burocracia tradicional china representaba una clase social a la cual no había que otorgarle ningún poder; desde este punto de vista, la contradicción principal se situaba en la lucha de clases, lo que suponía poner fin a la vieja administración y al poder de sus administradores, de tal manera que la industrialización podía esperar.
La Revolución Cultural se inicio con ese propósito, las máximas de Mao Zedong sobre: de qué sirve una industrialización que lleva al  capitalismo, o “atacar a la burguesía en su cuartel central”, es decir, a las viejas clases dominantes administrativas, eran eslóganes que reflejarían que la lucha de clases era la cuestión principal. La reeducación de estas clases para acabar con las viejas costumbres fue la forma más importante de esta lucha. Sin embargo, aunque la vieja administración fue barrida del poder, los diez años (1966-1976) que duró la Revolución Cultural, sumieron a China en el caos político y el estancamiento económico. En los años setenta, con un Mao Zedong envejecido, la política de China cayó en manos de la denominada banda de los cuatro instalada en una interpretación sectaria del marxismo, mientras que la economía permaneció estancada. En 1977, el XI Congreso del PCCh, pondría fin a la Revolución cultural.
Tras la muerte de Mao Zedong y el ascenso de Deng Xiaoping, el debate sobre el marxismo cobró un nuevo impulso. El desarrollo y la modernidad, volvió a ocupar el lugar principal de la política. Deng Xiaoping tomaría como cuestión central del marxismo, el desarrollo de las fuerzas productivas a través de la modernización económica de China, e inauguraría la teoría que lleva su nombre basada en: 1- la política de reforma y apertura que llevaría a la promulgación en 1982 de la actual constitución de China, y 2- la denominada, apertura de la mente y la búsqueda de la verdad en los hechos, como forma de combatir el dogmatismo, entendiendo el marxismo como una guía para la acción política, siendo la práctica la fuente de verdad que corrobora la teoría o corrige la misma.
Desde el XI congreso del PCCh en 1977, la línea del desarrollo económico es la tarea central, siendo en la actualidad la contradicción entre: el desarrollo de las fuerzas productivas, y las superación de las viejas relaciones de producción, la que mueve el proceso económico actual de China, que se resume en la reforma por el lado de la oferta para superar el viejo modelo productivo basado en la mano de obra barata orientada a la exportación, por otras nuevas relaciones de producción basadas en: 1- la investigación e innovación tecnológica; 2- la reforma de la propiedad pública del Estado, y 3- la promoción de la iniciativa privada. La frase, combinar la mano visible y la invisible representa una simbiosis económica de marxismo y liberalismo que ha llevado a China a tener un fuerte crecimiento económico.

El Partido Comunista de China (PCCh) en la actualidad

A finales de 2015 el PCCh tenía 88,75 millones de miembros de los que 22,27 millones son mujeres, 6,18 millones pertenecen a minorías étnicas, todos agrupados en 4,41 millones de organizaciones de base. Con relación a la población total aproximadamente uno de cada quince ciudadanos chinos forma parte del PCCh.
En el discurso de conmemoración del 95º aniversario del PCCh, Xi Jinping, hizo hincapié en dos cuestiones fundamentales sobre el  PCCh, el mantenimiento de los ideales del partido y la lucha continua contra la corrupción.
Sobre los ideales, mantuvo el principio de unidad del pasado el presente y el futuro del PCCh sobre la base de los ideales y propósitos de sus miembros fundadores, instando a los miembros del PCCh a, "seguir siendo fieles a la misión asumida por el PCCh hace 95 años”, sin olvidar lo hecho y por qué nos propusimos hacerlo", y a, “reforzar  su creencia en los ideales del comunismo y el socialismo con características chinas, el cual debe ser evaluado no por personas con opiniones cargadas de prejuicios, sino por los chinos, en base a los hechos”.
Sobre la corrupción, consideró la misma la mayor amenaza para el PCCh como partido gobernante. “Si no podemos manejar el Partido y gobernarlo de manera estricta, dejando sin resolver problemas importantes en su interior, tarde o temprano, el Partido será consignado a la historia". En su VXIII congreso celebrado en el 2012, el PCCh elaboró un plan para mantener de manera continuada la lucha contra la corrupción, basado en castigar a los funcionarios corruptos denominados como: tigresmoscas y zorros. Los tigres hacen referencia a los miembros del PCCh que ocupan altos cargos administrativos, las moscas a los miembros del PCCh con cargos administrativos de rango menor, y los zorros a funcionarios que han salido de China llevándose ilegalmente sumas de dinero; habiendo sido decenas de miles los funcionarios investigados por supuestas prácticas deshonestas.
En enero del presente año, Wang Qishan, principal funcionario encargado de combatir la corrupción en China, ofreció cifras sobre la misma. Según su informe, las autoridades disciplinarias del PCCh recibieron en el año 2015 más de 2,8 millones de denuncias. De los denominados como moscas se castigaron a cerca de 336.000 personas que infringieron la disciplina partidaria y 20.000 casos concluyeron en los tribunales de todo el país. De los denominados como tigres, en 2015 se investigaron a 90 funcionarios de la administración central por violaciones disciplinarias, y 42 fueron remitidos a órganos judiciales para ser sometidos a una investigación penal. De los calificados como zorros, el gobierno chino logró en 2015 el regreso de 1.023 prófugos que estaban en otros países y la recuperación de 3.000 millones de yuanes (461,5 millones de dólares). Además los funcionarios anticorrupción también investigaron a 49.000 funcionarios por presunta violación de las normas éticas contra el derroche.
La lucha contra la corrupción es una cuestión de supervivencia para el PCCh. La degradación que sufrió el Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS), es un espejo en el cual mirarse. La corrupción en el PCUS llevaría a que numerosos funcionarios acumularan enormes fortunas formando una oligarquía adinerada que operaba en la sombra, y ello sería una de las razones más importantes del colapso de la URSS. Estos funcionarios que acumulaban enormes capitales se encontraban amordazados económicamente en un régimen que prohibía la propiedad privada del capital, y actuaron como un caballo de Troya contra el régimen soviético, para sustituirlo por otro de carácter liberal en el que poder aflorar sus capitales. Tras la desaparición del régimen soviético, los países que habían formado parte de la URSS, pasaron en poco tiempo a estar gobernados por estas oligarquías.
Desde la teoría marxista, en la URSS sucedió un paralelismo a lo que aconteció con la burguesía liberal en Europa a final del siglo XVIII y principios del XIX, la cual disponía de cuantiosos capitales que no podía invertir debido a que el Antiguo Régimen impedía la enajenación de las propiedades de los nobles y la Iglesia. Las revoluciones liberales acabarían con el Antiguo Régimen y permitirían la inversión privada en tierra y patrimonios una vez que éstos por ley fueron desamortizados. La contradicción entre unas relaciones de producción obsoletas en manos de la nobleza, y la necesidad del desarrollo de las fuerzas productivas por las nuevas clases burguesas, enunciada por Marx para explicar ese cambio histórico, fue la que impulsó a la burguesía liberal dueña del capital a poner fin al poder de la nobleza dueña de la tierra. En la URSS, las oligarquías que se desarrollaron en la sombra acumulando grandes capitales, pusieron fin al poder del PCUS, y con ello de la URSS.
En el caso de China las condiciones son diferentes. La propiedad privada puede desarrollarse por ley y la iniciativa privada es estimulada por el gobierno. No existe contradicción que limite el desarrollo de las fuerzas productivas sino que las mismas se desarrollan como ningún otro país en el mundo. El PCCh es un partido que nació y se forjó unido a las grandes masas de población y, a pesar de la corrupción existente, su arraigo entre la población es indiscutible, como lo demuestra su número de militantes. Sin embargo, la corrupción en la medida que toma fuerza produce desafección y, por ello, constituye el enemigo número uno que le puede alejar de la ciudadanía, por lo que se la combate sin descanso. Xi Jinping, resaltaría al respecto que el PCCh es un partido que nace del pueblo, debe servir al pueblo y nunca apartarse del pueblo.

El marxismo y la organización política de China

La organización política de China se basa en las asambleas populares desde el nivel de distrito hasta la Asamblea Popular Nacional que es el máximo órgano legislativo y se constituye por elección de delegados desde las diferentes asambleas provinciales. Si bien, además del PCCh existen ocho pequeños partidos políticos que tienen en conjunto un millón de afiliados y están representados en la Asamblea Consultiva conjuntamente con otras organizaciones políticas regionales, el PCCh vertebra toda la organización política del China. La constitución actual de China promulgada el 4 de diciembre de 1982, en su artículo primero establece: La República Popular China es un Estado socialista de dictadura democrática popular.
La definición de dictadura democrática popular, es un concepto que se fundamenta en  la interpretación del PCCh de la teoría marxista, en la que todo régimen político sea de democracia liberal o no, se fundamenta en la dictadura de la ley para defender los intereses de unas clases sociales u otras. En el modelo definido por el PCCh denominado de nueva democracia o democracia popular, la dictadura de la ley sirve para preservar constitucionalmente la propiedad del Estado sobre los principales recursos económicos de la nación, principalmente los recursos naturales y financieros, cuyo propietario son las clases populares a través del Estado y representadas políticamente a través de las  asambleas populares en las que el PCCh obtiene la representación mayoritaria.
En su discurso conmemorativo del 95º aniversario del PCCh, Xi Jinping se referiría a que esta organización constitucional es la base irrenunciable del socialismo con característica chinas, y se fundamenta en la preservación de los denominados Cuatro Principios Cardinales: 1- mantener la senda socialista; 2- bajo la dictadura democrática del pueblo; 3- el liderazgo del PCCh, 4- basado en la teoría del Marxismo, el pensamiento de Mao Zedong, y la política de reforma y apertura emprendida por Deng Xiaoping.

El marxismo del PCCh en la política internacional

La interpretación de los cambios históricos para definir las contradicciones principales del momento o fase histórica que se vive es una cuestión fundamental del marxismo. En el siglo XIX, la contradicción principal que movía los cambios históricos era la lucha de clases dentro de las principales potencias europeas, en principio fue la lucha entre la burguesía emergente y la nobleza decadente y con posterioridad la lucha entre las clases burguesas y las clases trabajadoras. A principios del siglo XX, Lenin desarrollaría la teoría que consideraba que tras el triunfo liberal en Europa, el capitalismo había entrado en una fase de expansión imperialista, por lo que la contradicción de la lucha por la hegemonía entre las principales potencias imperiales era la que movía la historia, y la forma de acabar con la guerra era que la revolución de obreros y campesinos derrocara a las oligarquías imperiales en sus países respectivos. En esta fase, se produjeron dos importantes revoluciones inspiradas en el marxismo: la revolución rusa que permitió sellar la paz de Rusia con Alemania en la Primera Guerra Mundial y fundar el Estado Soviético, y la revolución china que acabó con la ocupación japonesa en la Segunda Guerra Mundial y dio lugar a la fundación de la actual República Popular China.
Tras la Segunda Guerra Mundial se constituyeron dos nuevos centros de poder mundial: EEUU y la URSS, a la vez, se desarrollaría un movimiento en las colonias de los antiguos imperios europeos a favor de su emancipación. Este nuevo escenario cambiaria las contradicciones que movían la historia. Para los comunistas soviéticos el cambio histórico pasó a fundamentarse en la expansión del poder soviético bajo la autoridad de Moscú, lo cual creaba un antagonismo recíproco con EEUU, quien también aspiraba a la expansión mundial de su influencia, lo que llevaría a la Guerra Fría entre ambas potencias.
Con la fundación de la RPCh, Pekín y Moscú incrementaron sus relaciones. La URSS pasó a ayudar económica y tecnológicamente a China. Sin embargo, la consideración de Moscú de que el cambio histórico se fundamentaba en la expansión del campo socialista bajo la autoridad de Moscú, enfriaron las relaciones entre ambos países. China pasó a considerar que las pretensiones de Moscú de tutelar a China y otros países de régimen socialista, y dictarle la política interna a seguir era de naturaleza imperialista, que se significaría en la frase de Mao Zedong: Echamos al león por la puerta (refiriéndose a Japón) y no vamos a permitir que entre el tigre por la ventana (refiriéndose a la URSS). Para los marxistas Chinos el PCUS había entrado en una deriva de dominación mundial imperialista en disputa con EEUU.
El PCCh redefiniría las contradicciones que movían el proceso histórico en la nueva Etapa Mundial de Posguerra con la denominada Teoría de los Tres Mundos: el Primer Mundo se refería a los países industriales capitalistas liderados por EEUU; el Segundo Mundo a los países semi-industrializados bajo la tutela de Moscú, y el Tercer Mundo a los países en desarrollo del cual China formaba parte. Las contradicciones entre los diferentes mundos se situaban en: 1- la pugna entre el primer y segundo mundo por el dominio imperial mundial, y 2- la lucha de los países en desarrollo por labrar su propio camino, siendo esta última la contradicción principal que movía el cambio histórico de la humanidad hacia su progreso, y que daría lugar al Movimiento de los Países No Alineados con ninguna potencia mundial, y la promoción de los cinco principios de la coexistencia pacífica.
China sería fiel a esta teoría en sus relaciones internacionales. El enfriamiento de sus relaciones con Moscú, le llevaría a aproximarse a EEUU con el cual establecería relaciones diplomáticas en 1979, y pasaría a ocupar uno de los cinco puestos permanentes con derecho a veto en el Consejo de Seguridad de la ONU, a la vez, establecería relaciones con los países recién descolonizados principalmente en África.
Tras la desaparición de la URSS, la Teoría de los Tres Mundos quedó relegada por la historia. Sin embargo, para el PCCh en la Nueva Etapa histórica las dos contradicciones que siguen moviendo los cambios mundiales son: la aspiración de los países en desarrollo, de los que China forma parte, en alcanzar su prosperidad económica, y la lucha pacífica de los mismos contra las aspiraciones hegemónicas de EEUU.
En esta etapa, los países industriales desarrollados quedarían relegados por la historia como motores de cambio mundial, pues no precisan cambios mundiales que puedan cuestionar su estatus hegemónico económico y político mundial alcanzado tras la desaparición de la URSS. Sin embargo, la colaboración de todas las naciones con independencia del régimen político que tengan forma parte del progreso de la humanidad.
La formación de un mundo multipolar es parte de la lucha pacífica contra la hegemonía. La fundación del grupo BRICS y de otras asociaciones e iniciativas económicas en las que toma parte China, como el BAII, y la Nueva Ruta de la Seda, constituyen puntos que contribuyen a resolver las dos contradicciones que mueven el proceso histórico mundial, el desarrollo económico y la superación de la hegemonía mundial de un solo país.
De su convulsa relación con la antigua URSS, China obtuvo una experiencia que le permitió amoldar el marxismo a los nuevos tiempos, y en base a la misma se desarrolla la política internacional de China por la que: 1- ningún país incluido China debe practicar la hegemonía; 2- ningún país debe exportar su modelo político y económico sino que deben ser los pueblos los que definan libremente su futuro, y 3- las relaciones entre naciones deben basarse en el respeto mutuo, sobre la base de los cinco principios de la coexistencia pacífica.
Desde esa perspectiva las relaciones con Rusia cambiaron radicalmente desde la desaparición de la URSS. China y Rusia pusieron fin a sus disputas fronterizas y han pasado a ser dos socios estrechamente unidos tanto en su visión del desarrollo del espacio económico euroasiático como en los principios que deben regir la política internacional basada en la legalidad internacional, la libre determinación de las naciones sin injerencias externas y el fomento de la colaboración entre naciones.

En la Actualidad, China constituye la segunda economía mundial después de la estadounidense, a pesar de ello, sigue siendo un país en desarrollo cuya fase puede culminar en un lustro en la meta de constituirse en una sociedad modestamente acomodada con una renta per cápita de unos 14.000$.
EEUU y China son dos naciones que han emergido desde dos corrientes de pensamiento fraguadas en el siglo XIX, el Liberalismo y el Marxismo. Sin embargo, en el siglo XXI la colaboración de estas dos naciones en la marcha de los asuntos mundiales es una cuestión de primer orden, para garantizar la paz y el desarrollo mundial.